Hace cerca de una década despedíamos al segundo Paquirri. Fran Rivera se cortaba la coleta en la plaza de toros de Ronda, Málaga, después de una tarde marcada por aquella fortísima voltereta que le propinó uno de los toros. Con ese no pudo ser. Pero Paquirri había encerrado un toro de Jandilla con el que quiso desquitarse. Fran banderilleó esta vez en solitario. El último brindis, entre lágrimas, fue para su hija Cayetana. Había llegado el final y el diestro se empleó en un trasteo sentido y muy entregado, en el que dio lo mejor de sí mismo.
La apoteosis se consumó. Paquirri se despedía del toreo en el solar de los suyos. Su hermano Cayetano le sacó por la puerta grande. Aún permanece en nuestra memoria aquella imagen de Fran, con los pases de pecho, y después, a hombros de su hermano Cayetano. La LXI Corrida Goyesca era, previsiblemente, la última de su carrera. Atrás quedaban 26 años de profesión. Y allí estaba también el menor de los Rivera, entregado a tope en aquella cita familiar: en las largas iniciales, en el galleo por chicuelinas y en un nuevo tercio de banderillas, compartido con su hermano y El Fandi.
El menor de los Rivera partió los palos por la mitad y formó un auténtico alboroto clavando al quiebro. Brindó visiblemente emocionado a Fran y se puso a torear. La faena rompió y despidió a su hermano, a quien le dedicó ese animal. Ahora, la historia es otra y aquella relación tan estrecha que entonces parecía unirlos no parece atravesar por su mejor momento.
Fran zanja cualquier sueño pendiente como torero
Y, a un año del décimo aniversario de su retirada, nuestra cabecera se reúne en Málaga, en la inauguración del Áurea Palacio de la Tinta, con Fran Rivera y, a las puertas de cumplirse el décimo aniversario de su despedida, le preguntamos si le quedaba algún sueño por cumplir. “Taurinamente, como torero, no; ya no puedo realizarlo”, nos responde contundente, dejando claro que aquella etapa, aunque conviva eternamente en su corazón, ya no va a volver.
De sus palabras también se desprendía que aquella despedida soñada en Ronda, con el famoso “mano a mano" junto a su hermano Cayetano, ya no podrá ser. Cayetano se despidió el año pasado de los ruedos en la plaza de toros de Écija, Sevilla, aunque, según él mismo ha contado, su sueño siempre había sido poner el broche final a su carrera como torero en Ronda y junto a Fran, tal y como hizo este último. “Un torero no es un cantante que dice: “Mañana voy a cantar”. Ponerse delante de un toro es una responsabilidad, un trabajo y un esfuerzo increíbles. Tú no te puedes retirar hoy y, en diez meses, decir que vas a torear. Si yo dijera: ‘Voy a torear el año que viene’, pues tendría que empezar a entrenar ya", explicaba Francisco en Y ahora Sonsoles.
Además, Fran se convirtió en padre por cuarta vez —la tercera junto a su mujer, Lourdes Montes— el pasado 10 de abril, con la llegada de Nicolás. Y ahora, más “papuchi” que nunca, como él mismo dice, está entregado a sus hijos. “Mira, los sueños por cumplir son cada día: disfrutar, ver a mis hijos crecer sanos, que vean sus sueños hacerse realidad, no perder el tiempo en tonterías, disfrutar y aprovechar el tiempo con las personas que lo merecen, sobre todo con Lourdes, con los niños y con nuestra familia. Pero, sobre todo, con quienes lo merecen”, nos confiesa.
Y, sobre todo, dejarse llevar de aquello que la vida tenga preparado: “Y disfrutar de lo que la vida nos depare, en el fondo, porque al final tampoco puedes controlarlo todo. Hay que dejarse llevar un poquito”, añade.







