Hay parejas que sueñan con una gran boda, rodeadas de familiares y amigos, y otras que prefieren celebrar su amor en la más estricta intimidad. Donald Trump Jr. y Bettina Trump, de soltera Anderson, eligieron esta segunda opción. La pareja se dio el 'sí, quiero' el pasado 22 de mayo en Little Pipe Cay, una isla privada de las Bahamas, ante menos de 20 invitados y en una pequeña capilla. La elección del lugar no fue casual; estaba lleno de significado para la novia, que pasó allí largas temporadas durante su infancia. El enlace tuvo lugar apenas seis meses después de su compromiso, anunciado en diciembre en Camp David, la residencia de descanso del presidente de Estados Unidos. Y aunque en su momento apenas trascendieron detalles, los recién casados comparten ahora con ¡HOLA! las imágenes de la celebración y, por supuesto, los vestidos elegidos por Bettina para un día tan especial.
Una novia minimalista que recuerda a un gran icono de los 90
Lo primero que viene a la cabeza al ver a Bettina vestida de novia es la imagen de una prometida icónica: Carolyn Bessette. Esto es así porque la mujer de John F. Kennedy Jr. llevó en su boda, celebrada en 1996, un vestido satinado, de corte lencero, firmado por Narciso Rodriguez, que ha sido todo un referente en el mundo nupcial.
Aunque hay notables diferencias en la forma de llevar ambos diseños y en cómo cada novia lo hizo suyo en su gran día, lo cierto es que, más allá de lucir una prenda satinada y atemporal, tanto Carolyn como Bettina parecen estar unidas por algo muy poderoso: la confianza. Y es que, tal como nos revelaba la diseñadora Rosa Clará en una entrevista, estos diseños cortados al bies no son sencillos de trabajar, pero tampoco fáciles de llevar. Es un corte que necesita mucha técnica, "pero también exige algo por parte de la novia: seguridad. Un vestido al bies lo dice todo".
En realidad, nunca hubo intención de emular aquella boda ni aquel look, pero Bettina siempre tuvo claro que buscaba un look sencillo, elegante y discreto. También que la inspiración debía partir de la moda de los años 90, su minimalismo y buen hacer. Así lo confirma en una entrevista exclusiva a HELLO! Daniela Karnuts, directora creativa de Safiyaa y encargada de crear este vestido. "Carolyn Bessette sigue siendo un referente absoluto de la elegancia nupcial contemporánea y es imposible ignorar su influencia en la moda de novia minimalista. Bettina comparte esa misma naturalidad y esa seguridad silenciosa, por lo que entendemos las comparaciones. Sin embargo, desde el primer momento nuestro único objetivo fue crear un vestido completamente auténtico para Bettina, que reflejara su personalidad con honestidad, elegancia y sofisticación natural".
Un mensaje bordado en el interior de su vestido de novia y otros detalles
La diseñadora revela que la novia llegó con una idea muy definida de lo que buscaba. Le atraían las líneas limpias y escultóricas y la elegancia discreta. "Nuestra labor consistió en perfeccionar esas ideas hasta convertirlas en un vestido que sintiera completamente suyo".
Fue así como, a lo largo de varios meses, dieron forma a un traje de proporciones equilibradas, con un buen patronaje y un tejido de muchísima calidad. En definitiva, un diseño que siguiera siendo actual pasados 30 años (o más). "Todo fluyó con mucha naturalidad. Bettina tiene un gran instinto y expresa su visión con enorme claridad. Existía una confianza mutua que hizo que cada prueba fuera una colaboración, más que un proceso dirigido por nosotros. Fuimos perfeccionando el vestido juntas hasta que sentimos que era exactamente el adecuado".
La novia no solo estuvo presente a lo largo de todo el proceso, sino que, tal como confirma la diseñadora, su implicación fue enorme. El tocado, por ejemplo, con velo tipo birdcage, fue una sugerencia de Bettina. Y Daniela, que siempre ha sido partidaria de hacer reinterpretaciones más modernas del velo, estuvo completamente de acuerdo.
También hubo un detalle que pidió incluir en el vestido, un mensaje bordado a mano, escondido en el interior de la prenda, en el que podía leerse: He encontrado al amor de mi vida (Cantares 3:4). "Era algo profundamente personal, conocido únicamente por Bettina, y creo que esos detalles invisibles suelen convertirse en los más importantes". Además, quiso rendir un homenaje a su padre, el fallecido banquero Harry Loy Anderson Jr., incorporando a su ramo un relicario que él le había regalado y que guardaba dos fotografías suyas.
Un dos piezas de alta costura para el baile
Pero este no fue el único vestido que Bettina Trump lució en su gran día. La pareja protagonizó su primer baile oficial como marido y mujer al ritmo de Can’t Help Falling in Love, de Elvis Presley. Después dio comienzo la fiesta. Fue en ese momento cuando la novia cambió su vestido lencero por un conjunto de alta costura de dos piezas, falda y top con escote de pico en la espalda, confeccionado a medida también por Safiyaa.
Una pieza muy diferente a la anterior, no solo por su forma, sino porque contaba con un trabajoso bordado geométrico sobre todo el diseño. Pero que encerraba la misma esencia que su look lencero: el minimalismo y la estética de los 90 que, aún hoy, siguen enamorando.











