UN 'SÍ, QUIERO' MUY ITALIANO

Luna Bonaccorsi, la hija de la diseñadora Luisa Beccaria, una romántica novia en Sicilia: dos vestidos de alta costura hechos por su madre con guiño a su nombre


Tras 15 años de relación, Luna Bonaccorsi y Leonardo Bormioli celebraron su boda durante dos días en el Feudo del Castelluccio, la histórica finca familiar de Sicilia


La novia con sus hermanas, Lucilla y Lucrezia,© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
Johanna ToscanoREDACTORA DE FASHION
14 de agosto de 2026 a las 12:59 CEST

Después de más de 15 años de relación, Luna Bonaccorsi, hija del príncipe Lucio Bonaccorsi di Reburdone y de la diseñadora Luisa Beccaria, caminaba hace solo unas semanas hacia el altar para dar el esperado 'sí, quiero' a Leonardo Bormioli. La boda dio paso a dos días de celebraciones en los que no faltaron los detalles especiales, entre ellos los dos vestidos de alta costura que su madre creó a medida para ella. Como escenario, la pareja escogió el Feudo del Castelluccio, una finca familiar del siglo XVII situada en Sicilia que los padres de Luna rescataron del abandono años atrás.

Luna Bonaccorsi, la hija de la diseñadora Luisa Beccaria, y Leonardo Bormioli.© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
Luna Bonaccorsi, la hija de la diseñadora Luisa Beccaria, y Leonardo Bormioli.
Luna Bonaccorsi, hija de la diseñadora Luisa Beccaria, y Leonardo Bormioli ante su monumental tarta nupcial de varios pisos.© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
Luna Bonaccorsi, la hija de la diseñadora Luisa Beccaria, y Leonardo Bormioli.

Dos creaciones a medida que acapararon todas las miradas

No obstante, si hubo algo que captó la atención de las expertas en moda, fueron los dos looks creados a medida para Luna por su madre, Luisa Beccaria, en los que el romanticismo, la elegancia y la tradición de la firma estuvieron muy presentes. Y, aunque ambos fueron muy especiales, el segundo sorprendió (aún más) gracias a su acabado luminoso y al bonito guiño personal que hacía a su propio nombre. Dos propuestas que la sitúan ya entre las novias más especiales de 2026 y con las que madre e hija lograron dejar su sello en el universo nupcial.

Luna Bonaccorsi, del brazo de su padre, el príncipe Lucio Bonaccorsi di Reburdone, camino al altar.© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
Luna Bonaccorsi del brazo de su padre, el príncipe Lucio Bonaccorsi di Reburdone.

El vestido inspirado en 1993: una mirada al archivo de Luisa Beccaria

Para caminar hacia el altar, Luna apostó por un diseño de alta costura inspirado en una creación que su madre había presentado en París en 1993. Más de tres décadas después, aquella referencia servía como punto de partida para dar forma a un vestido exclusivo confeccionado en organza de seda blanca y cubierto de delicados bordados florales. El velo seguía la misma línea y caía sobre la silueta como una cascada de jazmines, aportando todavía más romanticismo al conjunto. Una elección cargada de emoción.

Luna Bonaccorsi junto a sus hermanas, Lucilla y Lucrezia, durante los preparativos de la boda© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
Luna Bonaccorsi junto a sus hermanas, Lucilla y Lucrezia, durante los preparativos de la boda
Luna y Leonardo, más cómplices que nunca, compartiendo su felicidad durante la ceremonia.© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
Luna y Leonardo, más cómplices que nunca, compartiendo su felicidad durante la ceremonia.

"Diseñar el vestido de novia de mi hija fue una experiencia diferente a cualquier otro vestido que haya creado jamás. Verla tan feliz fue uno de los momentos más emotivos de mi vida", reconocía la diseñadora. Además, el resultado conectaba el sello de la firma con un instante irrepetible y encajaba a la perfección con la atmósfera romántica del enclave siciliano elegido por la pareja.

La felicidad de los recién casados, Luna y Leonardo, al salir por las puertas de la iglesia.© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
La felicidad de los recién casados, Luna y Leonardo, al salir por las puertas de la iglesia.
Luna y Leonardo, los recién casados, acompañados por los tradicionales "cili" sicilianos y banderines con el escudo familiar.© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
Los recién casados, acompañados por los tradicionales "cili" sicilianos y banderines con el escudo familiar.

Naranjos, olivos y una decoración con sello familiar que conectaba con los looks de la novia

Tras la ceremonia, las celebraciones continuaron entre los jardines y olivos de la finca. Los invitados disfrutaron de un cóctel bajo los naranjos y, más tarde, de una cena al aire libre en la que cada detalle prolongaba la estética de Luisa Beccaria. Las mesas serpenteaban entre el olivar con manteles, vajillas y lámparas de su colección de hogar, inspiradas en las flores silvestres del jardín

Luna Bonaccorsi, la hija de la diseñadora Luisa Beccaria, una romántica novia en Sicilia© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
La novia, Luna Bonaccorsi, comn el vestido de fribras

El conjunto luminoso: un guiño a su nombre que cobraba vida bajo las estrellas

Con la llegada de la noche, Luna dejó atrás el romanticismo del primer vestido para sorprender con una elección mucho más inesperada. Así, reapareció con un conjunto de dos piezas hecho a medida, de nuevo diseñado por su madre, formado por un cuerpo corto enmarcado por grandes volantes plisados sobre los hombros y una falda larga de talle alto con caída amplia. ¿El efecto sorpresa? Las fibras ópticas que recorrían ambas prendas se iluminaban en la oscuridad, haciendo que el conjunto brillara por completo.

Inspirado en esa alta costura tecnológica que ya ha conquistado citas como la Met Gala, el diseño escondía además uno de los detalles más personales de toda la boda: un guiño directo a su nombre. "¡Brillaba como la luna llena!", explicaba emocionada. 

La cena, celebrada en el olivar, contó con una decoración creada también por la diseñadora italiana.© GINEVRA CECCHI/CAMILLA ZACCHEO/LUIGI MIRABELLA
La cena, celebrada en el olivar, contó con una decoración creada también por la diseñadora italiana.

Bajo los árboles y con apenas unas luces alrededor, el blanco del conjunto parecía encenderse por completo, desde los volantes de los hombros hasta la falda. Una creación que alcanzó todo su protagonismo sobre la pista de baile, donde cada movimiento hacía todavía más visible ese efecto luminoso.

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