El pelo tiene sus propias formas de avisar cuando algo no va bien. Un día los rizos pierden definición, otro se sienten ásperos al tacto y, de repente, el producto de siempre deja de funcionar. En ese momento surge la gran duda: ¿falta hidratación o faltan proteínas?
Para intentar responder a esa pregunta, muchas personas con pelo rizado recurren a una pequeña prueba que apenas lleva un minuto y que se ha convertido en uno de los gestos más populares del método curly: el test de elasticidad. Aunque se ha hecho popular entre las personas con rizos, también puede aplicarse en cabellos lisos, ondulados o teñidos, ya que la elasticidad refleja el estado de la fibra capilar con independencia del tipo de pelo.
Cómo hacer el test de elasticidad
La prueba resulta muy sencilla. Puede realizarse con un cabello que se haya desprendido de forma natural o con un pequeño mechón de entre cinco y diez hebras todavía unidas a la cabeza, ya que un grupo de cabellos permite observar mejor la resistencia real de la fibra. Con el cabello húmedo, estíralo con suavidad para observar su comportamiento. Si el mechón se estira mucho, pierde su forma original o parece a punto de romperse, suele interpretarse como una señal de que la fibra necesita un mayor aporte de proteínas.
Si apenas se estira y se rompe con facilidad, el cabello podría estar pidiendo más hidratación porque ha perdido parte de su flexibilidad. Un cabello que se estira un poco y recupera su forma suele indicar un buen equilibrio entre agua y proteínas.
El test se ha popularizado gracias a la comunidad curly, porque en el cabello rizado, la elasticidad tiene un papel clave. Desde la marca Montibello, recuerdan que este tipo de cabello suele ser más poroso y pierde agua con mayor facilidad que un pelo liso. Por eso, mantener un buen equilibrio entre hidratación y proteínas ayuda a conservar la definición, el brillo y el movimiento.
Cuando la elasticidad cambia, el rizo también lo hace. Aparece más encrespamiento, el cabello se ve apagado o cuesta más que conserve su forma habitual. Por ese motivo, muchos expertos recomiendan observar primero cómo se comporta el cabello antes de cambiar por completo la rutina.
El cabello deshidratado también suele enviar otras señales. Vladislav Tkachev, tricólogo y endocrinólogo de DSD de Luxe explica que la falta de agua en la fibra capilar suele reflejarse en un aspecto apagado, un tacto más áspero, una mayor dificultad para desenredar y una evidente falta de movimiento. Son señales que pueden aparecer tanto en una melena rizada como en una lisa.
El cabello puede necesitar dos cosas a la vez
Alejandro Presas, peluquero y educador de Montibello, insiste en que el primer paso consiste en identificar qué necesita la fibra capilar. "Lo primero ha de diagnosticarse muy bien si necesito hidratación o necesito nutrición para aportar agua o aportar proteína", explica. El experto recuerda además que ambas necesidades pueden aparecer al mismo tiempo. "Puede ser que sean las dos cosas y entonces han de hacerse las dos cosas por separado", señala.
Por eso, el test de elasticidad se ha convertido en una pequeña guía para muchas personas con pelo rizado. La prueba ayuda a entender que cada melena atraviesa momentos distintos y que las necesidades del cabello cambian con las estaciones, las herramientas de calor, los tintes o las decoloraciones.
No solo importa el tipo de pelo
Tkachev recuerda además que el tipo de cabello, ya sea rizado, fino, seco o graso, solo describe la fibra capilar y no siempre refleja el estado real del cuero cabelludo o del folículo. Por eso, el test de elasticidad debe entenderse como una pista y no como un diagnóstico definitivo. Un cabello puede sentirse seco por falta de hidratación, por daños acumulados o por otros factores que solo un análisis más profundo permite identificar.
El cabello suele enviar otros mensajes. Un pelo deshidratado acostumbra a sentirse más áspero, pierde brillo y se encrespa con más facilidad. Cuando faltan proteínas, muchas personas perciben que el rizo pierde fuerza, queda más flácido o aguanta menos tiempo definido. La clave, según los expertos, pasa por encontrar un equilibrio. El objetivo no consiste en elegir entre hidratación o proteínas para siempre, sino en aprender a escuchar lo que el cabello necesita en cada momento.














