Edward Windsor, conocido por su título de cortesía de Lord Downpatrick -o simplemente Eddy Downpatrick entre sus amigos- es uno de esos miembros de la familia Windsor que han vivido siempre en la discreción, lejos del foco mediático, hasta que su nombre ha emergido ahora como beneficiario singular en el testamento de su abuela, la duquesa de Kent. Nacido en 1988, es el hermano mayor de las más conocidas Lady Marina y Lady Amelia Windsor. En definitiva, Eddy Downpatrick pertenece a una de las ramas más antiguas y respetadas de la Casa Real británica. Sin embargo, también es el Windsor de mayor rango excluido de la ley sucesoria. Veámos quién es el nieto favorito del príncipe Eduardo y de la fallecida Katharine Worsley.
El nieto discreto que emerge por un testamento excepcional
Nunca había trascendido nada sobre favoritismos dentro de la familia Kent, una rama históricamente discreta de la Casa Real británica, encabezada por el primo hermano favorito de Isabel II, el príncipe Eduardo, duque de Kent. El matrimonio tuvo tres hijos (George Windsor, de 64 años, conde de St Andrews; Lady Helen Taylor, de 62 años; y Lord Nicholas Windsor, de 55 años) y diez nietos, todos ellos alejados del foco mediático y sin fricciones conocidas. Sin embargo, en las últimas horas el testamento de la duquesa de Kent se ha dado a conocer en el Reino Unido, revelando un detalle inesperado: entre todos sus descendientes, solo Eddy Downpatrick aparece como beneficiario de un legado individual de especial relevancia. Esto ha situado al nieto mayor en el centro de la actualidad y ha abierto una ventana excepcional a la intimidad patrimonial de los Kent.
Normalmente los testamentos de la realeza británica están blindados por mandato judicial, una opacidad histórica que todavía hace más atractivo el hecho de que este en concreto, el de la duquesa de Kent, se encuentre disponible en un registro público. Según el documento que ha obtenido Daily Mail, este testamento muestra un reparto clásico y jerárquico, con legados proporcionados para hijos y ahijados, y con la mayor parte del patrimonio canalizada a través del Worsley Settlement, el fideicomiso familiar que queda en manos del duque de Kent. Sin embargo, en ese documento más o menos previsible, la duquesa lega de forma individual a su nieto mayor una participación en una propiedad situada en Edwardes Square, una de las zonas residenciales más exclusivas de Londres y uno de los barrios más caros del mundo, creado en torno a una plaza ajardinada en Kensington, construida entre 1811 y 1820 y con edificios clasificados como Grado II por su mérito arquitectónico.
Ahijado de Diana de Gales: un vínculo personal y un legado institucional
Edward Edmund Maximilian George Windsor, el nieto mayor del príncipe Eduardo y de Katharine Worsley, es también el primogénito del conde de St Andrews y uno de los ahijados de Diana de Gales. Ese gesto vino a subrayar la cercanía que existía entonces entre los Kent y los Gales, especialmente durante los años ochenta y noventa, cuando Eddy Downpatrick pasó a formar parte del pequeño círculo de niños que crecieron bajo la influencia afectiva de la madre de los príncipes Guillermo y Harry. La relación entre ambas ramas se reforzó además en el ámbito institucional: cuando Diana de Gales entró en la familia real y la institución comenzó a definirle un papel propio, más allá de las funciones inherentes a su matrimonio con el heredero, asumió parte de las responsabilidades públicas que hasta entonces habían desempeñado los duques de Kent. Un ejemplo claro fue el patronazgo del All England Club y la presencia de la realeza británica en Wimbledon, un patronazgo que hoy ostenta la princesa de Gales, pero que antes fue de Diana y, previamente, de la duquesa de Kent.
Eton, Oxford y un perfil profesional reservado
Este Lord de 38 años recibió la misma educación que aquellos príncipes destinados a representar al Estado a tiempo completo. Igual que el príncipe Guillermo y Harry fue formado en Eton College y posteriormente estudió lenguas modernas con especialización en francés y alemán en uno de los colegios que conforman la Universidad de Oxford. Su intención era seguir los pasos de su abuelo y entrar en el Ejército británico, opción que se descartó, al parecer a raíz de una serie de lesiones derivadas de su principal afición, el rubgy.
Edward Downpatrick construyó entonces una carrera profesional alejada de la exposición mediática, no como sus hermanas, que han apostado por la moda o la comunicacion. Edward compaginó su trabajo en el sector financiero como analista para JP Morgan con un proyecto propio en el ámbito del diseño de moda masculina, lanzado una marca inspirada en las Tierras Altas de Escocia con prendas destinadas al tiempo libre. Además ha puesto en marcha varias empresas destinadas a organizar expediciones exclusivas.
El Windsor de mayor rango inhabilitado por la ley sucesoria
Otro elemento relevante en la biografía de Eddy Downpatrick, en una familia en la que Carlos III es el jefe de la Iglesia Anglicana, es su fe católica. Aunque había sido bautizado en la Iglesia de Inglaterra, en 2003, con quince años, Downpatrick decidió confirmarse en la Iglesia Católica, siguiendo el ejemplo de su abuela y de su tío Lord Nicholas Windsor. Esa elección tuvo una consecuencia institucional inmediata: su fe activa la restricción establecida por la Act of Settlement de 1701, que impide que un católico pueda heredar la Corona británica. Por ello, aunque figura genealógicamente en la línea de sucesión, está inhabilitado para ejercerla. Como primo segundo en segundo grado del rey Carlos III, Downpatrick es, de hecho, el Windsor de mayor rango excluido por motivos religiosos, una singularidad que añade un matiz histórico a su perfil. Aún así, sigue siendo el segundo en la línea de sucesión, después de su padre, al ducado de Kent. De hecho su título, Lord Downpatrick, no es un título nobiliario propio, sino un título de cortesía derivado del título subsidiario de su padre, una práctica habitual en la aristocracia británica.
Lord Downpatrick no pertenece a la primera línea institucional de la familia real, no tiene funciones públicas ni protagonismo mediático, pero su nombre aparece ahora en un contexto excepcional: el único testamento Windsor que puede leerse en décadas. En una familia cuyos documentos sucesorios permanecen sellados durante generaciones, la presencia de Downpatrick en este testamento muestra una parte de la vida real que casi nunca se deja ver y revela la importancia que tuvo para su abuela. Lo que todavía no se sabe es si ese legado indivual, esa parte de una propiedad en Edwardes Square, fue adquirido por la propia duquesa antes de su matrimonio o forma parte de la herencia de su propia familia, los Worsley, que si bien no pertenecían a la aristocracia si eran una familia acomodada. Lo que se sabe es lo que se desprende del propio testamento, que este legado no estaba integrado en el fideicomiso familiar ni en las estructuras patrimoniales del duque de Kent.













