Hay alimentos que por su composición nutricional se califican como superalimentos. No es que sean milagrosos ni que consumirlos de forma independiente vayan a mejorar tu salud. Pero si es recomendable introducirlos en el contexto de una dieta variada y saludable. En esta ocasión, vamos a hablar del boniato japonés y del que pronto escucharás hablar.
Este tubérculo o raíz se ha convertido en uno de esos alimentos que empiezan a verse en restaurantes saludables, cartas de brunch y cuentas de nutrición en redes sociales. Su color intenso llama la atención, pero detrás de esa piel morada hay mucho más que estética. Elena Pareja, responsable de nutrición de Club Metropolitan, explica por qué esta variedad de boniato está ganando protagonismo y qué aporta realmente a nuestra salud.
“Se trata de una variedadboniato o batata de piel morada intensa y pulpa morada, originaria de Japón y Hawai”, explica Elena Pareja. Según detalla, se diferencia del boniato naranja tradicional no solo por el color, sino también por su textura y sabor.
“Se caracteriza por su textura densa y su sabor menos dulce que el del boniato naranja, más cercano al de la patata pero con un matiz tostado”, añade. Es precisamente esa combinación —entre patata y boniato— lo que lo convierte en una alternativa versátil en cocina, especialmente para quienes buscan reducir el dulzor en platos salados sin renunciar a los beneficios del boniato.
Su popularidad se explica por su perfil nutricional, su atractivo visual, su uso en cocina saludable y el auge de dietas basadas en alimentos reales, antiinflamatorios y con bajo índice glucémico
De dónde procede y por qué se ha puesto de moda
Elena Pareja recuerda que “procede de Japón, donde forma parte de la alimentación tradicional, y se popularizó internacionalmente a partir de su cultivo en Hawai”. Es decir, no se trata de un alimento nuevo, sino de un ingrediente con historia que ahora ha encontrado su espacio en la gastronomía occidental.
En cuanto a su popularidad reciente, la experta explica que se ha puesto de moda por su "perfil nutricional, su atractivo visual, su uso en cocina saludable y el auge de dietas basadas en alimentos reales, antiinflamatorios y con bajo índice glucémico”. En un contexto en el que cada vez se priorizan los productos mínimamente procesados y con beneficios metabólicos, este alimento encaja perfectamente.
Desde el punto de vista nutricional, Elena Pareja destaca que “es rico en carbohidratos complejos, fibra, vitamina C, vitamina B6 y minerales como el potasio y el manganeso”. Esto significa que no solo aporta energía, sino también micronutrientes esenciales para el buen funcionamiento del organismo.
Además, subraya un aspecto especialmente interesante: “Contiene antioxidantes, especialmente antocianinas en la piel, que ayudan a combatir el estrés oxidativo y la inflamación”. Las antocianinas son los pigmentos responsables del color morado y están asociadas a efectos protectores a nivel celular, lo que refuerza su interés dentro de una alimentación equilibrada.
¿Es más saludable que la patata tradicional?
Comparado con la patata blanca convencional, este alimento japonés ofrece algunas ventajas nutricionales claras. “Nutricionalmente es más interesante que la patata blanca convencional porque aporta más fibra, más micronutrientes y un índice glucémico generalmente más bajo”, señala la responsable de nutrición de Club Metropolitan.
Esto se traduce en “un mejor control de la glucosa en sangre y mayor sensación de saciedad”. Es decir, puede resultar especialmente útil para quienes buscan evitar picos de azúcar o prolongar la energía durante más tiempo.
Este alimento puede resultar especialmente interesante en determinados perfiles. “Está especialmente recomendado para personas que buscan controlar el azúcar en sangre, deportistas que necesitan energía sostenida, personas con digestiones sensibles, dietas antiinflamatorias y quienes desean variar las fuentes de carbohidratos de calidad”, enumera.
Su combinación de carbohidratos complejos y fibra favorece una liberación progresiva de energía, lo que lo convierte en una opción interesante antes de entrenamientos o jornadas largas.
Funciona bien como sustituto de la patata, el arroz o la pasta en platos principales, como base de cremas, guarniciones o incluso en desayunos y snacks saludables”
Cómo incluirlo en la dieta diaria
En cuanto a su uso en la cocina, Elena Pareja explica que “se puede consumir asado, hervido, al vapor o salteado”. Su textura firme permite múltiples preparaciones y se adapta tanto a platos principales como a acompañamientos.
“Funciona bien como sustituto de la patata, el arroz o la pasta en platos principales, como base de cremas, guarniciones o incluso en desayunos y snacks saludables”, añade. Esa versatilidad es uno de los factores que explican su creciente presencia en menús saludables.
En personas sanas, no presenta problemas relevantes. “No presenta contraindicaciones relevantes en personas sanas”, afirma la experta. Sin embargo, recuerda que "quienes siguen dietas muy bajas en carbohidratos deben controlar la cantidad. En casos de insuficiencia renal avanzada, conviene moderar su consumo por su contenido en potasio”.
Como ocurre con cualquier alimento, la clave está en el contexto global de la dieta y en las necesidades individuales.
Aporta beneficios reales, sobre todo a nivel digestivo, metabólico y antioxidante
¿Tendencia pasajera o beneficios reales?
En un momento en el que muchos alimentos se convierten en tendencia pero luego caen en el olvido, le preguntamos a Elena Pareja si va a pasar lo mismo con el este y lo descarta: “Aporta beneficios reales, sobre todo a nivel digestivo, metabólico y antioxidante”.
No obstante, matiza lo que ya adelantábamos al principio: "No es un alimento milagro, pero sí una alternativa saludable y versátil dentro de una dieta equilibrada”. Según explica, la tendencia se mantiene porque combina valor nutricional, sabor y facilidad de uso en la cocina diaria.