Todos hemos escuchado alguna vez que las duchas largas y calentitas pueden "desajustar" nuestro metabolismo o disparar la glucosa (azúcar en sangre). Pero, ¿qué hay de cierto en esto? Hablamos con Andrea Azcárate, jefe de Endocrinología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, quien aclara los mitos y nos explica qué pasa realmente cuando nos relajamos bajo el agua caliente.
¿Qué pasa en tu organismo cuando te duchas con agua muy caliente?
"El calor intenso actúa como un pequeño "estresor" para el organismo. Ante el calor, el cuerpo libera adrenalina y otras hormonas que pueden hacer que el hígado suelte algo más de glucosa a la sangre", nos dice la doctora. Sin embargo, aclara: "En la práctica, cuando algún paciente con sensor continuo me comenta que "la ducha le sube el azúcar", normalmente vemos una elevación leve y transitoria".
Nos cuenta que esa subida "dura minutos, no horas, y no tiene impacto real en el control global". De hecho, dice que "en personas sin diabetes, directamente es irrelevante".
Además, para la doctora Azcárate hay otro detalle importante y es que "el calor también puede alterar momentáneamente la lectura de algunos sensores de glucosa, así que no siempre esa subida es tan marcada como parece".
¿Las duchas calientes pueden ralentizar el metabolismo?
Acerca de esta segunda creencia, la experta comienza explicando que "no hay base científica sólida para decir que una ducha caliente "estropea" el metabolismo". Es clara al decir que "el metabolismo no se "ralentiza" por ducharse con agua caliente".
¿Y cómo lo explica? Muy sencillo. Según la médica: "El gasto energético basal depende de la composición corporal, la función tiroidea, el estado hormonal y otros factores estructurales. Una exposición breve al calor no cambia eso". Dicho de otra manera, nuestro cuerpo siempre gasta energía, incluso cuando estamos quietos, para mantenerse funcionando. Esa energía depende de cosas como cómo está hecho nuestro cuerpo, cómo funcionan nuestras hormonas y otros factores internos. Una ducha caliente no cambia nada de esto, así que no hace que tu metabolismo se vuelva más lento ni que tu cuerpo queme menos energía.
La insulina tampoco se ve afectada
La doctora desmiente que las duchas largas y calientes afecten la insulina, que es como una llavecita que abre las células para que la glucosa entre y se use como energía. Tener la cantidad correcta de insulina es importante: muy poca hace que el azúcar se quede en la sangre, y demasiada puede bajar demasiado el azúcar.
Lo ideal es mantenerla equilibrada, y lo bueno es que las duchas calientes no alteran esta regulación, así que no afectan tu metabolismo ni tu azúcar en sangre.
Un caso especial: la diabetes
"Aquí el foco no está tanto en la glucosa como en la seguridad", asegura la médica. "El problema no es que el azúcar suba, sino el riesgo de quemaduras en personas con neuropatía".
Nos cuenta que "cuando hay pérdida de sensibilidad, especialmente en pies y piernas, uno puede no notar que el agua está demasiado caliente". Pero hay que tener claro que "desde el punto de vista metabólico, una ducha caliente no descompensa una diabetes bien controlada. No obliga a ajustar insulina ni tratamiento oral".
¿Entonces nos podemos dar duchas calientes sin preocuparnos por nuestros niveles de azúcar en sangre? Sí. La experta dice que no hay evidencia científica que pruebe que no es bueno y además señala un aspecto interesante. "El calor relaja la musculatura, mejora la sensación de bienestar y reduce el estrés.
Y el estrés crónico sí influye negativamente en la glucosa". "Por tanto, si la ducha ayuda a desconectar y bajar el nivel de tensión, eso puede ser incluso positivo para el equilibrio general", nos dice. Su recomendación es práctica: "temperatura agradable, no extrema, y especial cuidado con la piel si hay alteraciones de sensibilidad. No hay motivo para alarmarse por el azúcar".
















