De it girl de los Windsor a 'desaparecer' de escena. Hubo un tiempo en el que Lady Helen Taylor, hija de los duques de Kent, acaparaba todos los focos en el Reino Unido. Posaba para cabeceras de moda, era inmortalizada por fotógrafos de leyenda, como Mario Testino… Ahora sólo regresa en las citas familiares y las grandes ocasiones, como la boda de su sobrina, Lady Marina Windsor.
Lady Helen se quedó en un discreto segundo plano, aunque no logró pasar 'desapercibida' esta vez. Con su sofisticado vestido de color amarillo -que combinó con un original choker-, se convirtió en una de las más elegantes del ‘sí, quiero’, recordando que sigue siendo otra de las 'rosas' de Inglaterra.
Lady Helen Taylor y Giorgio Armani: una relación más allá de la moda
El enlace de Lady Marina suponía un motivo de alegría después de un año especialmente duro. El 4 de septiembre del pasado año, fallecía su madre -y abuela de la novia-, la inolvidable duquesa de Kent, el mismo día que le tocó despedirse del hombre que cambió para siempre su destino, Giorgio Armani.
Lady Helen fue una de las primeras embajadoras del diseñador italiano -antes, lo sería de Bvlgari y Calvin Klein-, al que conoció cuando desembarcó en Londres en los años ochenta. Y, como reconocía en un sentido homenaje que le rindió en la revista Vogue, "me tomé mi papel muy en serio", porque Lady Helen no sólo vestía del inolvidable rey de la moda, sino que asistía a todos sus desfiles. Una Windsor en los front rows más destacados del mundo.
"El 4 de septiembre será siempre un día trascendental en mi calendario, pero me gusta pensar que el señor Armani y mi madre están juntos en algún lugar, admirándose mutuamente. Él diciendo: 'Que bella'. Ella sonriendo. Bellissima".
Lady Helen heredó de su madre su elegancia y su sentido del estilo, aunque, aseguraba, "por desgracia para mí, no era muy dada a compartir su armario".
"El día de su funeral, mis hijas, Eloise y Estella eligieron cada una un look de Armani de mi propia colección para llevarlo (...) Fue un momento increíblemente conmovedor en el que el círculo se cerraba por completo".
Quién es Lady Helen Taylor: la trayectoria de una royal it-girl en los 90
Cuando nació, ocupaba el octavo puesto en la línea de sucesión al trono -hoy, el 47º-. Estudió en Eton End, en St. Mary’s School en Wantage y, después, en el internado de Gordonstoun -por cuyas aulas también habían pasado desde el rey Carlos III al príncipe Eduardo-. Allí, estudió Arte, y tras su graduación, comenzó a trabajar para la casa de subastas Christie’s y, más tarde, con la marchante de arte Karsten Schubert -entre 1987 y 1991-.
Tenía visión -descubrió a artistas como Rachel Whiteread-, pero lo que quizá no imaginaba es que su carrera entre pinceles también le llevaría hasta el amor de su vida. Con apenas 19 años, se cruzaba en su camino Timothy Taylor. Compartían mundo, una misma pasión por la cultura -Timothy hoy tiene una galería, que fundó hace tres décadas, con sede en Londres y Nueva York-, así que el flechazo fue instantáneo, aunque su boda tardaría nueve años en llegar.
La boda de Lady Helen y Timothy Taylor: una tiara que vuelve a la actualidad
Timothy y Helen se daban el 'sí, quiero' en la capilla de San Jorge, en Windsor, el 18 de julio de 1992, con la reina Isabel II -prima de su padre, el príncipe Eduardo, duque de Kent- y el entonces príncipe Carlos como testigos.
Para su gran día, Helen -que ya por aquel entonces era considerada un icono de estilo- confió su vestido de novia a Catherine Walker, una de las modistas predilectas de la realeza británica -de hecho, la recordada Lady Di sentía predilección por sus diseños-. Pero, más allá del secreto mejor guardado de cualquier novia, fue su tiara la pieza que todavía hoy muchos recuerdan de su look nupcial.
La espectacular novia llevaba la tiara familiar, una pieza que era, originalmente, un bandeau creado para la reina María, por Garrard & Co., a mediados de los años veinte. Ella se lo dejó a su nuera, la princesa Marina de Grecia y Dinamarca, quien, a su vez, se lo legaría como regalo de bodas a Katharine Worsley cuando se casó con su hijo -el duque de Kent- en 1961. Siempre avanzada a su época, la ya duquesa de Kent convirtió la joya combinando el bandeau con la tiara de perlas y diamantes de la princesa Luisa, creando así la tiara que llevó Lady Helen en su enlace, hace más de treinta años; y que, ahora, ha vuelto a traer a la actualidad Lady Marina Windsor, en un precioso homenaje a su bisabuela, su abuela y a su tía.
Su vida actual: su faceta como madre y su discreto entorno en Londres
Tras el enlace, Lady Helen dejaba atrás el apellido Windsor para tomar el de su marido, Taylor -toda una sorpresa-. La feliz pareja daba la bienvenida a cuatro hijos: Columbus (1994), Cassius (1996) -que ha heredado la pasión por el arte de sus padres-, Eloise (2003) y Estella (2004).
La hija de los duques de Kent cambió la primera línea de los desfiles y los circuitos de moda del momento por las citas culturales de las que nunca se alejó realmente -era una de las confidentes de Rosario Nadal y Kyril de Bulgaria en Londres-. A día de hoy, sigue dejándose ver en aperturas de galerías -y otros eventos artísticos- en la ciudad del Támesis. También en citas benéficas -apoyando causas solidarias-, sin olvidar las carreras de caballos. Siempre, apoyando a la Familia Real, aunque desde un discreto y segundo plano.
















