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Entramos en la boda real de Lady Marina Windsor, nieta de los duques de Kent: un 'sí, quiero' entre perros, un burro y un sentido homenaje


Tres días después de casarse en la abadía de Ampleforth, celebraba su enlace con Nico Macauley en la iglesia All Saints, en el pueblo de Hovingham, donde creció su abuela, la recordada Catalina de Kent


Lady Marina Windsor con su marido, Nico, y un burro© RACHEL FRASER
Por: GEORGE STARK
1 de julio de 2026 a las 6:08 CEST

Ha sido la otra boda real del año en el Reino Unido. Lady Marina Windsor, nieta de los duques de Kent —y prima del Rey Carlos III y los príncipes Guillermo y Harry—, ha dado el "sí, quiero" a Nico Macauley. Primero, en una íntima ceremonia católica —Marina renunció a su puesto en la línea de sucesión tras confirmarse en la fe católica— en la abadía de Ampleforth —el monasterio benedictino en North Yorkshire (Inglaterra) donde Nico fue bautizado—.

Tres días más tarde, llegaba la celebración en la iglesia All Saints, un templo situado en el pueblo de Hovingham donde creció su abuela, la recordada duquesa de Kent (que falleció hace casi un año). "Es muy especial, también porque Nico es de Yorkshire, así que todo se siente como una serendipia". "Cada momento se ha sentido como si estuviéramos en la boda de nuestros sueños".

Entre los 279 invitados no faltaban su abuelo, el príncipe Eduardo, duque de Kent; sus padres George y Sylvana Palma Windsor, condes de St. Andrews; sus hermanos, Lady Amelia y Edward Windsor, Lord Downpatrick. Tampoco Lord Frederick Windsor y su mujer, Lady Sophie Windsor (también conocida como la actriz Sophie Winkleman); su tía, Lady Helen Taylor con su marido, Timothy Taylor, y sus hijos Columbus, Cassius, Eloise y Estella; o la historiadora del arte Flora Vesterberg.

Lady Marina Windsor, nieta de los duques de Kent —y prima del Rey Carlos III y los príncipes Guillermo y Harry—, ha dado el "sí, quiero" a Nico Macauley© RACHAEL FRASER
Lady Marina Windsor y Nico Macauley en plena ceremonia nupcial © RACHAEL FRASER

Una tiara con historia

Todo comenzó por la mañana, a unos pasos de la iglesia. En Hovingham Hall, una espectacular casa del siglo XVIII que se asienta sobre un terreno histórico —ocupado desde el siglo XVI por los Worsley, la rama materna de la familia de su padre—, la novia se preparaba y celebraba un brunch con sus trece damas y sus tres damas de honor —incluida su hermana Amelia—.

La familia aristócrata en una foto de boda© RACHAEL FRASER
En primera línea, de izquierda a derecha: Alexander Macauley, Edward Windsor (hermano de Lady Marina), Lord Downpatrick, el duque de Kent (abuelo de la novia) con su perro, Bramble, Lady Amelia Windsor (hermana de Marina) y Columbus Taylor. Detrás, de izquierda a derecha: Lady Margarita Armstrong-Jones, Maisie Price, Nicky Macauley (madre de Nico), Estella Taylor, Lady Helen Taylor, los novios, George y Sylvana Windsor (condes de St. Andrews y padres de Lady Marina), Cassius Taylor, Ollie Lewis, Eloise y Timothy Taylor

Su amiga Laura Hattrell se encargó del maquillaje; su peluquera, Hannah Worman, le hizo un sofisticado recogido; y Larissa von Planta —quien tiene un atelier sostenible en Londres— creó su soñado vestido de novia, que combinó con un velo de encaje antiguo de los Habsburgo, y unos zapatos de tacón —estilo "Mary Jane" en terciopelo marfil—, creados a medida por Penelope Chilvers. Pero el accesorio más especial era su tiara, que perteneció a su bisabuela, la princesa Marina de Grecia y Dinamarca.

Lady Marina llevó un velo de encaje antiguo de los Habsburgo y una tiara de su bisabuela© RACHAEL FRASER
Lady Marina, que combinó su vestido de novia con un velo de encaje antiguo de los Habsburgo y una tiara que perteneció a su bisabuela

Para Lady Marina, fue "emocionante" ponerse la espectacular tiara que perteneció a su bisabuela, la princesa Marina de Grecia y Dinamarca

La duquesa de Kent, con la preciada pieza, que después llevó su tía Lady Helen Taylor© CECIL BEATON / V&A / WEDDING VIDEOGRAPHER: LILY COLFOX
Su abuela, la recordada duquesa de Kent, con la preciada pieza, que después llevó su tía Lady Helen Taylor
Un retrato de la duquesa de Kent© Alamy Stock Photo
Más retratos de la familia aristócrata durante las bodas © Alamy Stock Photo
Lady Helen Taylor en su boda con Timothy Taylor en 1992

Una pieza que, en su origen, fue un "bandeau" de diamantes creado por Garrard & Co., a mediados de los años 20, para la Reina María, quien se lo dejó a su nuera, la princesa Marina. Ella, después, se lo daría como regalo de bodas a Katharine Worsley, cuando se casó con su hijo, el duque de Kent, en 1961; y en los años 70 la ya duquesa de Kent transformó el original, combinándolo con la tiara de perlas y diamantes de la princesa Luisa, para crear la tiara de perlas y diamantes actual —que también llevó Lady Helen, tía de Marina, en su enlace con Timothy en 1992—. 

"Todo es muy personal", decía Marina sobre su look. "Es una conexión familiar muy bonita". De hecho, colocarse la tiara fue, para ella, "muy sentimental por todo el legado familiar que tiene detrás, y bueno, uno no se pone una tiara todos los días", aseguraba con una sonrisa. "Fue emocionante, y además combinaba muy bien con todo el conjunto".

Un divertido retrato de la boda real de Lady Marina Windsor, nieta de los duques de Kent© RACHAEL FRASER
Diferentes instantes de la ceremonia, tras la que recibieron una lluvia de confeti

La novia caminó hacia el altar del brazo de su padre, George Windsor, conde de St. Andrews, y su hermana Amelia fue una de sus damas de honor 

Una divertida equivocación

El novio también hizo un pequeño guiño a su familia, llevando un chaqué que era de su padre, que falleció hace siete años. Marina no tardó nada en llegar al templo, y su padre ya estaba listo para acompañarla hasta el altar. "Fue un momento muy especial", explica Nico al recordar la primera vez que vio a la novia. 

Después, la reverenda Jane Brown ofició una ceremonia de handfasting (unión de manos) —una tradición celta—, en la que la pareja se envolvió las muñecas con cintas mientras intercambiaban sus votos, pero hubo un pequeño error.

Estella y Eloise Taylor, llevando a Gyda y Bramble, dos de los perros de la familia que participaron en la ceremonia Windsor, la boda del año© RACHAEL FRASER
Estella y Eloise Taylor, llevando a Gyda y Bramble, dos de los perros de la familia que participaron en la ceremonia

Lady Marina quería una boda sostenible y llena de animales, así que llevaron a tres perros de la familia, que formaron un divertido cortejo nupcial

"Nos pusimos las cintas en las manos equivocadas", comenta Nico. "Se suponía que debíamos hacerlo en manos distintas para poder sentarnos uno al lado del otro, pero como lo hicimos al revés, tuvimos que desatarlo antes de lo previsto. Provocó un montón de risas".

"Al final, siempre son las imperfecciones las que humanizan la experiencia y la hacen mucho más divertida", añade Marina, quien también nos confiesa que sus votos "fueron preciosos. Hacer cosas así siempre te pone de los nervios, pero no pudo haber salido mejor. La gente se rio y le parecieron muy dulces, y a nosotros nos encantó decírnoslos el uno al otro".

Lady Marina Windsor hablando con su tía Lady Helen Taylor © RACHAEL FRASER
La novia hablando con su tía Lady Helen Taylor y en un momento de la celebración
Más retratos de la boda de Lady Marina Windsor, nieta de los duques de Kent© RACHAEL FRASER

Del cortejo nupcial perruno a un burro por sorpresa 

Durante la ceremonia hicieron las tradicionales lecturas Mary y Lady Helen, tías de Nico y Marina, respectivamente. Bean Foster, amigo de la novia, leyó la letra de la canción All I Want Is You, de Barry Louis Polisar; y Lady Minna Kerr y Ollie Clarke interpretaron una versión acústica del tema Fade Into You, de Mazzy Star.

Sin embargo, el instante más divertido llegó con el cortejo nupcial perruno que desfiló hacia el altar y que estaba formado por Ronnie, el labrador negro de los Macauley; Bramble, el labrador dorado del duque de Kent; y Gyda, la Parson Jack Russell de Edward, hermano de Marina. Y todavía quedaba la gran sorpresa: un burro —llamado Ellie—, que cargaba el confeti para que los invitados se lo lanzasen a los recién casados. 

"Me conmovió muchísimo porque Nicky, la madre de Nico, organizó esta sorpresa", comenta Marina. "Yo quería tener la mayor cantidad de animales posible, pero como que nos habíamos olvidado de eso, así que me hizo muy feliz. Fue el elemento más maravilloso y absolutamente celestial".

Lady Marina Windsor, nieta de los duques de Kent, 
 con el burro Ellie, que cargaba confeti para los invitados © RACHAEL FRASER
Los recién casados con el burro, Ellie, que cargaba confeti para los invitados, una sorpresa organizada por la madre de Nico

Como una noche (sostenible) de San Juan 

Dado que su boda se celebraba antes del solsticio de verano, la pareja pasó un año planificando una celebración inspirada en la noche de San Juan, que se reflejó en las invitaciones y carteles —ilustrados por la artista Sasha Compton, la mejor amiga de la infancia de Marina y Nico— y en la decoración floral, a cargo de la florista Fran Smith, de Limewood Flowers. 

Como mánager de eventos para la organización benéfica de conservación Blue Marine Foundation —de la que la princesa Eugenia es embajadora—, Marina —que llevó un original ramo con fresas silvestres y guisantes perfumados—, quería que todo su enlace fuese sostenible, así que todas las flores —peonías, pensamientos, rosas…— eran propias de la estación y de origen local. Tampoco se usaron plásticos.  

Flora Vesterberg, invitada VIP a la boda de Lady Gabriella Windsor © @FLORAVESTERBERG
Lady Gabriella Windsor con Flora Vesterberg

Después de liberarse del confeti, los recién casados se unieron a sus invitados —que se encontraron con mesas que llevaban el nombre de las películas favoritas de la pareja—. 

Tres amigos del colegio de Nico sorprendieron a la multitud tocando la gaita, antes de que la banda S.O.L. Collective tomara el relevo, interpretando una vibrante mezcla de soul y jazz; y Marina cogiese el micrófono para dar un discurso. Otro instante para el recuerdo como los emocionantes discursos que incluyeron varios homenajes al padre de Nico.

El baile nupcial 'interrumpido'  

Para que todo saliese perfecto, Marina contó con el apoyo de su amiga Harriet Webber-Jamieson y su equipo de Party Planners, quienes "hicieron que la fiesta cobrara vida por completo". Otra elección con un profundo significado para la familia, puesto que la firma fue fundada por Lady Elizabeth Anson, prima de la Reina Isabel II. 

La novia en un retrato junto a sus hermanos, Amelia y Edward© RACHAEL FRASER
La pareja, posando con los hermanos de Marina, Amelia y Edward

Yorkshire Party Company organizó el cátering. Para la cena, la pareja eligió una versión sofisticada de pollo con patatas fritas, uno de los platos favoritos de la familia de Nico, y la opción preferida de Marina para los vegetarianos: filete de coliflor a la cúrcuma. Siguiendo la tradición, la pareja utilizó un histórico sable familiar de mariscal de campo para cortar su tarta nupcial de vainilla, elaborada por la pastelera local Sophie Smith y decorada con delicados detalles florales.

Marina y Nico cortaron su tarta nupcial con un sable y abrieron su baile al ritmo de 'Jailhouse Rock', el clásico de Elvis Presley, y contagiaron a sus invitados, que no pudieron evitar tomar la pista

Los novios, en una bonita fotografía mientras cortan  juntos la tarta nupcial© RACHAEL FRASER
Los novios, cortando juntos la tarta nupcial

También hubo cócteles, de la mano de Cock & Tail y vino rosado de Pink Diesel —fundada por la dama de honor Amy Gatehouse—.

Marina —que cambió su look por un conjunto de estilo disco de Grace Fitzalan Howard— y Nico abrieron el baile al ritmo de Jailhouse Rock, de Elvis Presley; y sus invitados no pudieron evitar tomar la pista de baile con ellos. Tres "DJ", Pablo Wansbrough, Henry Chandler y el primo de Marina, Cassius Taylor, pusieron ritmo a la fiesta, que se alargó hasta la 01:30 de la madrugada. 

El 'secreto' del anillo

El anillo de compromiso de Marina es otro guiño a la historia familiar; esta vez, a la herencia de Nico. Perteneció a su abuela, Elizabeth, a quien su abuelo, el piloto de carreras británico Eric Thompson, le regaló esta joya de platino con un zafiro y diamantes de talla baguette en 1952. Elizabeth la llevó todos los días de su vida hasta que falleció a finales de 2024, momento en que pasó a manos de la madre de Nico, quien, al saber que su hijo iba a pedirle matrimonio a Marina, se lo entregó en secreto.

El esperado baile de novios de la boda de Lady Marina Windsor© RACHAEL FRASER
Bailando en la pista de baile

Después, los dos recurrieron a una amiga cercana de la familia, la diseñadora de joyas Annoushka Ducas, con quien crearon una nueva versión de la reliquia. "Las piedras coincidían perfectamente con los meses de nacimiento de cada uno: un zafiro de septiembre para Marina y un diamante de abril para Nico", revela Marina.

Su hermano Edward —quien le regaló a la novia un vestido como el "algo azul" para la ocasión—, les ha ayudado con su luna de miel —con su empresa Aristeia Travel—, un inolvidable viaje a Cerdeña y Córcega. "Vamos a estar en el mar y sintiéndonos muy mimados".

Amelia, hermana de la novia, fue la dama de honor del enlace © RACHAEL FRASER
Amelia, que fue, además, dama de honor del enlace y que aparece muy emocionada
Los recién casados celebrando su enlace © RACHAEL FRASER
Cassius Taylor, primo de Lady Marina, uno de los tres 'DJ' que se encargaron de poner música a la boda© RACHAEL FRASER
Entre los asistentes también estaba Cassius Taylor, primo de Lady Marina, que fue uno de los tres 'DJ' que se encargaron de poner música a la fiesta, que se alargó hasta la 01:30 de la madrugada
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