Su nombre es Priscilla Delgado, aunque, siendo sinceros, no necesita demasiada carta de presentación. O quizá sí. Porque desde hace meses, exactamente desde el 12 de abril de 2026 —o, mejor dicho, desde la semana siguiente, cuando se estrenó el segundo episodio de Euphoria en el que apareció por primera vez—, la prensa no ha dejado de hablar de ella como "la niña de 'Los protegidos' que ha dado el salto a Hollywood".
Y sí, muchos la conocimos precisamente ahí. Con apenas ocho años, Priscilla se coló en nuestras casas dando vida a Lucía, la niña con poderes telepáticos de Los protegidos. Fue el primer papel con el que toda una generación la descubrió y el que hizo que su nombre quedara grabado en la memoria de quienes crecimos con la serie. Pero reducir toda su trayectoria a aquella niña de ocho años es quedarse solo con el principio de la historia.
Como si hubiera aparecido en Hollywood por arte de magia. Y no, el único superpoder que ha tenido ha sido la telepatía… y solo mientras interpretaba a Lucía. Porque entre aquel debut y su llegada a una producción como Euphoria hay casi dos décadas de trabajo constante, construyendo una carrera sólida junto a algunos de los nombres más importantes del cine español, como Pedro Almodóvar en Julieta (2016) o Pablo Berger en Abracadabra (2017).
Es un poco como si dijéramos que Penélope Cruz llegó a Hollywood por ser "la chica de 'Jamón, jamón'". Sí, aquella película fue el escaparate que la dio a conocer, pero cuando la rodó apenas tenía 17 años. ¿Os imagináis que, años después, los titulares la siguieran presentando como "la joven de 'Jamón, jamón' que ha llegado a Hollywood"? Sonaría absurdo. Porque entre una cosa y otra había protagonizado una película ganadora del Óscar a la mejor película internacional como Belle Époque y había demostrado su talento en Abre los ojos (1997), de Alejandro Amenábar.
Con Priscilla Delgado ocurre exactamente lo mismo. Los protegidos fue el comienzo, el lugar donde muchos la descubrimos siendo una entrañable niña de ocho años. Digamos que fue su Jamón, jamón. Pero ahora ha llegado a Hollywood. Bueno, a Los Ángeles, para ser más exactos. Una oportunidad encubierta, que llegó en el momento justo. Por correo y bajo pseudónimo, eso sí. Porque, como dice el refrán, "cuando te toca, aunque te quites; y cuando no te toca, aunque te pongas". Y le tocó. Tanto, que ha acabado compartiendo escenas con Zendaya, una de las intérpretes más cotizadas del cine actual. Pero no como una actriz más que pasa fugazmente por la pantalla. Su personaje, Angel, desarrolla una intensa conexión con Rue, el personaje interpretado por Zendaya, y juntas han protagonizado algunos de los momentos con más química y complicidad de la temporada. No está nada mal para aquella niña que un día conocimos en Los protegidos, ¿no?
"Zendaya y yo nos presentamos como dos compañeras, empezamos a trabajar desde el momento uno y fue muy bonito poder conocerla y trabajar con ella"
Pero ¿cómo lleva ella esa etiqueta? ¿le molesta que una parte de la prensa siga presentándola como 'la niña de 'Los protegidos'? Se lo preguntamos.
Lo llevo con gracia, porque, más lejos de la nada, lo que ha pasado, un poco, es el todo. Ha pasado el tiempo de crecer, el tiempo de prepararse, de vivir y todo lo que lleva y conlleva pasar de niña a mujer… Entonces sí, me parecen entrañables esos titulares.
La mayoría de tu trayectoria profesional la forjaste en España pero luego decidiste mudarte a Los Ángeles. ¿Por qué lo hiciste? ¿Crees que allí barajabas más oportunidades dentro de la industria?
Una de las razones por las que llegué a tomar la decisión fue, en parte, por mi equipo, que hoy está aquí apoyándome —lo mira con complicidad y ríe—. Ellos me alentaron y me animaron a abrir esa ventana a otras oportunidades que podrían surgir fuera de España. Fue algo muy natural: conversaciones. Al final, es una decisión muy importante; supone mudarte de país, cambiar tu vida por completo y lanzarte a algo que no sabes si va a ocurrir. Pero fue una decisión conjunta, familiar y de equipo.
Fue Lucía en 'Los protegidos', cuando tenía ocho años, y ahora triunfa en la serie 'Euphoria', el fenómeno que ha catapultado a toda una nueva generación de estrellas
El salto a Euphoria
¿Cómo te llegó el casting de 'Euphoria'? ¿Qué te pedían exactamente?
Llegó por correo electrónico y bajo otro pseudónimo. Me pidieron cuatro o cinco escenas en total; las preparamos y surgió… surgió bien.
¿Cuándo recibiste la llamada de que el papel era tuyo? ¿Cómo recuerdas ese momento?
Con muchísima ilusión. No te lo llegas a creer, pero con mucha ilusión y, sobre todo, con toda la familia ¡cheer up!, animándome y celebrándolo ese día.
Angel era un personaje muy diferente a todo lo que habías hecho hasta entonces y, aun así, no dudaste en aceptar el reto. ¿Cómo te preparaste para interpretar a un personaje tan rebelde?
Por eso mismo creo que agarré el personaje con tantas ganas. Era muy diferente a mí, muy diferente de lo que yo había experimentado en mi vida. Fue muy estimulante y enriquecedor el proceso.
Esa escena en la que descubres que tu amiga ha muerto y rompes a gritar es impresionante. ¿Cómo te preparaste para interpretar un momento tan intenso?
Con mucha concentración, con mucho respeto por lo que pudo haber sido una situación real para alguien. Ponerse en esa situación, en ese estado mental y… con mucha música, intentando, sobre todo, entender y empatizar con ella (Angel) y con la situación que estaba pasando.
"El casting llegó por correo electrónico y bajo otro pseudónimo. Me pidieron cuatro o cinco escenas en total; las preparamos y surgió… surgió bien"
¿Cómo ha sido verte después en la gran pantalla?
Ha sido gratificante, ¿no?, ver que el esfuerzo, la concentración y el tiempo dedicado a tu parte tienen acogida. Al final, le llega a alguien; al final, emociona a alguien. Es muy bonito.
Compartir pantalla con Zendaya
Cuando te incorporaste a la tercera temporada ya sabías, más o menos, con quién ibas a compartir reparto. ¿Imponía un poco?
Sí, me imponía (ríe), pero eso es bueno. Te hace salir de tu zona de confort, evolucionar y ponerte a la altura de los grandes. También exigirte a ti misma más, y eso, eventualmente, siempre que sea sano y saludable, es bueno.
Has dicho alguna vez que eres bastante exigente contigo misma. Estando rodeada de actores y actrices a los que llevabas años viendo en pantalla, ¿sentiste en algún momento el síndrome del impostor? ¿Hubo algún día en el que pensaras: '¿De verdad merezco estar aquí?'?
Sigo sintiéndolo todo el rato, en todo momento, y no solamente en set; incluso en las cosas que han ido pasando después y en cosas que son nuevas para mí, me pasa todo el rato. Creo que es algo que nos pasa a todos, y más cuando sales de tu mundo y te encuentras en esas circunstancias.
"Sigo sintiendo el síndrome del impostor todo el rato, en todo momento, y no solo en set; incluso en las cosas que han ido pasando después. Creo que es algo que nos pasa a todos"
¿Cómo fue conocer a Zendaya por primera vez? ¿Cómo fue esa primera toma de contacto?
Fue normal. Nos presentamos como dos compañeras, empezamos a trabajar desde el momento uno y fue muy bonito poder conocerla, poder verla trabajar y trabajar con ella en algo juntas.
Y una vez se apagaban las cámaras, ¿cómo era vuestra relación? Porque en pantalla compartís escenas muy intensas.
Eso es cierto, pues una relación bonita. Al final, es tu compañera de trabajo y tienes que entenderte; tiene que haber mucha confianza, y eso fue lo que intentamos construir desde el primer momento, sin duda.
Moda, Balenciaga y gala MET
También te hemos visto en desfiles, el último el de Balenciaga. ¿Hay alguna firma con la que te hiciera especial ilusión trabajar?
Balenciaga, un poco también por la historia que la ata a España, por la historia que la ata a Getaria y por todo lo que construyó Cristóbal como diseñador español. Es una firma con la que me siento extremadamente conectada y emocionada de ser parte. Pero hay muchas otras; a mí me encanta la moda y sería muy difícil elegir, muy difícil.
Si mañana te invitaran a la Gala MET, ¿qué diseñador o diseñadora te gustaría que firmara tu 'look'?
¡Ay…! Pues, por ejemplo, Pierpaolo. Pierpaolo, que está ahora a la cabeza de Balenciaga. Él, aparte de ser una de las personas que llevan la haute couture y la moda a su máximo esplendor, es muy buena persona y… sería un sueño. Por soñar… Pierpaolo.
"Tenemos una relación bonita (Zendaya y yo). Al final, es tu compañera y tiene que haber mucha confianza, y eso fue lo que construimos desde el primer momento"
Mirar al mundo sin olvidar de dónde vienes
Aunque tu carrera es cada vez más internacional, sigues apoyando y visibilizando el cine español y a muchas de sus actrices. ¿Sientes que, cuanto más lejos llegas, más importante es seguir conectada con tus raíces?
Sin duda alguna. Creo que, además, al final es lo que más puede llegar a la gente. Hay una frase que decía Joan Manuel Serrat: "No hay manera de ser más internacional que ser provinciano", y yo, como fanática de artistas como, por ejemplo, Rosalía u otros grandes artistas españoles, siento que sí es así. Siento que no hay nada más revolucionario que la casa de uno (pese a que nació en Puerto Rico, la intérprete creció en España).
"No hay manera de ser más internacional que ser provinciano. Como fanática de Rosalía, siento que no hay nada más revolucionario que la casa de uno"
Soñar con lo que viene
Después de 'Euphoria', ¿qué te gustaría que viniera?
Como decíamos antes también, proyectos que se sientan diferentes a lo que una es, diferentes a lo que una ha experimentado y que, eventualmente, te puedan hacer crecer.
Y mirando un poco más al futuro, ¿te ves algún día dando el salto de la interpretación a la dirección?
Pues, ¿sabes qué? Que le tengo muchísimo respeto a lo que significa ser director y, cuando trabajas con personas que lo hacen, te da reparo y pudor lanzarte a ese otro bando, ¿no? Pero me encantaría poder, algún día, soñar con dirigir. Sí, sin duda.
¿Si la Priscilla de ocho años que empezaba en 'Los protegidos' pudiera verte ahora que te diría?
Yo creo que nos daríamos un abrazo y nos daríamos una palmada en la espalda, igual, y nos diríamos: "Sigue aguantando, y sigue con fuerza, y sigue con esa ilusión". Eso, eso creo que es lo que nos diríamos.










