En una entrevista a ¡HOLA!

Cayetano Martínez de Irujo desvela cómo ve el futuro de la Casa de Alba


Nos abre las puertas de Arbaisenea, la casa palacio de estilo victoriano que construyó la familia de su padre en San Sebastián en 1881


Cayetano posa en el amplio recibidor que hay nada más entrar a la casa palacio, que está decorado con un retrato de su madre. "No es el cuadro que más me gusta de ella, pero le encantaba", nos confiesa el duque de Arjona© DarioAranyo
Antonio DiéguezRedactor jefe ¡HOLA!
11 de septiembre de 2026 a las 20:40 CEST

En un año de lo más señalado, en el que se cumplen 100 años del nacimiento de la duquesa de Alba, Cayetano Martínez de Irujo no ha parado de honrar y recordar al mundo el importante papel que ocupó su madre. Ya en marzo, coincidiendo con una fecha tan especial, familiares y allegados se reunieron en el Salón de la Música del Palacio de Liria, en Madrid, para la presentación del libro La última duquesa: un homenaje a Cayetana de Alba, un proyecto donde Cayetano narra su historia recogiendo todo tipo de testimonios.

Cayetano en una de sus estancias favoritas: el comedor. Está decorado con cuadros de Peter Snyers, pintor flamenco de los siglos XVII y XVIII. "Quien viene aquí siente una atmósfera inglesa única", nos asegura© Darío Aranyo
El comedor de la casa

Entramos en la Casa Palacio de Arbaisenea: “orgullo, honor y privilegio”

Un centenario cargado de recuerdos y numerosas iniciativas en el que Cayetano tampoco ha querido renunciar a una de sus tradiciones: disfrutar como cada verano de unos días en Arbaisenea. La casa palacio de estilo victoriano que construyó la familia de su padre en San Sebastián en 1881 y que tanto gustaba a Cayetana Fitz-James Stuart ha sido el escenario elegido para una entrevista histórica y exclusiva con ¡HOLA! en la que habla del pasado, el presente y, especialmente, del futuro de la Casa de Alba.

Preservar la identidad y honrar el recuerdo

Una espectacular propiedad que Cayetano nos descubre a través de las imágenes y de la que se siente profundamente orgulloso por la cantidad de recuerdos que guardan sus paredes. Algunos de ellos especialmente duros, como el momento en el que le comunicaron el fallecimiento de su padre, Luis Martínez de Irujo y Artázcoz.

Entre la nostalgia por todo lo vivido y su mirada puesta en el futuro, Cayetano recuerda también su lucha por proteger este lugar ante el Plan General de Ordenación Urbana de San Sebastián, cuando la duquesa todavía estaba con nosotros. Hoy siente “orgullo, honor y privilegio” porque, a pesar de ser el penúltimo de sus seis hijos, su madre decidió asignarle este hogar en el reparto de la herencia.

Cayetano posa en el amplio recibidor que hay nada más entrar a la casa palacio, que está decorado con un retrato de su madre. "No es el cuadro que más me gusta de ella, pero le encantaba", nos confiesa el duque de Arjona© Darío Aranyo
Cayetano posa en el amplio recibidor que hay nada más entrar a la casa palacio, que está decorado con un retrato de su madre

En una entrevista “impactante, valiente, real e histórica”, en palabras del propio jinete, conocemos la historia de esta increíble propiedad, en la que pasó todos sus veranos desde que llegó a manos de la familia. Cayetano asegura que su madre “se dedicó a esta casa toda su vida, en cuerpo y alma” y que ni siquiera faltó durante los años más duros del terrorismo.

Un espacio cuidado con mimo, donde no falta detalle y en el que conviven la historia y los recuerdos de dos grandes familias. Nada más entrar, por ejemplo, todavía pueden verse los sombreros que Cayetana utilizaba para ir a la playa de Ondarreta. “Toda la casa me recuerda a mi madre. Es increíble. Porque, desgraciadamente, en Dueñas y en Liria sus cuartos y sus cosas personales han desaparecido… Allí, su rastro ha desaparecido, pero esta casa lo conserva”, confiesa Cayetano.

Abajo, varias fotos: Cayetano con Bárbara Mirjan el día de su boda; con Genoveva y sus hijos, y de don Juan Carlos y doña Sofía, firmada por ellos© Darío Aranyo
Varias fotografías: Cayetano con Bárbara Mirjan el día de su boda; con Genoveva y sus hijos, y de don Juan Carlos y doña Sofía, firmada por ellos

Una sensación que comparte su hermana Eugenia Martínez de Irujo, quien asegura que “parece que mamá va a salir de cualquier lado”. Su recuerdo continúa presente en los objetos más cotidianos y en pequeños detalles, como las delicadas porcelanas chinas que la propia duquesa compró a lo largo de su vida y llevó hasta allí procedentes de otras casas.

El legado de la familia y el futuro de la Casa de Alba

Ese empeño por conservar Arbaisenea es también reflejo de una cuestión mucho mayor para Cayetano: la importancia de preservar el legado familiar sin renunciar al futuro. Durante décadas, ese ha sido uno de sus objetivos y, en este año tan especial, ha trabajado junto a Eugenia, Fernando y Carlos para conmemorar el recuerdo de la inolvidable duquesa. Además, a las puertas de que este 30 de septiembre se traslade la exposición sobre Cayetana que actualmente se encuentra en el Palacio de Liria, Cayetano mira ya hacia lo que está por venir. Y lo hace con optimismo. El jinete tiene mucha fe en Fernando para conservar el futuro de la Casa de Alba. “Él es inteligente, muy sensato y muy capaz”, afirma. Para Cayetano, la historia no se reinventa ni se interpreta, sino que debe actualizarse y enfocarse hacia el futuro. Por eso está convencido de que todo saldrá bien y de que la Casa de Alba continuará otros 600 años más.

Retrato del Palacio de Arbaizenea © Darío Aranyo

A pesar de su confianza, es consciente de que existen otros posibles escenarios. Cayetano considera que uno de los mayores riesgos para el futuro de la Casa está en perder la mentalidad con la que se ha conservado su legado y pensar únicamente en abrir los palacios al público con el objetivo de ganar dinero. Si esto sucediera, cree que, la “Casa de Alba desaparecerá como tal y pasará a ser como las otras casas”.

Eso no significa que esté en contra de adaptar un legado centenario a los nuevos tiempos. Al hablar de los perfumes Fitz-James Stuart, Cayetano asegura que no ve ningún problema en “utilizar la grandeza y la historia en creaciones nuevas”. Para él, la clave está en saber diferenciar esa actualización de la obligación de cuidar “los palacios y el patrimonio artístico-cultural” de un legado por el que asegura que los hermanos se han sacrificado.

Más retratos del interior de el Palacio de Arbaizenea © Darío Aranyo
Los sombreros de la inolvidable Duquesa de Alba colocados en la entrada

Las claves y el camino correcto para entender el futuro de la Casa de Alba

El protagonista hace también hincapié en una de las decisiones más importantes tomadas para garantizar la continuidad de ese patrimonio. “La Casa de Alba es la única casa en el mundo que ha mantenido el mayorazgo en nuestra generación en contra de varios hermanos, cuando se hizo la donación”, explica.

Cayetano se muestra totalmente a favor de que el primogénito recibiera ese privilegio, ya que fue la decisión de su madre y una forma de respetar la historia de la Casa. Enfatiza, además, en que “no hay celos” y asegura que todos han llevado “vidas mucho más austeras de lo que la gente se piensa” para poder entregarse a la conservación de un patrimonio que finalmente ha recibido uno de ellos con el objetivo de mantenerlo unido.

La estancia en la que Cayetano vivió uno de los momentos más dolorosos de su vida: allí fue donde Cayetano y su hermano Fernando recibieron la noticia de que su padre había fallecido en Houston, donde recibía tratamiento contra un cáncer. El triste desenlace tuvo lugar el 6 de septiembre de 1972 y Cayetano tenía solo nueve años. Debajo, el dormitorio que tenía su hermana Eugenia —de amarillo—, "aunque ella venía poco"© DarioAranyo
La estancia en la que Cayetano vivió uno de los momentos más dolorosos de su vida: allí fue donde Cayetano y su hermano Fernando recibieron la noticia de que su padre había fallecido en Houston, donde recibía tratamiento contra un cáncer. El triste desenlace tuvo lugar el 6 de septiembre de 1972 y Cayetano tenía solo nueve años. Debajo, el dormitorio que tenía su hermana Eugenia —de amarillo—, "aunque ella venía poco"

Precisamente ahí sitúa Cayetano una de las claves para entender el futuro de la Casa de Alba: preservar su unidad y conseguir que las nuevas generaciones sean conscientes de la responsabilidad que reciben. Aunque reconoce que sus propios hijos ya no son Alba, considera que tanto sus hermanos como los herederos de Carlos no pueden olvidar el “compromiso con toda la historia y con esa actualidad también”.

“La familia Alba ha formado parte de la columna vertebral en la historia de España a lo largo de los siglos, hasta hoy”, afirma. Un legado de siglos que, a ojos de Cayetano Martínez de Irujo, debe seguir cuidándose sin permanecer anclado en el pasado, haciendo que el paso del tiempo no sea un impedimento y convirtiendo el futuro en una oportunidad para que la historia de la Casa de Alba continúe escribiéndose.