¿Es el pilates asiático que se ha puesto de moda una fórmula derivada del pilates original pero más potente y explosiva? Pilar Caballero, fisioterapeuta diplomada, certificada en Pilates Rehabilitación por la escuela americana Polestar Education, directora de PilaRtes, y exbailarina profesional, lo desmiente: "No tiene nada que ver", confirma.
El pilates asiático, según Pilar, "se basa en hacer ejercicios repetitivos con el fin de adelgazar y ganar fuerza". A su juicio, "se parece más a un entrenamiento en un gimnasio". Sin embargo, nos cuenta que el pilates original se apoya en una serie de principios fundamentales que explican por qué, cuando se originó, se llamaba contrología.
El pilates original se llamaba contrología
Como nos cuenta Pilar, "cuando Joseph Pilates creó su método, lo llamó contrología porque se basaba en el control absoluto del movimiento: cómo se hace, para qué se hace y hasta dónde. "Si levanto un brazo, tengo que saber desde dónde lo levanto, cómo lo hago, hasta dónde llego, y controlar todo el proceso. De esa forma se consigue un movimiento seguro, eficaz y correcto", explica la experta.
Según la especialista, "cuando el método se empezó a difundir a través de sus alumnos, se le cambió el nombre y pasó a llamarse pilates, por el apellido de su creador, pero mantuvo sus principios fundamentales, entre los que destacan el control, la precisión, la respiración y la fluidez. "En pilates realizamos ejercicios con conciencia postural", dice Pilar. Y asegura que esto "nos da una gran información sobre nuestro cuerpo", que, recuerda, "es nuestra herramienta de vida". Por eso, a su juicio, "conocer cómo funciona debería ser fundamental". Para Pilar, el pilates para después poder desarrollar cualquier otro tipo de entrenamiento, deporte o actividad y así poder realizarlo de una forma más consciente, segura y eficaz.
El cuerpo es nuestra herramienta de vida, conocer cómo funciona debería de ser fundamental.
Cómo sumar intensidad al pilates tradicional
El pilates se puede adaptar, se puede intensificar y hay muchos tipos y niveles. Pero si se quiere combinar con alguna otra disciplina para ganar fuerza y perder peso sin riesgo de lesión y desde el control (de la mano siempre de un experto), Pilar recomienda apostar por la calistenia. Eso si, hay que recordar siempre, según la experta que "realizar una actividad controlada y con conciencia es lo más efectivo". Los beneficios que el pilates tradicional tiene "de serie" son (entre otros muchos):
- Mejora la fuerza muscular
- Mejora la flexibilidad articular
- Mejora el control postural
- Mejora la conciencia corporal
- Mejora la memoria
- Mejora la coordinación
- Mejora el equilibrio
Todas estas mejoras se logran desde la consciencia corporal de la que hablábamos y a partir de una trabajadísima propiocepción. En cambio, en el pilates asiático se realizan muchas torsiones y rotaciones a gran velocidad así que el movimiento puede resultar más lesivo según la experta. Llegadas a este punto te preguntarás: ¿por qué se llama pilates entonces? Muy sencillo: toma posturas del pilates, el yoga y el tai chi, pero no sigue los pilares del método original como tal.
El término se usa para englobar todas esas disciplinas y apelar al imaginario colectivo. Es una forma de hacer entender el público general que se hacen estas posturas de forma intensa pero es importante tener presente que son cosas muy diversas.











