Lejos de los focos, en la pequeña capilla de una isla tranquila, una elegante novia contrajo matrimonio con el hijo del Presidente de Estados Unidos. Cuando el novio besó la mano de su flamante esposa, la escena evocó inevitablemente la boda de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, quienes, en 1996, lograron esquivar a la prensa para darse el "sí, quiero", en secreto, en la iglesia de una remota isla, ante unos 40 invitados.
Esta boda, sin embargo, tenía como protagonistas a otra de las grandes dinastías estadounidenses: Donald Trump Jr. y Bettina Trump, de soltera Anderson. Pese a las evidentes similitudes, nunca hubo intención de emular a nadie. Ahora, los recién casados comparten con ¡HOLA! las imágenes de la celebración. Desde el vestido de la novia hasta la capilla, cada detalle de la boda —que tuvo lugar el pasado 22 de mayo— llevaba el sello de Bettina, según explicó Lewis Miller, quien fue el organizador.
La isla privada de Little Pipe Cay tiene un significado muy especial para la novia, ya que es amiga de la familia propietaria y conserva entrañables recuerdos de las temporadas que pasó allí en su infancia. "Para ella era un lugar muy íntimo", explicó Lewis. Los festejos nupciales se celebraron menos de seis meses después de que Don, de 48 años, y Bettina, de 39, se comprometieran, en diciembre, en Camp David, la residencia de descanso del Presidente de Estados Unidos.
"Fue sencillo, sagrado, hermoso y mucho más alegre de lo que jamás habría podido imaginar", confesaba la novia al recordar su gran día, en un lugar con mucho significado para ella
En la intimidad
La ceremonia fue oficiada por Brad McPherson, esposo de Kristina, la hermana gemela de Bettina. Menos de 20 invitados ocuparon los bancos. Entre los asistentes se encontraban tres de los hermanos de Don, Ivanka, Eric y Tiffany Trump, acompañados por sus respectivos cónyuges, Jared Kushner, Lara Trump y Michael Boulos. Además, dos de los cinco hijos que Don tuvo durante su primer matrimonio: Kai y Donald Trump III.
El Presidente Donald Trump había anunciado previamente que permanecería en Washington D. C. por "circunstancias relacionadas con asuntos de gobierno". Aun así, hizo llegar sus felicitaciones. Barron Trump, el hermano menor de Don, tampoco pudo asistir.
El vestido de la novia
La directora creativa de la firma Safiyaa, Daniela Karnuts, contó a ¡HOLA! que Bettina participó en todo el proceso creativo de su vestido, que comenzó varios meses antes de la boda. Daniela explicó que, desde el principio, ambas tomaron como referencia "la elegancia sobria de los años noventa, una época en la que una impecable confección y tejidos excepcionales hablaban por sí solos, por encima de cualquier adorno". El destino caribeño también dejó su huella en el vestido. Las Bahamas pedían "algo ligero, fresco y desenfadado".
La novia incorporó a su vestido un detalle de gran valor sentimental. Cosido en el interior había un mensaje bordado a mano que decía: "He encontrado al amor de mi vida" (Cantares 3:4). También quiso rendir un homenaje a su padre, el fallecido banquero Harry Loy Anderson Jr., incorporando a su ramo un relicario que él le había regalado y que guardaba dos fotografías suyas.
Entre los invitados estuvieron tres de los hermanos del novio, Ivanka, Eric y Tiffany Trump, con sus respectivos cónyuges, Jared Kushner, Lara Trump y Michael Boulos
Las risas y la emoción estuvieron muy presentes cuando los novios intercambiaron sus votos. "Fue algo sencillo, sagrado, hermoso y mucho más alegre de lo que jamás habría podido imaginar", escribió Bettina en Instagram al recordar la ceremonia.
Después, los invitados se dirigieron al Refectory de la isla, un espacio con vistas al océano, donde se celebró la cena. Alrededor de una larga mesa decorada con peonías blancas, ranúnculos y velas dispuestas en cilindros de cristal, disfrutaron de un menú que comenzó con una selección entre atún al estilo isleño o burrata con tomates heirloom.
A continuación, se sirvió tagliolini, seguido de langosta pochada en mantequilla o pollo asado con trufa, antes de culminar con un filete de res en costra de hierbas como plato principal.
Tras la ceremonia, los recién casados lo celebraron con sus invitados en la playa, donde bailaron y disfrutaron de un espectáculo de fuegos artificiales
La tarta nupcial, elaborada por Sweet Stacy’s Palm Beach, tenía su propia historia que contar. Este pastel de vainilla, junto con otro de confeti de colores, que se serviría durante el fin de semana, emprendió un auténtico periplo hasta llegar a las Bahamas: viajó en camioneta, avión privado, helicóptero, carrito de golf y barco.
El primer baile de los novios
Bettina y Don protagonizaron su primer baile oficial como marido y mujer al ritmo de Can’t Help Falling in Love, de Elvis Presley. Los invitados no tardaron en unirse a ellos bajo las bolas de discoteca suspendidas entre las palmeras. Para la fiesta, Bettina volvió a llevar el vestido lencero de la ceremonia y, después, lució un conjunto de alta costura de dos piezas, confeccionado a medida también por Safiyaa. Más tarde, mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo, Don y Bettina se besaron en la playa.




















