Carmen y Sabina Thyssen-Bornemisza vinieron al mundo el 6 de julio de 2006 en Los Ángeles con tres minutos de diferencia y recibieron sus nombres en honor a la madre y a la abuela de Tita, respectivamente. Las vimos por primera vez casi dos años después, en mayo de 2008, cuando la baronesa las presentó al mundo en Mas Mañanas, su residencia de Sant Feliú de Guixols, donde continúa recuperándose de la neumonía que la llevó al hospital el pasado abril. Allí, con la Costa Brava de fondo, han celebrado sus 20 años las mellizas, muy diferentes entre sí, pero también dos hermanas muy unidas, como ellas mismas han contado en las páginas de ¡HOLA!
Así son Carmen y Sabina
El pasado otoño Carmen comenzó sus estudios de Derecho tras una primera intención de graduarse en ADE y Relaciones Internacionales, un cambio de rumbo que fue una acertada decisión puesto que el mundo de las leyes le apasiona. Ya disfruta del verano tras aprobar todas las asignaturas con buenas notas. De su hija, muy involucrada desde el inicio en el futuro museo de Barcelona, cuya apertura está prevista para 2028, Tita aseguraba en estas páginas en enero de 2025 que "tiene las cosas muy claras y es muy seria y madura para su edad". Sabina, la bohemia de la familia, sueña con convertirse en una buena ilustradora, por lo que sigue formándose en arte y diseño. "Ella quiere ser libre, es la alegría de la casa", nos decía la baronesa de su otra hija, que prefiere mantenerse en un segundo plano a nivel público.
“Mis mayores aficiones son el dibujo y la música. También me encanta jugar al tenis y aprender nuevos idiomas. Dibujar y cantar son mi forma favorita de relajarme", nos revelaba Sabina en ¡HOLA! en su primera entrevista con motivo de su mayoría de edad. "Somos muy cercanas, a pesar de nuestras diferencias. Carmen es más estructurada, mientras que yo soy más libre y artística, pero creo que eso nos complementa”, añadía sobre la relación con su hermana. Por su parte, Carmen nos decía que “además de ser hermanas, somos grandes compañeras. Su apoyo es fundamental para mí y nos queremos mucho". Ya entonces Carmen tenía claro su camino: "Más que una responsabilidad, siento como un orgullo y una oportunidad maravillosa continuar con el legado de mi madre. Mi objetivo es caminar en la misma dirección que ella y aportar algo nuevo desde mi visión".
Portada a portada
A Camen y Sabina Thyssen las hemos visto crecer a través de una veintena de portadas en ¡HOLA!; desde su primera aparición con apenas dos años hasta convertirse en las jóvenes que son hoy: su bautizo, sus primeros pasos, las Navidades, sus cumpleaños, el adiós a Villa Favorita, su fabulosa mansión a orillas del lago de Lugano, su comunión en Andorra, los veranos a bordo del Mata Mua, el motovelero de 40 metros de eslora que Tita adquirió con el barón y reformó totalmente; sus avances académicos y más recientemente su vida en su casa de Andorra, donde las mellizas nos concedieron su primera entrevista tras alanzar la mayoría de edad.
Su nacimiento
“Sueño con que mis hijas sean respetuosas, estén llenas de buenos sentimientos y dispuestas a ayudar a quienes lo necesiten", nos decía la baronesa Thyssen el 1 de mayo de 2008, cuando posó por primera vez con sus hijas, nacidas en Los Ángeles el 6 d julio de 2006, en su casa de a Costa Brava. ¡HOLA! compartió, entonces, 48 horas de la nueva vida de Tita con sus mellizas. “El parto se adelantó un poco, pero yo ya estaba en Los Ángeles, adonde me trasladé en un avión privado que después utilizaría para regresar con ellas a España, y a las dos horas de nacer, ya las pude tener en mis brazos”, nos contaba Tita. “Fue muy emocionante, enormemente emocionante para mí. Llegué al hospital y me pusieron una bata verde, todo muy aséptico. Primero abracé a Sabina. Me la pusieron en el pecho para que su corazón latiera junto al mío. A los veinte minutos, Carmen, que se había quedado dormida, se despertó, y la enfermera me la trajo y me la puso en mis brazos. Yo tenía un coche equipado con todo lo necesario para trasladarlas al hotel en el que estaba, y poco después ya estaban conmigo en el Bel Air”.
El bautizo
Carmen y Sabina fueron bautizadas poco después de su presentación al mundo, el 16 de mayo de 2008. Ofició la ceremonia el padre capuchino Juan Cañellas, procurador de misiones del santuario Virgen de Pompeya, en Barcelona. La baronesa, abrió de nuevo Mas Mañanas, la residencia de San Feliu de Guíxols, para celebrar la fiesta del bautismo en familia, junto a Borja y Blanca, que en aquel momento solo habían tenido a Sacha, el primero de sus cinco hijos.
Las memorias de Tita en ¡Hola!
En 2009, ¡HOLA! publicó las memorias de la baronesa en cinco capítulos. En el último de ellos, habló de la llegada de las mellizas. “Sabina y Carmen son dos niñas felices que vieron por vez primera el mar aquí en nuestra residencia de 'Mas Mañanas', y que, evidentemente, han cambiado por completo mi vida, como en su día también me la cambió el nacimiento de mi hijo, Borja. La vida sigue, y yo sigo en ella con más fuerzas que nunca, gracias a Dios, decidida, como siempre, a llevar a buen puerto todo cuanto Heini y mis otros seres queridos que ya no están conmigo me ha encomendado. A la vez, sigo y seguiré buscando lo mejor para mi hijo, Borja, y para las mellizas, Carmen y Sabina. Mi felicidad es la felicidad de los tres. Mi sueño, conseguir siempre para ellos lo mejor”.
Las niñas también se convirtieron en el mejor consuelo de Tita en el peor momento de su distanciamiento con Borja, en el otoño de 2009. “Echo mucho de menos los abrazos de mi hijo” nos decía y nos contaba que sus hijas, con tres años entonces, empezaban ya “a dibujar, hacen las pequeñas tareas propias de su edad… Y a las once y media nos vamos a bañar a la piscina. Los días que la profesora no viene es cuando salimos más temprano y vamos a la playa. Son buenas nadadoras”.
La despedida de Villa Favorita
Otro de los momentos más destacados de la vida de Tita Thyssen con sus hijas fue el adiós a Villa Favorita, su emblemática mansión en Lugano, primer baluarte de la colección Thyssen y testigo de la felicidad y del esplendor de épocas pasadas. En abril de 2015 las acompañamos a Suiza en la última visita a la propiedad antes de entregar las llaves a sus nuevos inquilinos. “Mi vida ahora no tiene nada que ver con la que yo tenía entonces. Pero soy muy feliz con las niñas y con mi hijo después de haber hecho las paces".
La comunión de Carmen y Sabina
Tras trasladarse a Andorra, Carmen y Sabina recibieron su Primera Comunión en la iglesia de Sant Joan de Caselles, perteneciente a la parroquia de Canillo, a punto de cumplir 10 años. “Les he regalado un piano eléctrico. Siempre he querido que estudiaran música y ya saben leer solfeo". "El colegio de Andorra me gusta mucho, los profesores son estupendos y las niñas se han adaptado muy rápidamente. Tienen muchas amigas”, nos contaba la baronesa.
La educación de sus hijas
Con once años, Carmen y Sabina protagonizaron otra de sus emblemáticas portadas en ¡HOLA! En aquel entonces, la baronesa Thyssen nos compartió cómo estaba educando a sus hijas, que en aquel momento hablaban ya cuatro idiomas, castellano, catalán, inglés y francés; recibían clases de arte y pintura, y estudiaban solfeo, tocaban el violonchelo y el piano, y recibían clases de canto y de ballet, que comenzaron a los cuatro años.
El gran cambio
En septiembre de 2020 fuimos testigos del gran cambio de Carmen y Sabina en un reportaje excepcional en el que, por primera vez, la baronesa nos mostraba su casa de Andorra. "¿Qué me parecerá cuando tengan novio? Las niñas tienen que encontrar su camino, solo pido que no les hagan daño, que las personas que estén en su vida sean buenas y las quieran de verdad, tanto las amistades como las parejas".
Hacia la mayoría de edad
En octubre de 2023, camino de su mayoría de edad, compartimos un día con la baronesa y sus mellizas en su casa andorrana. “Nunca les he dicho lo que tienen que hacer porque creo que deben ser ellas mismas quienes elijan. Les puedes aconsejar, claro, sin forzarlas. Sí quisiera que se dedicasen a gestionar los museos que tenemos y Carmen está decidida”, nos decía Tita apuntando ya os pasos de su hija Carmen como continuadora de su legado.
Su primera portada en solitario
En enero de 2025, Carmen y Sabina ocuparon la portada de ¡HOLA! por primera vez sin su madre, que dio un paso atrás para dejar todo el protagonismo a sus hijas en esa nueva etapa de sus vidas. “Es una nueva etapa para mí, la comprendo, como todos los padres. Ya empiezan, naturalmente, a hacer su vida y, como es lógico, tienes que alentarles", nos decía la baronesa. "Tienen confianza para contarme cualquier cosa, esa es la relación que tuve con mi madre y he procurado que ellas tengan la misma manera de pensar. Deben entender que las comprendo".
En esta ocasión, Carmen y Sabina también tomaron la palabra por primera vez. “Estoy disfrutando mucho de esta etapa, porque me permite aprender constantemente y participar en proyectos que realmente me motivan. Lo que más me gusta es poder combinar mis intereses personales con lo que estudio, en un ambiente que me reta y me impulsa a seguir creciendo tanto a nivel académico como personal”, aseguraba Carmen en su primera entrevista, tras marcharse a Barcelona a estudiar: “Lo que más echo de menos es la calidez de casa. Hablo con mi madre y con Sabina diariamente, las llamo siempre que puedo. Son un gran apoyo y sus consejos siempre me ayudan a mantenerme enfocada”. “Mi madre siempre me recuerda que no tengo que seguir los caminos convencionales, sino centrarme en lo que realmente me apasiona”, añadía Sabina.
Tras los pasos de su madre
El pasado septiembre, Carmen recibió el Premio Gen H “Nueva Generación en el Arte”, los galardones con los que ¡HOLA! inauguró una nueva era y formó parte de una portada histórica. “Recibir el premio Gen ¡H! es un reconocimiento muy especial para mí, no solo por lo que representa en el mundo del arte, sino porque simboliza confianza y esperanza en las nuevas generaciones. Es un empujón que me anima a buscar mi lugar en el arte y a encontrar mi manera de expresarme a través de él”, aseguró Carmen, que de su madre ha aprendido “que la sensibilidad y la constancia son fundamentales, no solo en el arte, sino también en la vida. También me inspira mucho cómo se acerca al arte: con pasión, con respeto y con una mirada que lo entiende como una forma de libertad sin límites”.
Y concluía: “Siento que tengo la responsabilidad de aprovechar esta oportunidad y fomentar el arte entre los jóvenes, siempre poniendo el foco en causas que preocupan a mi generación. Me gustaría impulsar un proyecto cultural que acerque el arte a mi generación de una forma abierta y participativa”. Así establecía Carmen Thyssen sus próximos pasos como heredera de un legado artístico único y continuadora de los pasos de su madre.
















