Ves pequeñas escamas en el pelo, te pica la cabeza y das por hecho que lo que tienes es caspa. Casi todos lo hacemos. Sin embargo, no siempre es así. En la consulta de los dermatólogos, la confusión entre la caspa y el cuero cabelludo seco se repite constantemente. Y aunque ambos problemas pueden provocar picor y descamación, su origen y el tratamiento que necesitan no tienen nada que ver.
la doctora Paloma Cornejo, dermatóloga y fundadora de Más que Derma, asegura que "lo que nosotros vemos más en consulta es la dermatitis seborreica". Detrás de este problema suele haber un aumento de la producción de grasa y una alteración de la microbiota del cuero cabelludo. "Prolifera una levadura que se llama Malassezia y causa una reacción inflamatoria en la piel", explica. Y añade: "Esa acción inflamatoria cursa con descamación". Es decir, caspa.
Cómo distinguir la dermatitis seborreica del cuero cabelludo seco
La caspa no consiste simplemente en unas pequeñas escamas sobre los hombros. Muchas veces existe un proceso inflamatorio detrás que explica el picor, el enrojecimiento y la descamación. Incluso las escamas tienen un aspecto característico. La dermatóloga explica que pueden aparecer adheridas, "en forma de pequeñas costras", y suelen ser más grandes y con una tonalidad ligeramente amarillenta. Además, la dermatitis seborreica no siempre se queda en el pelo. La especialista recuerda que también puede aparecer en las cejas, el entrecejo, la raíz del pelo o los surcos nasogenianos, zonas que muchas personas jamás relacionarían con la caspa.
Pero el problema también puede ser justo el contrario. "A veces existen casos de cueros cabelludos realmente secos", explica la doctora Cornejo. En estas situaciones la piel no produce más grasa, sino que le falta agua. La especialista lo ve sobre todo en personas de más edad, en pacientes con poca densidad capilar, con daño solar acumulado o en quienes se tiñen el pelo con frecuencia y terminan notando la cabeza cada vez más tirante y sensible. El paso del tiempo no es el único responsable. El sol, algunos productos capilares y otras agresiones externas también pueden alterar la barrera cutánea y favorecer la deshidratación.
Es normal confundirse porque ambos problemas se parecen mucho. "Tanto la dermatitis seborreica como el cuero cabelludo seco pueden cursar con picor", explica la dermatóloga. Sin embargo, la intensidad del picor es muy variable y, por sí sola, no permite distinguir un problema de otro.
Además existe otra posibilidad que sorprende a muchos pacientes. "Vemos picores de cuero cabelludo, incluso con un cuero cabelludo totalmente normal y sin descamación ni enrojecimiento". La propia especialista lo resume de forma muy gráfica: "Hay gente que le pica la cabeza y no tiene nada". El cuero cabelludo está lleno de terminaciones nerviosas y, en algunos casos, puede reflejar incluso el estrés de la vida diaria. Por eso, si tienes un picor persistente, deberías ir a consulta para descartar una patología que deba tratarse.
Tener las puntas secas no significa que el cuero cabelludo sea seco
Este es, precisamente, uno de los errores que más ve en consulta. "La confusión es muy frecuente", explica. Pero “el que tengas los medios y las puntas secos no quiere decir que tu cuero cabelludo sea seco". El sol, las planchas, los tintes o simplemente una melena larga pueden resecar la fibra capilar mientras la raíz continúa produciendo grasa con total normalidad. De hecho, la especialista asegura que "hay veces que vemos cueros cabelludos muy grasos porque al final se ponen demasiadas mascarillas y lo saturan". Por eso insiste en que "las mascarillas para hidratar el tallo del pelo deberían aplicarse en medios y puntas". Y cualquier resto de producto debe aclararse muy bien.
Los hábitos que empeoran el estado del cuero cabelludo
Otro error muy frecuente aparece en las personas con el pelo graso que intentan espaciar los lavados por miedo a que el cabello se caiga. “Vemos gente que se lava muy poco el pelo", explica la dermatóloga. En los cueros cabelludos sensibles también recomienda evitar los tintes muy frecuentes, proteger la cabeza del sol con gorras o sombreros cuando existe poca densidad capilar y aclarar el pelo después de la piscina para eliminar los restos de cloro.
La doctora Cornejo también recuerda que los champús anticaspa han mejorado mucho en los últimos años y que, utilizados correctamente, no suelen resultar agresivos para el cuero cabelludo. Según explica, el problema no suele estar en los activos anticaspa, sino en fórmulas con detergentes o tensioactivos demasiado agresivos para una piel sensible. Además, estos tratamientos suelen emplearse durante periodos cortos y muchas veces se alternan con champús más suaves para mantener el equilibrio del cuero cabelludo.
Y para quienes utilizan muchas mascarillas, aceites o productos de acabado, la especialista aconseja incorporar de vez en cuando un lavado más profundo con un champú detox que ayude a eliminar los restos de siliconas y otros residuos cosméticos.








