Una forma bella y emocionante de viajar al pasado es descubrir los castillos, torres y fortalezas que despuntan en el paisaje como enormes gigantes de piedra. En la provincia de Guadalajara hay un buen catálogo para visitar. Muchos de ellos, situados en zona fronteriza, formaron un gran estructura defensiva y fueron testigo de las batallas entre cristianos y musulmanes y de las luchas por el poder entre las coronas de Castilla y Aragón. Un juego de tronos real en tierras alcarreñas. Hemos seleccionado 10 castillos que te sorprenderán en este paseo por el medievo.
© ShutterstockCastillo de Sigüenza
La silueta del castillo, imponente, domina la ciudad medieval que invita a pasear por sus calles empedradas y entrar en la catedral, una maravilla del gótico cisterciense, y la Casa del Doncel. Levantado sobre los restos de una fortaleza romana, se convirtió en alcazaba árabe, fue sede episcopal de Sigüenza durante siglos y escenario de episodios truculentos como el que narra que Pedro I de Castilla, el Cruel, encerró allí a su esposa Doña Blanca de Borbón cuando descubrió que apoyaba a los nobles que querían destronarle. El Cardenal Mendoza convirtió la fortaleza en un palacio. Carlos de Austria se refugió en él durante la Guerra de Sucesión, en 1710, y las tropas francesas montaron un cuartel que no abandonaron hasta que Juan Martin, el Empecinado, lo liberó en 1811. Más placentera era la estancia de Fernando VII que hacía parada en Sigüenza a su regreso del balneario de Solán de Cabras.
Sus dimensiones son grandiosas y, en la actualidad, es el Parador de Sigüenza. Conserva todo el aire medieval, con un gran patio central, el Salón del Trono, armaduras, miradores almenados y en uno de sus torreones, la iglesia de la Santa Cruz.
Y además:
- Visita: se puede acceder al patio de armas y zonas comunes del interior del Parador.
- Fiestas: el segundo fin de semana se celebran las Jornadas Medievales con asalto al Castillo y el destierro de Doña Blanca.
- Para comer: elige El Doncel, con una estrella Michelin, y a las afueras el hotel-restaurante Relais & Chateaux Molino de Alcuneza, una antiguo molino harinero donde Samuel Moreno nos deleita con su cocina premiada, también, con una estrella Michelin y otra Verde.
© ShutterstockCastillo de Jadraque
Aunque se le conoce como ‘el castillo del Cid’, lo cierto, según los expertos, es que el Campeador nunca estuvo aquí, ya que la fortaleza no existía cuando viajó hacia Valencia para su destierro. Esta es una de las últimas construcciones de castillos-palacios medievales, de finales del siglo XV, y conserva muy bien la estructura original.
Se libró de muchas batallas y vivió largas épocas de paz, pasando por distintas manos hasta llegar a las de la Casa Infantado-Osuna que, en su peor época de ruina, vendió el castillo al ayuntamiento de Jadraque por 305 pesetas. Cuenta con cuatro torreones circulares y uno rectangular, el patio de armas, el palacio y el patio de aljibes. En el mes de agosto, el castillo es el mejor escenario para disfrutar de los veranos astronómicos con visita guiada nocturna y observación astronómica. La inscripción es gratuita (Guadalajara Astroturismo).
Y además:
- Visita: la oficina de turismo de Jadraque realiza visitas guiadas los sábados, domingos y festivos, por la mañana. Reservar.
- Cultura: La Saleta es la estancia donde estuvo encerrado Gaspar Melchor de Jovellanos en la Casa de las Cadenas de Jadraque. Allí, Francisco De Goya realizó el retrato más conocido del escritor.
- Para comer: las especialidades del restaurante Justi son el cabrito asado en horno de leña y las tajadas de bacalao rebozado, míticas en la zona.
© ShutterstockCastillo de Zafra, en Campillo de Dueñas
La estampa del castillo de Zafra es espectacular, alzando sus muros sobre una roca arenisca como un gigante. No es extraño que se convirtiera en uno de los escenarios de Juego de Tronos y los fans de la serie reconocerán su patio de armas donde tuvo lugar el encuentro entre Tyrion Lannister y Ellaria Sand.
Se encuentra en Campillo de Dueñas, data del siglo XII y fue uno de los enclaves defensivos del Señorío de Molina de Aragón que nunca se destinó a residencia. Dispone de una muralla almenada, el patio de armas y una gran torre del homenaje, de más de 30 metros, con una escalera de caracol para subir hasta la terraza. Este castillo roquero es uno de los más fotogénicos de Guadalajara, parece sacado de una leyenda, pero es una pena que no se pueda pasear entre sus muros.
Y además:
- Visita: aunque no es visitable en su interior, no puedes dejar de contemplarlo solo por fuera y disfrutar de su imponente figura, rodeado de un paisaje de media montaña.
- De cine: aquí se rodó el capítulo 3 de la 6ª temporada de la serie Juego de Tronos, y la Torre se convirtió en la Torre de la Alegría.
- Entorno: puedes recorrer alguna de las rutas señalizadas que te adentran en las hoces del Río Tajo, Gallo o Arandilla. La Ruta del Barranco de la Hoz es de las más bellas.
© ShutterstockCastillo de Riba de Santiuste
Esta hermosa fortaleza parece surgir de la roca escarpada que lo sustenta sobre la colina. Es uno de los castillos más espectaculares de Guadalajara y, a la vez, de los menos conocidos y eso que, según cuentan las leyendas, tiene su propio fantasma. Se encuentra en la pedanía del mismo nombre que pertenece a Sigüenza, y aunque tuvo tiempos ruinosos, ahora presenta un buen estado de conservación y es de propiedad privada.
La muralla que lo rodea, con sus almenas, recorre las pendientes del peñón y el castillo como tal cuenta con dos torreones defensivos en los extremos. Se trata de una típica fortaleza árabe de tipo fronterizo, de silueta alargada que recuerda la forma de un barco. Tiene noventa metros de largo por catorce de ancho, y llama la atención el estrecho camino que llega hasta la puerta para interceptar a los atacantes con facilidad. Cayó en manos cristianas tras la toma de Toledo y Alfonso VI donó la fortaleza y la villa de la Rippa, situada en las inmediaciones, al obispo de Sigüenza, Bernardo de Agén.
Y además:
- Visita: solo se puede contemplar desde el exterior, pero merece la pena conocer este castillo tan singular.
- Fantasma: las leyendas populares cuentan que el castillo tiene un espectro, una mujer llamada Manuela que merodea por las estancias y se asoma a las almendras de la fortaleza.
- Salinas: a unos 6 kilómetros se encuentra Imón, pueblo famoso por sus salinas y donde puedes alojarte en el hotel Spa Salinas de Imón, ubicado en el antiguo convento del siglo XVII.
© ShutterstockCastillo de Molina de Aragón
Una gran muralla exterior, salpicada de torres de defensa que hoy pueden recorrerse, servía de protección tanto al castillo como al antiguo burgo del Señorío De Molina. El primer señor, Don Manrique De Lara, lo convirtió en una fortaleza casi inexpugnable situada en un enclave privilegiado desde el que se controlaba el paso fronterizo entre Castilla y Aragón. Fue la bisnieta, doña Blanca, quien ordenó levantar la muralla y animó a la población a instalarse extra muros, dando origen así, a la villa de Molina de los Caballeros que, tras su anexión al reino de Aragón, cambió su apellido y aunque volvió a pertenecer a Castilla, ya no cambió de nombre.
El castillo (el de mayores dimensiones de toda la provincia de Guadalajara) está formado por varias torres unidas por unas murallas con sus adarves. Llama la atención su gran torre vigía, la Torre de Aragón, de planta pentagonal, con tres plantas y una terraza desde la que se divisa gran parte de la comarca. Está separada del castillo y se puede llegar andando o en coche. Dentro se encuentra el Centro de Interpretación del Castillo.
Y además:
- Visita: libre (5€), guiada (7€), cuenta con centro de interpretación y entrada conjunta para visitar el Castillo, el Museo comarcal y la Torre de Aragón.
- Fiestas: en su Feria Medieval de la Convivencia, la tercera semana de junio, se organiza un mercado medieval, representaciones del Cantar del Mío Cid, danzas, gigantes y una cena medieval.
- Entorno: está rodeado del Parque Natural del Alto Tajo, con paisajes espectaculares y, en verano, zonas de baño y piscinas naturales para refrescarse.
© ShutterstockCastillo de Embid
Este castillo que aparece solitario y vigilante en un páramo de tierras molinesas, sirvió de refugio a los castellanos en sus numerosas contiendas con los aragoneses. Su planta es pentagonal y cuenta con tres torres cilíndricas almenadas, unidas por los dos lienzos de muralla que se mantienen en pie con dignidad. Fue construido en el siglo XIV, por Diego Ordóñez, durante el reinado de Alfonso XI y luego reformado en el XV.
Sobre este terreno peñascoso se eleva majestuosa su cuadrada torre del homenaje, cuyo acceso se hacía mediante escalera de mano ya que tenía la entrada en zona más alta para dificultar los ataques enemigos. El castillo está rodeado por una muralla con cinco torrecillas esquineras, apoyado todo sobre la pura roca, y con una única entrada orientada a levante, que con arco semicircular se abría protegida de dos torreones. En su parte superior conserva unos modillones o cornisas sobre los que se apoyaban balcones de madera. En la actualidad, el pequeño patio interior cuenta con una zona de paseo volada y cubierta, a modo de pasillo porticado de madera.
Y además:
- Visita: es guiada y gratuita y la realizan voluntarios, según disponibilidad. Cita previa 677 05 31 61 - 690 23 21 53 y en el correo electrónico anselmolope@hotmail.com.
- El Señorío: este es un buen punto de partida para recorrer el Señorío de Molina empezando por Embid, con su iglesia de Santa Catalina (s. XVI) o la ermita de Santo Domingo (s. XVIII), levantada junto al río Piedra. Milmarcos, Hinojosa, Labros, Mochales, Establés, Selas y Rillo de Gallo pueden completar la ruta.
- Entorno: el Barranco de la Hoz es uno de los atractivos naturales más relevantes del Señorío de Molina, un cañón delimitado por impresionante farallones rojizos de varios cientos de metros de desnivel.
© ShutterstockCastillo de Zorita de los Canes
Desde la fortaleza de Zorita de los Canes, encaramada sobre un cerro, se divisa (y en el pasado se vigilaba) uno de los meandros más hermosos del Tajo. El castillo cuenta con una ubicación estratégica que visigodos, musulmanes y cristianos supieron aprovechar para construir una estructura defensiva del enclave.
La fortaleza pasó por tres etapas. La primera, desde su fundación en época omeya hasta la Reconquista. Una segunda, dominada por la Orden de Calatrava, durante los siglos XIII, XIV y XV, y la última, ya en el siglo XVI, cuando se realizaron las últimas reformas adaptándose a las necesidades defensivas y residenciales del momento. En su edificación perdura el sello de cada una de estas fases. Si nos fijamos, en la Puerta de Hierro, por la que se accedía al interior del castillo desde la villa, se aprecian dos tipos de arcos: el arco de herradura interior de época omeya y los arcos ojivales construidos en el s. XVI por la Orden de Calatrava.
El edificio cuenta con tres zonas bien diferenciadas: el albácar, del que quedan algunos restos, separado del castillo por un foso, que se salvaría con un puente levadizo y que serviría para proteger a la población en caso de ataque. Una zona amplia dedicada a habitaciones y servicios que se extiende a continuación de la zona anterior y donde aparecen los pozos, el aljibe y pasadizos a estancias semi excavadas en el suelo. Una tercera zona donde destaca la iglesia románica de San Juan Bautista, de una sola nave, que guarda una pila bautismal visigoda y una singular espadaña. Debajo del altar se encuentra la cripta, lugar de enterramiento de los monjes calatravos.
Y además:
- Visita: se puede recorrer de forma libre o con visita guiada, pero antes conseguir la entrada en la Oficina de Turismo (3€)
- Arqueología: el Parque Arqueológico de Recópolis es la joya cultural. La ciudad fundada por Leovigildo en el año 578 es única: basílica, murallas, talleres artesanales y su calle comercial forman un conjunto histórico excepcional, acompañado por un centro de interpretación que ayuda a comprender cada etapa del asentamiento.
- Vinos D.O. Mondéjar: no dejes de probar los vinos de Guadalajara. Bodegas Mariscal es la bodega familiar más antigua de la provincia, en funcionamiento desde 1913 en Mondéjar. Organiza visitas y catas.
© ShutterstockCastillo de Torija
Cuando la elegante figura del Castillo de Torija aparece asomada a la autovía A2, dan ganas de parar y visitarlo. Esta fortaleza del siglo XV, con tres torreones esquineros circulares y una gran torre del Homenaje, guarda historias de templarios, guerras medievales y las frases que le dedicó el escritor Camilo José Cela que quedó impresionado "con su castillo y la torre cuadrada de la iglesia". El famoso Empecinado no dudó en hacerlo saltar por los aires para evitar que cayera en manos francesas, durante la Guerra de la Independencia, y tras estar muchos en años en ruinas, en 1962 se llevó a cabo una restauración total y pasó a ser propiedad de la Diputación de Guadalajara.
En el patio de armas se encuentra el Centro de Interpretación Turística de la provincia de Guadalajara (CITUG) y su espectacular Torre del Homenaje alberga el Museo del Viaje a la Alcarria, dedicado al libro del Premio Nobel Camilo José Cela, con objetos personales, ediciones especiales, sus notas y los mapas que utilizó para escribirlo.
Y además:
- Visita: la entrada es gratuita pero hay que reservar en la web del CITUG.
- Monumentos: pasea por su plaza Mayor, un precioso ejemplo de plaza castellana con soportales y el bonito edificio del Ayuntamiento.
- Para comer: El Salero fue un antiguo parador donde recaló Cela mientras escribía su famosa obra. Hay que probar el cordero lechal ecológico asado y unas torrijas caseras a la miel de La Alcarria, de postre.
© ShutterstockCastillo de Atienza
Al admirar la imagen de este castillo es fácil adivinar que conquistarlo era una misión imposible. La fortaleza se alza sobre un impresionante peñón de 130 metros de largo por 30 de ancho y una altura de 12 metros. En el Cantar del Mío Cid se le menciona como “peña muy fuerte”.
Su origen (como ocurre con muchos castillos) es árabe, reformado por los cristianos tras la Reconquista y durante la Edad Media fue cambiando de manos. A su derruido recinto se accede por una puerta con arco de medio punto situada en su extremo norte, franqueada por un torreón cuadrado. Conserva en pie la torre del Homenaje. El castillo, imagen icónica de Atienza, es el vigía de este bello pueblo medieval que conserva todo su encanto y dos curiosas plazas en forma triangular que han sido escenario de películas como Las Troyanas, con Katharine Herpburn o El Lazarillo de Tormes, entre otras.
Y además:
- Visita: el acceso es gratuito y está abierto todos los días. Se puede subir a la torre. Información en la Oficina de Turismo.
- La Espada: a los pies de la gran fortaleza hay una espada clavada en el suelo. Se trata de una réplica de las que aparecen Juegos de Tronos y celebra que Atienza fue una de las localizaciones elegidas por HBO para hacer la promoción de la serie.
- Fiestas: La Caballada, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, se celebra el domingo de Pentecostés. Es una romería de arrieros que recuerda cómo salvaron al ‘niño rey’, Alfonso VIII.
© Castillo de Brihuega, GuadalajaraCastillo de Brihuega
No lo busques en las alturas. El Castillo de Brihuega (de Peña o Piedra Bermeja) se construyó en la parte más baja del pueblo y rodeado de un foso, quizá con la idea de que fuera un lugar de recreo junto a la fértil Vega del Tajuña. La primera construcción data del siglo XI, fue reformado por los arzobispos de Toledo en el XIII y dentro se diseñaron bellos jardines, albercas y fuentes que lo convertían en un espacio donde respirar paz en lugar de vivirse episodios bélicos. El castillo es de planta rectangular, en el muro norte se abren puertas de acceso, como la Puerta del Juego de Pelota y Puerta de la Guía o de Santa María. Al sur se encuentra la puerta principal o Arco del Cozagón, en dirección a Toledo. Dentro del patio de armas se encuentra la iglesia de Santa María de la Peña, patrona de Brihuega.
Y además:
- Visita: el castillo y sus murallas se encuentran en el casco antiguo de Brihuega, declarado Conjunto Histórico Artístico, y lo más curioso es que parte del recinto se integra en el cementerio municipal.
- Lavanda: en los meses de junio y julio, en cuanto florece la lavanda y el espliego, el paisaje es un espectáculo y se organizan conciertos y actividades en los campos conocidos como la Provenza española.
- Relax: La Antigua Fábrica de Paños de Brihuega, una joya de la arquitectura industrial del siglo XVIII, se ha rehabilitado para convertirse en un moderno hotel balneario de 5*, el único en la zona.



