Alexandra Jiménez revela que padece sinestesia tacto-espejo: “Siente lo que otros tocan”


El presidente de la Sociedad Española de Neurología nos habla de esta condición neurológica que la actriz ha contado que tiene


La actriz Alexandra Jiménez posando con un vestido blanco © Getty Images
26 de marzo de 2026 a las 12:40 CET

La actriz Alexandra Jiménez ha sorprendido a sus seguidores al confesar en El Hormiguero que padece sinestesia tacto-espejo, un fenómeno poco conocido que hace que sienta en su propio cuerpo lo que ve que otra persona experimenta. En sus declaraciones, Jiménez explica cómo ver a alguien recibir un contacto físico puede provocarle la misma sensación. No es algo imaginario, sino una condición neurológica, con implicaciones en la vida diaria.

Para entender en qué consiste hablamos con el neurólogo Jesús Porta-Etessam, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que nos ayuda a saber por qué ocurre este fenómeno, cuáles son sus manifestaciones y si hay tratamiento. También nos ayuda a comprender este problema de salud el doctor Víctor Pérez Navarro, neurólogo y miembro de Top Doctors Group.

Alexandra Jiménez posando sonriente© Getty Images

Qué es la sinestesia tacto-espejo

La sinestesia, en general, es una mezcla de sentidos. Es decir, el cerebro asocia estímulos que normalmente percibimos por separado. En este contexto, la sinestesia tacto-espejo es una de las formas más recientes descritas.

"Entendemos las sinestesias como experiencias en las que un estímulo que normalmente percibimos con un sentido provoca también una percepción en otro sentido distinto. Por ejemplo, en las sinestesias clásicas, ver una letra o un número puede hacer que la persona perciba un color específico, o escuchar una nota musical puede evocar automáticamente un color determinado", explica el doctor Porta-Etessam quien añade que la tacto espejo es la última que se ha descrito en medicina, en concreto, en la rama de neurología. 

En este caso concreto, la particularidad es muy específica: lo que se ve, se siente. Los pacientes que sufren este tipo de sinestesia experimentan algo muy curioso. "Cuando ven algún estímulo sensitivo delante de nosotros, se siente como si les estuviera pasando. Por ejemplo, si vemos que un padre está acariciando a su hijo, ellos notan la caricia como si esta estuviera sucediendo en su propio cuerpo".

Mujer pensativa tocándose las manos© Getty Images

Síntomas de la sinestesia 

El síntoma principal, como describía el presidente de la SEN, es percibir en el propio cuerpo el contacto que se observa en otra persona. Esa sensación puede ser leve o más intensa, dependiendo del caso.

Además, no siempre se limita a escenas humanas. "También puede ocurrir en otras circunstancias, como con objetos o con elementos de la alimentación", añade el especialista. Esto significa que el cerebro no solo replica lo que ocurre entre personas, sino que puede extender esa experiencia a otros estímulos visuales.

En el día a día, esto puede traducirse en sensaciones inesperadas: notar un roce al ver una caricia, una presión al observar un golpe o incluso incomodidad ante determinadas imágenes. "La intensidad varía mucho entre personas, desde algo muy leve hasta sensaciones bastante claras en cuanto a la frecuencia", añade el doctor Víctor Pérez. 

Manos acariciando unas flores © Getty Images

A cuántas personas afecta

Una de las grandes incógnitas es su frecuencia real. Al tratarse de un fenómeno relativamente reciente en su descripción científica, los datos son limitados. “El número exacto no lo sabemos porque es la última en aparecer, pero se asume que es mucho menos frecuente que las sinestesias clásicas”, señala el doctor Porta-Etessam.

En este sentido, se estima que entre el 3% y el 4% de la población tiene algún tipo de sinestesia. Es decir, aproximadamente 1 de cada 25 personas. Algunas investigaciones elevan ligeramente esta cifra, dependiendo de cómo se mida y del tipo concreto de sinestesia que se incluya.

Las formas más frecuentes son:

  • La sinestesia grafema-color (asociar letras o números con colores). 
  • La sinestesia sonido-color (asociar notas musicales a colores).

Además, parece ser más habitual en mujeres que en hombres, y no es raro que aparezca en varios miembros de una misma familia, lo que sugiere cierto componente genético.

En el caso de la sinestesia tacto-espejo, debido a su reciente descripción, se sitúa como una condición poco habitual, probablemente infradiagnosticada. Muchas personas pueden experimentarla sin saber que tiene un nombre o una explicación neurológica. "Muchas personas no lo identifican como algo patológico, sino como algo distinto y simplemente lo integran en su día a día a día", afirma el doctor Víctor Pérez. 

Mujer con las manos en la barbilla en posición relajada© Getty Images

Cuáles son sus causas

Aquí es donde la investigación resulta especialmente interesante. La explicación más aceptada tiene que ver con el funcionamiento del cerebro y, en particular, con ciertas áreas implicadas en el tacto y la observación.

“La mayoría de las sinestesias se deben a la activación de las áreas somatoestésicas del cerebro, que se encargan de procesar las sensaciones táctiles, junto con las neuronas en espejo, que permiten experimentar de manera automática lo que otra persona está sintiendo físicamente”, explica Jesús Porta-Etessam. En este caso, esa activación sería más intensa o menos filtrada de lo habitual.

Ahora bien, no siempre tiene el mismo origen. A diferencia de otras sinestesias, que suelen estar presentes desde el nacimiento, esta puede aparecer más tarde. “Habitualmente suele ser adquirida, a diferencia de la mayoría de las sinestesias, que son congénitas”, apunta.

En algunos casos, puede estar vinculada a problemas neurológicos. “Puede aparecer tras lesiones cerebrales asociadas a enfermedades como la esclerosis múltiple, el ictus u otros trastornos que afectan principalmente a las áreas parietales del cerebro, encargadas de procesar las sensaciones táctiles, y a las conexiones frontoparietales, que integran la información sensorial con el control motor y la percepción del espacio”.

Es importante destacar que la sinestesia tacto-espejo no siempre indica la presencia de una enfermedad, aunque en algunos casos sí puede surgir en ese contexto.

mujer melancólica mirando un corazón, sentada en una silla© Getty Images

Cómo se diagnostica

El diagnóstico no se basa en una prueba única, sino en la experiencia que relata la persona y en la valoración clínica. Los especialistas analizan cuándo aparecen las sensaciones, si son constantes y si existe alguna causa neurológica que las explique. También es importante diferenciar este fenómeno de otras alteraciones de la percepción.

Dado que puede estar asociado a lesiones en determinadas áreas del cerebro, en algunos casos se realizan pruebas de imagen o estudios neurológicos más amplios.

"No hay ninguna prueba en concreto", confirma el doctor Víctor Pérez, que añade que sí existen algunos test experimentales, como la resonancia magnética funcional, que permiten ver esa activación a la vez de áreas sensoriales y áreas visuales, generando esa sinestesia. 

¿Existe tratamiento?

“A día de hoy no tiene un tratamiento específico”, confirma el doctor Porta-Etessam. Sin embargo, eso no significa que no se pueda hacer nada si resulta molesta. Hay estrategias sencillas que pueden ayudar a reducir su impacto.

"Si la sensación les resulta molesta, aconsejamos a los pacientes que no concentren su atención directamente en lo que están percibiendo, porque al hacerlo se refuerza la vía neurológica implicada y la sensación puede intensificarse notablemente”. Es decir, cuanto más se centra la atención en la sensación, más intensa puede volverse.

"Es importante destacar que no es un trastorno psiquiátrico, sino es una condición neurológica", matiza el neurólogo de Top Doctors. "La gran mayoría de personas lo viven con normalidad y solo en casos más intensos se pueden usar algunas terapias, especialmente técnicas psicológicas y estrategias de control atencional". 

¿Cómo es la calidad de vida?

En cuanto a la evolución, depende en gran medida de la causa. "El pronóstico, si se debe a lesiones, puede mejorar de forma espontánea, como ocurre en muchas ocasiones, pero cuando está relacionado con una plasticidad neuronal patológica resulta mucho más difícil de revertir".

La plasticidad neuronal patológica ocurre cuando el cerebro reorganiza sus conexiones de forma desordenada o excesiva. En lugar de ser útil, genera percepciones o sensaciones anormales. En la sinestesia tacto-espejo, esto hace que se intensifiquen o se mantengan las sensaciones al ver a otros tocados.

Sin embargo, muchas personas conviven con esta forma de percepción sin que suponga un problema serio. "La calidad de vida de forma global es muy buena, igual al resto de la población general", sostiene el doctor Víctor Pérez. Otras, en cambio, pueden notar cierta incomodidad en situaciones concretas, especialmente al exponerse a imágenes intensas. En cualquier caso, entender lo que ocurre, ponerle nombre y contexto, suele ser el primer paso para vivirlo con mayor tranquilidad.

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