Isabelle Junot está viviendo su primer verano como madre de dos niñas tras el reciente nacimiento de su segunda hija. La pequeña Simona, fruto de su matrimonio con Álvaro Falcó, vino al mundo el pasado 14 de abril, uniéndose a Philippa, su primogénita, que acaba de cumplir tres años. Sus niñas son su prioridad, e Isabelle compagina su papel como mamá con su trabajo como coach nutricional, dos facetas que, en ocasiones, se solapan.
Lo que "no es normal"
Publicando nuevas fotografías en las que aparece con sus dos hijas en brazos, Isabelle ha compartido sus pensamientos más sinceros y profundos sobre algunos hábitos que se han normalizado, relacionados, principalmente, con nutrición, estilo de vida, entrenamiento y autopercepción.
"Y aquí está la parte incómoda: muchos de estos comportamientos no normales los hemos normalizado tanto que ya ni los cuestionamos. La culpa post-carbohidratos se siente como responsabilidad. El cardio de castigo se disfraza de disciplina. Cancelar planes por la báscula parece razonable cuando llevas años haciéndolo.Pero hay una diferencia enorme entre lo que es común y lo que es sano. Y reconocerla es el primer paso", ha escrito.
Las confesiones que más le cuestan
Aunque Isabelle Junot siempre se muestra muy abierta y honesta con sus seguidores, hay algunos detalles que no le gusta reconocer. Y los ha recopilado bajo el título: "Cosas que me da pena admitir". "Aunque siempre intente ir a mejor hay que aceptar que todo es un proceso y toma su tiempo, tanto para mi como para otros. No te dejes llevar solo por lo que ves", ha recordado.
Entre las confesiones que ha compartido, algunas relacionadas con la desconexión digital y la maternidad, admitiendo que a veces se sorprende "perdiéndose en las redes" teniendo a su bebé delante, la presión de los retoques estéticos, que en alguna ocasión le ha resultado tentador, o la realidad de su día a día actual, que poco tiene que ver con las vidas perfectas que, muchas veces, se proyectan en las redes sociales.





