Lady Marina Windsor, nieta de los duques de Kent —y prima del rey Carlos III y los príncipes Guillermo y Harry— se casaba el pasado 20 de junio con Nico Macauley en una ceremonia celebrada en la iglesia All Saints, un templo situado en el pueblo de Hovingham donde creció su abuela, que falleció hace casi un año. Aquel día estuvieron acompañados por 279 invitados, entre los que no faltaron sus familiares y amigos más cercanos, que pudieron disfrutar, tal como explica ¡HOLA! en exclusiva, de un día repleto de anécdotas y momentos especiales del que, aunque creíamos conocer todos los detalles, todavía quedaba mucho por revelar, como, por ejemplo, el segundo vestido de la novia.
Un vestido de novia sostenible y una tiara con mucha historia
Es de sobra conocido el activismo medioambiental de Lady Amelia Windsor y su pasión por la moda respetuosa con el medio ambiente, por eso no sorprende que esto sea algo de familia y que Lady Marina, su hermana mayor, quisiera que su boda fuera sostenible. No se utilizaron plásticos, las flores eran propias de la estación y de origen local... Y sí, su vestido de novia también encajaba dentro de estas premisas.
La encargada de crearlo fue Larissa von Planta, una diseñadora de moda suizo-austriaca radicada en Londres que se graduó en Central Saint Martins. Abrió su atelier en 2018, con una fuerte apuesta por el upcycling y la sostenibilidad combinada con la alta costura. El vestido de Lady Marina era un diseño minimalista, con el cuerpo estructurado, tirante ancho y una falda con algo de volumen y cola de tamaño medio. Lo combinó con un velo de encaje antiguo de los Habsburgo, y unos zapatos estilo Mary Jane en terciopelo marfil, creados a medida por Penelope Chilvers, y un original ramo con fresas silvestres y guisantes perfumados.
También llevó una joya muy especial: una tiara, que perteneció a su bisabuela, la princesa Marina de Grecia y Dinamarca. Originariamente, esta pieza fue un bandeau de diamantes creado a mediados de los años 20 por Garrad & Co. para la reina María. Ella se lo dejó a su nuera, la princesa Marina, que se lo daría como regalo de bodas a Katharine Worsley, cuando se casó con su hijo, el duque de Kent, en 1961. Fue en los años 70 cuando la ya duquesa de Kent transformó el diseño original al combinarlo con una tiara de perlas y diamantes de la princesa Luisa, que daría como resultado la joya actual.
Un segundo vestido pensado para bailar
Aunque suele ser habitual que las parejas abran el baile, si no con un vals, sí con una balada, los recién casados se decantaron por Jailhouse Rock, de Elvis Presley. Una elección muy en sintonía con el segundo vestido de la novia, que mostraría al inicio de la fiesta. Lady Marina no optó por un diseño convertible para su gran día, sino por dos looks de diferentes diseñadoras. El segundo fue obra de Grace Fitzalan Howard, una apasionada de la moda que se formó en costura durante la pandemia y lanzó G Howard en 2023. Este proyecto nació centrado en la confección de corsés de lino bajo pedido, pero poco a poco fue ampliando sus propuestas hasta contar con colecciones completas de moda nupcial y de fiesta, elaboradas siempre bajo pedido.
Así, la diseñadora creó para la novia, a medida, el conjunto Ziggy, compuesto por un crop top y una falda midi de talle alto acabada en flecos. Todo ello confeccionado en algodón color marfil fluido y cubierto de brillos. Un conjunto que, como la propia Grace explica, "está creado para bailar". Además de cambiar el traje, Lady Marina sustituyó sus zapatos por unas sandalias rosas de terciopelo con plataforma, y soltó su semirrecogido, presumiendo de una melena llena de movimiento.








