¿No te llama la atención que surjan sin parar nuevas tendencias de deporte? El pilates, el yoga, el crossfit, el barre, el animal flow... Competiciones como Hyrox, entrenamientos diseñados según nuestras emociones o acordes a nuestro ciclo hormonal... El abanico es amplísimo pero ¿sabes qué? Según la fisioterapeuta y ex nadadora de élite Crys Dyaz, fundadora de los centros Crys Dyaz & Co y de la plataforma de entrenamiento online Push by Crys Dyaz, todas las tendencias deportivas de ahora y las que vayan a surgir en adelante "tienen la misma base".
Para Crys, un buen entrenamiento cumple con cinco requisitos: mejorar capacidad cardiovascular, trabajar la fuerza, mejorar la composición corporal, trabajar la movilidad y la higiene postural. "A partir de ahí se trabaja lo demás", sostiene.
Así que para ella todas las fórmulas deportivas que existen son distintas maneras de trabajar estas cosas. Te contamos por qué, según los expertos, es importante cada una de ellas. Porque no: mejorar la capacidad cardiovascular no va de correr, trabajar la fuerza no es levantar pesas, mejorar la composición corporal no es adelgazar, trabajar la movilidad no es estirar y cuidar la higiene postural es más que sentarse recto.
1. Mejorar la capacidad cardiovascular
Hablar de salud cardiovascular no va solo de evitar infartos saliendo a correr o montando en bicicleta. Va de preservar la capacidad del corazón para adaptarse, resistir el paso del tiempo y sostener la vida con calidad. La mayoría de las enfermedades cardiovasculares no aparecen de forma repentina: se gestan durante años, de manera silenciosa.
Desde la medicina preventiva y de longevidad, la protección del corazón empieza mucho antes de que existan síntomas. Jesús Esquide, especialista en Medicina del Envejecimiento y la Longevidad, fundador de Longevytum, asegura que para cuidar el corazón es indispensable:
- Dormir bien: la falta de sueño altera la presión arterial, favorece la inflamación crónica y desregula el metabolismo.
- Mantener el estrés bajo control: el estrés mantenido eleva el cortisol, acelera el envejecimiento vascular y sobrecarga el sistema cardiovascular. No se trata de eliminar el estrés, sino de permitir que el sistema nervioso pueda recuperarse y volver a un estado de equilibrio.
- Comer con orden metabólico: más allá de qué se come, importa cómo y cuándo. La irregularidad constante, el picoteo continuo y el exceso de ultraprocesados favorecen la resistencia a la insulina, un factor fundamental en el deterioro cardiovascular.
- Priorizar la salud muscular: la pérdida de masa muscular no solo afecta a la movilidad: está directamente relacionada con mayor riesgo cardiometabólico. El entrenamiento de fuerza es una herramienta esencial para proteger el corazón a medio y largo plazo.
- Moverse cada día, no solo hacer ejercicio: pasar muchas horas sentado reduce la sensibilidad a la insulina, empeora la circulación y acelera el envejecimiento vascular. El cuerpo está diseñado para el movimiento frecuente, no para la inactividad prolongada.
- Cuidar la inflamación silenciosa: puede estar presente incluso en personas aparentemente sanas y actúa como un acelerador del daño arterial.
- No normalizar el cansancio: vivir agotado no es normal. El cansancio crónico puede ser una señal temprana de desequilibrios cardiovasculares, metabólicos u hormonales que conviene evaluar antes de que evolucionen.
- Apostar por la prevención personalizada.
2. El trabajo de fuerza
Para Manuel López, Personal Training Director de VivaGym, no es solo una cuestión de verse mejor, sino de vivir mejor. "El entrenamiento de fuerza ayuda a mantener la masa muscular, protege las articulaciones y es clave para la salud a largo plazo. A partir de los 30 años empezamos a perder músculo de forma progresiva, y la fuerza es la herramienta más eficaz para frenarlo. Además, contribuye a prevenir enfermedades como la osteoporosis o problemas metabólicos", nos cuenta.
Verónica Velasco, nutricionista de Blua de Sanitas, asegura que "el ejercicio de fuerza, combinado con actividad aeróbica moderada, es una de las mejores herramientas para prevenir problemas metabólicos, incluso en personas delgadas". "La musculatura activa ayuda a controlar la glucemia, mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer un metabolismo más eficiente", añade la experta.
3. El mantenimiento de una buena composición corporal
La delgadez se ha asociado históricamente con un buen estado de salud, pero esta percepción no siempre se ajusta a la realidad. Tener un peso considerado como "normal" no garantiza un buen estado metabólico ni inmuniza frente a enfermedades, tampoco evita patologías cardiovasculares, diabetes o problemas hormonales. De hecho, existen cuerpos aparentemente delgados que pueden esconder un exceso de grasa visceral, una baja masa muscular o alteraciones metabólicas que pueden pasar desapercibidas sin una revisión médica adecuada.
Es necesario tener en cuenta la importancia de evaluar la composición corporal para obtener una visión real del estado de salud. A través de herramientas como la bioimpedancia o la densitometría, es posible conocer la proporción de grasa, masa muscular, masa ósea, agua y otros parámetros imprescindibles que permiten detectar riesgos que no se perciben a simple vista.
Por otra parte, como señala Verónica Velasco, la actividad física regular es fundamental para mantener una buena composición corporal. No se trata únicamente de controlar el peso, sino de mejorar la masa muscular, disminuir el porcentaje de grasa y mantener la funcionalidad del organismo.
4. El trabajo de movilidad
Más que buscar el rendimiento, el objetivo debe ser mantener la agilidad. Daniel Rivas entrenador personal de Blua de Sanitas, recomienda hacer ejercicios que imiten acciones cotidianas, como levantarse de una silla sin apoyos, girar suavemente el tronco o mantener el equilibrio sobre un pie. Asegura que fortalecen los músculos implicados en la movilidad diaria y disminuyen el riesgo de caídas.
5. La higiene postural
Sergio García Herrero, fisioterapeuta experto en recuperación de Hyperice y propietario de TG Sport Clinic, asegura que el secreto está en "combinar buenas posturas en las actividades diarias, movimientos que favorezcan el estiramiento del cuerpo y herramientas de recuperación muscular para mejorar la circulación y reducir la tensión muscular".
Mantenerse activo es esencial para mejorar la salud postural. De hecho, disciplinas como el yoga o el pilates son muy beneficiosas para ayudar a corregir la postura y favorecer el estiramiento del cuerpo, mientras que fortalecen los músculos. Sin embargo, también es necesario prestar atención a la forma en que se ejecutan otros tipos de ejercicios, como los de fuerza, donde una buena técnica es esencial para prevenir lesiones. "Aunque incorporar ejercicios, técnicas y uso de dispositivos por nuestra cuenta en casa o en el trabajo ayuda a mantener la salud postural, es importante combinar los beneficios que ofrece esta rutina con el apoyo de un profesional que permite adaptar, corregir y llevar ese cuidado a otro nivel", asegura el fisioterapeuta experto en recuperación.
"Sobre estos 5 pilares se pueden desarrollar muchos métodos de trabajo atendiendo a las necesidades de cada uno, a la etapa vital y a los gustos y a las tendencias que van surgiendo", dice Crys Dyaz. Para ella son las bases estructurales del entrenamiento y son comunes a todo.
















