El matrimonio va de hacer el ejercicio de ponerse siempre en el lugar del otro y quererlo como es. Siempre habrá algo que nos moleste de la otra persona. Puede ser un tic, algún ruido que haga al dormir de forma inconsciente, cuánto se enfada al volante o, como en el caso de María Pombo y Pablo Castellano, que su tono de voz sea elevado. Así lo confirmó la creadora de contenido cuando le preguntaron en El Hormiguero qué aspecto era el que más le molestaba de su marido. "Que hable tan alto, no lo soporto. Está gritando todo el día", respondió.
Lo hizo en un contexto en el que hablaban del valor de ir a terapia de pareja incluso cuando todo va bien. Porque puede suceder que, pese a que estéis atravesando un buen momento, haya detalles que os molesten día a día y os crispen, sobre todo en momentos de tensión. Es normal. La clave está en verlos con buenos ojos y, como dice Blanca Suárez, tomar las riendas del pensamiento para no dejaros llevar por micromomentos de enfado.
La empresaria y creadora de contenido puso sobre la mesa un tema que sucede a menudo en muchas parejas. Más allá de en momentos puntuales, donde alguien puede elevar la voz por excitación, hay personas a las que se les escucha hablar siempre a metros de distancia. Un fenómeno que, como a María Pombo, le puede llegar a generar incomodidad, o, como señala la psicóloga Aurora López (@mas_vida_psicologos) "frustración, enfado, irritabilidad", y en ocasiones, incluso vergüenza.
Por qué te molesta que tu pareja hable alto
Tan importante es aprender a sobrellevar la situación cuando esto nos atormenta, como también entender de dónde viene y qué nos genera. No es lo mismo una molestia que hiere, debilita o afecta al vínculo, que una que simplemente choca con una preferencia personal sin causar un daño real.
"Una molestia legítima seguramente genera efecto dañino para la relación, es algo concreto que puedes describir y te afecta desde el punto de vista de hacerte más pequeño o vulnerable dentro de ese vínculo", explica la experta en terapia de pareja, Aurora López detallando que, "además, es un patrón persistente que daña cuando se da en un determinado contexto, es decir, si tu pareja habla alto en un contexto de risas y social, no es lo mismo que si habla alto en una discusión de pareja".
Sin embargo, las consecuencias son muy diferentes si, como explica Aurora López, "esta molestia viene más por tus expectativas o preferencias. En este caso sería algo más de estética o estilo, más que por el efecto que va a producir en ti o en la relación". Es decir, que no exprese el cariño como tú esperas (no dice mucho "te quiero"), no reacciona con la misma intensidad o emoción que tú a determinados temas, o "no se expresa como a ti te gusta, pero cuando analizas el contenido y el efecto que provoca te das cuenta de que no es disfuncional", explica la psicóloga.
Muchas veces, el enfado no aparece porque algo sea objetivamente dañino, sino porque sentimos que se está cruzando un límite interno. Según Aurora López, a María Pombo podría sucederle porque su marido "podría estar rompiendo con lo que es esperable o razonable para ella, y ante eso el enfado cumple una función de defenderse".
Sentir vergüenza es habitual
Sobre esta incomodidad, la experta en salud mental advierte que "sería interesante analizar si habría que trasladar eso a la pareja o no". ¿A qué se refiere? A que resultaría necesario preguntarse si ese enfado debería expresarse y reclamarse a la pareja como si fuera un problema de la relación, o revisarse internamente, entendiendo que quizá tiene más que ver con lo que uno espera que con algo que el otro esté haciendo mal.
A veces, puede pasar que aparezca la vergüenza. Al igual que otros comportamientos de tu pareja pueden generarte esta emoción (como las bromas que no te hacen gracia o sacadas de contexto pueden resultar incómodas), puede ser que el hablar en voz alta te lleve a pensar en qué dirán los demás, que quieras desaparecer en ese momento y no escucharle más, o que aparezca una sensación de humillación repentina. Sería normal.
"La vergüenza es una emoción social cuya función es proteger tu pertenencia y tu imagen dentro del grupo", comenta Aurora López al respecto. Para entender mejor por qué aparece, cuenta que se trata del "un sistema interno que podría estar interpretando que los demás os miran, que llamáis la atención, que os juzgarán, o que tú vas a quedar asociada a ese comportamiento".
Avergonzarse de un comportamiento vs. avergonzarte de tu pareja
En ese sentido, la experta también hace hincapié en la importancia que tiene distinguir entre dos conceptos. Si bien "la vergüenza intenta protegerte de una posible desaprobación, juicio externo o evaluación negativa, no siempre tiene el mismo peso. "Sentir vergüenza por algo que hace tu pareja hace referencia a una conducta puntual, pero avergonzarte de tu pareja es algo que alude a su persona (a pensar, por ejemplo, que no quieres que te asocien con ese comportamiento o con él".
Escuchando a María Pombo y a Pablo Castellano queda claro que el miedo al juicio no es el suyo. A la influencer le molesta su tono de voz incluso en el coche o en casa simplemente porque está alterando el silencio, porque los niños duermen y no quiere despertarlos, o porque en su pasado fue educada en un entorno más silencioso. De hecho, uno de los primeros pasos para ser capaz de gestionar esta incomodidad que despierta que alguien de tu entorno hable demasiado alto es indagar en el origen de la molestia.
"¿En mi historia familiar estaba mal visto llamar la atención? ¿Me educaron para ser discreto? ¿Me da miedo que me asocien a alguien intenso o maleducado? Aquí la vergüenza te hablar de que el problema no es el volumen si no el no ser aceptado socialmente", señala la psicóloga.
Cómo gestionar que te moleste que tu pareja hable alto
Saber cómo reaccionar ante este comportamiento puede ser difícil. En el programa de televisión María Pombo comentó que una de las peores cosas que se pueden hacer al respecto, (y que ella ha hecho en alguna ocasión) es mandar callar al otro. Algo que, ella misma considera, va a acabar en discusión siempre. Como esta respuesta puede generar conflicto, Aurora López propone dos estrategias:
- Separar la emoción de tu interpretación y tu comportamiento. "Puedes sentir vergüenza pero eso no te tiene que llevar automáticamente a pensar que estáis haciendo el ridículo o a actuar mandando callar a tu pareja. La emoción no siempre nos tiene que llevar a la reacción", explica.
- "Entender que esa vergüenza es una emoción que cumple la función de 'protegerte' del rechazo, pero que es exagerada respecto a la situación que estás viviendo, por lo que realmente la puedes dejar pasar sin reaccionar".













