Luis Antón, psicólogo, explica por qué la reina Letizia siempre lleva la raya lateral: "Funciona como una señal de continuidad: me reconozco así"


La Reina cambia el largo, las ondas y los recogidos, pero conserva este detalle desde hace años: esta es la razón según la psicología


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Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
12 de septiembre de 2026 a las 12:57 CEST

Cambiar de imagen se ha convertido casi en una forma de demostrar que avanzamos. Estrenar corte, probar el color de la temporada, mover la raya del pelo o atreverse con aquello que hasta hace poco descartábamos forma parte del juego de la belleza. A veces, sin embargo, ocurre justo lo contrario, encontramos algo que funciona y queremos conservarlo. Un peinado que repetimos, el mismo tono de labios o una determinada forma de vestir pueden convertirse en referencias con las que nos reconocemos. 

La raya lateral que la reina Letizia conserva desde hace años podría tener ese papel. "Una imagen familiar puede funcionar como una señal de continuidad: me reconozco así", explica Luis Antón, psicólogo de Centro Mindfulness Madrid. El especialista recurre a la teoría de la autoverificación de William Swann para explicar que buscamos señales que encajen con la idea que tenemos de nosotros mismos y nos permitan sentirnos reconocibles. Aunque detrás de repetir un peinado durante años pueden existir razones muy distintas. La clave está en qué impulsa esa constancia.

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Cuando cambiar de imagen deja de significar evolucionar

La belleza vive fascinada por las transformaciones. Un nuevo corte de pelo puede acompañar el comienzo de una etapa, un cambio de color puede responder a las ganas de experimentar y probar una tendencia puede resultar divertido. Pero cuando esa posibilidad se convierte en una especie de calendario y lo hacemos porque "toca cambiar", es cuando deberíamos darle una vuelta. 

El psicólogo Luis Antón introduce aquí una idea que desmonta buena parte de esa presión: "cambio y evolución no son sinónimos". Cada reinvención implica acostumbrarnos a la relación entre cómo nos vemos y cómo nos sentimos con esa nueva imagen. También que se acostumbre el resto. 

MADRID, SPAIN - JUNE 09: Queen Letizia of Spain receives members of the patronage and scientific council of the Lilly Foundation at the Zarzuela Palace on June 09, 2026 in Madrid, Spain. (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)© Getty Images
La reina Letizia ha convertido la raya lateral en una elección recurrente

Repetir aquello que funciona es justo lo contrario. Sabemos cómo peinarnos, cuánto tiempo necesitamos, cómo salimos en las fotografías y cómo nos sentimos al mirarnos. Esa experiencia acumulada reduce decisiones y permite que la apariencia ocupe el espacio que cada persona quiera concederle.

La constancia estética tampoco funciona como un test de personalidad. Llevar durante años la misma raya carece de valor suficiente para definir el grado de seguridad de una persona. El interés psicológico aparece al analizar nuestra propia relación con aquello que repetimos.

MADRID, SPAIN - JUNE 25: Queen Letizia of Spain attends the 15th anniversary of Ethic magazine at Ortega-Marañón foundation headquarters on June 25, 2026 in Madrid, Spain© Getty Images
Incluso cuando transforma el acabado con ondas más marcadas, la reina Letizia conserva la raya a un lado

"La seguridad es más causa que efecto del gesto: primero se acepta la propia imagen, y de ahí surge con naturalidad la constancia", explica Luis Antón. Es justo lo que hace interesante fijarse en la constante raya al lado de doña Letizia. Cuando una persona comprueba una y otra vez que determinada imagen encaja con ella, puede reducirse también la necesidad de evaluarla a cada momento. 

El psicólogo lo resume como un aprendizaje nacido de la experiencia: "esto funciona". Con esa certeza pueden disminuir conductas como comprobar nuestra imagen una y otra vez, preguntar qué opinan los demás, comparar fotografías o buscar validación. Y llevando la reflexión un poco más allá: "Puede que sea la señal visible de que una mujer ya ha dejado de buscarse a sí misma en otro sitio".

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La pregunta que revela de dónde vienen las ganas de cambiar

Las redes sociales multiplican las referencias. Cada temporada trae cortes, colores y peinados nuevos, acompañados a menudo por reglas acerca de lo que rejuvenece, favorece o corresponde a cada edad. Ante ese ruido, Antón propone una pregunta sencilla: "¿Qué pasaría si no cambiara?". 

Imaginemos que la respuesta es: "Nada, pero me apetece probar algo diferente". En ese caso, el deseo puede partir de la curiosidad, el gusto o las ganas de experimentar. La situación cambia cuando surgen pensamientos como "a mi edad ya debería llevar otra cosa", "pensarán que estoy anticuada" o "todo el mundo está cambiando". Ahí aparece el peso de la evaluación externa. 

El autoconocimiento consiste entonces en localizar el origen de esas ganas. ¿Queremos acercarnos a algo que nos atrae o escapar de la sensación de estar incumpliendo una regla? ¿Tenemos miedo al cambio? Para Luis Antón, distinguir entre ambos impulsos permite tomar decisiones más conectadas con nuestros gustos y nuestra vida.

OURENSE, SPAIN - JULY 24: Queen Letizia of Spain visits the Adolfo Domínguez fashion house on the occasion of his 50th anniversary on July 24, 2026 in Ourense, Spain© Getty Images
La raya lateral también acompaña los looks de noche de la reina Letizia, aquí con una melena pulida y las puntas trabajadas

El pelo y las reglas que llegan con la edad

La presión se hace más fuerte a medida que cumplimos años. El cabello femenino lleva décadas rodeado de instrucciones: determinada edad pide un corte, cierta longitud corresponde a las más jóvenes o un estilo concreto resulta más apropiado después de los 50. 

A sus 53 años, la reina Letizia conserva además una melena larga que también se aleja de otra de esas viejas reglas de belleza (la que durante décadas ha asociado cumplir años con ir acortando el cabello). Antón utiliza justo uno de esos ejemplos: "a partir de los 50 toca cortarse el pelo". Son reglas sociales que escuchamos tantas veces que pueden terminar guiando nuestras elecciones aunque nuestra propia experiencia apunte en otra dirección.

El psicólogo propone sustituirlas por preguntas mucho más cercanas: "¿Me gusta?", "¿me resulta cómodo?", "¿encaja con la vida que llevo?", "¿quiero cambiarlo?". El criterio vuelve así a la persona que se mira al espejo. Liberarnos de algunas de esas expectativas también puede reducir la vigilancia constante sobre nuestro aspecto y la carga de intentar encajar en una norma externa. Luis Antón resume el objetivo como conseguir que "nuestra apariencia deje de estar permanentemente organizada alrededor de un espectador imaginario".

PALMA DE MALLORCA, SPAIN - AUGUST 04: Queen Letizia of Spain hosts a dinner for authorities at the Marivent Palace on August 04, 2026 in Palma de Mallorca, Spain. (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)© Getty Images
Cambian el estilismo y la forma de llevar la melena, mientras la raya lateral permanece como una constante

Una forma distinta de mirarnos al espejo

Según el mindfulness y la aceptación, tampoco deberíamos exigirnos que nos encante cada detalle de nuestra imagen. Antón plantea algo más práctico: observar las evaluaciones que aparecen frente al espejo y elegir qué hacemos con ellas. El psicólogo pone un ejemplo. Frente al pensamiento "debería cambiar mi pelo", podemos formular: "estoy teniendo el pensamiento de que debería cambiar". Esa distancia transforma una supuesta instrucción en una idea que podemos valorar antes de actuar.

El cuidado estético sigue teniendo espacio: ir a la peluquería, maquillarnos, estrenar un corte o disfrutar de una tendencia puede formar parte del placer de cuidarnos. La clave está en descubrir qué mueve cada decisión y cuánto peso queremos conceder a las expectativas ajenas.

MADRID, SPAIN - JUNE 17: Queen Letizia of Spain visits a traditional Students Residence (Residencia de Estudiantes) on June 17, 2026 in Madrid, Spain© Getty Images
Incluso cuando transforma el acabado con ondas más marcadas, la reina Letizia conserva la raya a un lado

Para quien lleva años con la misma imagen y empieza a sentir que ha llegado el momento de transformarla solo por el tiempo transcurrido, Antón propone otro pequeño experimento. Imaginar que nadie va a opinar sobre nuestra decisión: ni amigas, ni pareja, ni redes sociales, ni revistas (en el caso de los personajes conocidos). ¿Seguiríamos queriendo cambiar? Si las ganas permanecen, probar algo nuevo puede ser justo lo que apetece. Si desaparecen, quizá merezca la pena revisar de dónde surgió aquella necesidad.

"A veces pensamos que la persona libre es la que se atreve a reinventarse. También puede ser muy libre quien dice: 'Sí, sé que llevo quince años así. Me sigue gustando'", explica el psicólogo Luis Antón. 

Como concluye el psicólogo, "no necesitamos convertir nuestra imagen en un proyecto permanentemente inacabado. En ocasiones, dejar de buscar una versión mejor de nosotros mismos no significa habernos conformado; significa haber aprendido que no todo aquello que podría modificarse necesita ser corregido".