Si te cuesta concentrarte, sientes que, de vez en cuando, la mente se te nubla, tu estado de ánimo cambia sin motivo aparente o la piel se te seca más de lo habitual, seguramente a priori lo hayas achacado al estrés y al cansancio. No es extraño. Al fin y al cabo estos dos factores están a la orden del día y se esconden tras muchas de las patologías más comunes de nuestro tiempo. Sin embargo, todas esas alteraciones pueden también estar indicándote que necesitas más omega 3. ¿Lo sabías?
Según explica Laura Salud, farmacéutica y nutricionista y CEO de Salmo Labs, "a veces no es estrés ni falta de sueño, puede que falte omega 3. Y, aunque sorprenda, casi nadie tiene buenos niveles". Según la experta, estos ácidos grasos esenciales desempeñan un papel clave en diferentes funciones del organismo.
Lucía Altozano, titular Farmacia Skinpharmacy Jorge Juan 34, explica que los ácidos grasos del omega 3, son lípidospoliinsaturados y nutrientes esenciales que el organismo humano no puede sintetizar y que obtiene a través de la alimentación o la suplementación como fuente alternativa de consumo. Según Laura Salud, existen algunas señales frecuentes que podrían indicar un aporte insuficiente:
- Niebla mental o dificultad para concentrarse: "El cerebro necesita omega-3 para funcionar con claridad. Cuando escasea, el foco suele ser de lo primero que se resiente", indica Salud.
- Inflamación o molestias articulares recurrentes: un déficit puede favorecer procesos inflamatorios que terminan manifestándose en la rutina diaria.
- Triglicéridos elevados: el omega-3 ayuda a equilibrar los niveles de grasas en sangre, por lo que su falta puede reflejarse en analíticas, explica.
- Cambios de ánimo o tendencia a la tristeza: el DHA (uno de los principales tipos de omega-3) está vinculado a la estabilidad emocional y al bienestar neurológico.
- Piel seca y cabello sin brillo: cuando faltan ácidos grasos esenciales, el organismo también lo refleja externamente en la calidad de la piel y el cabello.
La especialista recomienda que, ante la presencia de varias de estas señales, se valore revisar los hábitos alimentarios o consultar con un profesional sanitario para determinar si es necesario ajustar la dieta o contemplar otras estrategias nutricionales.
Según Lucía, la forma más natural de obtener el Omega 3 es a través de la alimentación, consumiendo pescado azul al menos dos veces por semana. Sardina, caballa, salmón, atún, boquerón y mariscos aportan cantidades significativas de ácidos grasos. También a través de fuentes vegetales como nueces, semillas de lino o chía, y algas, aunque resulta menos eficiente. La farmacéutica explica que un adulto sano debe consumir entre 250 y 500 miligramos diarios de Omega 3 en sus dos formas principales (EPA y DHA), aunque las dosis pueden variar. A la hora de elegir un suplemento de omega 3 seguro y biodisponible, conviene fijarse, según la experta en varios aspectos:
- Contenido real y suficiente diario de EPA y DHA
- Forma química y pureza: en forma de triglicéridos y fosfolípidos como el krill, presentan mejor biodisponibilidad. Las certificaciones de pureza garantizan la ausencia de metales pesados y contaminantes.
- Absorción: mejor si lo consumes con otros lípidos saludables como el aceite de oliva, aguacate o frutos secos.
"Consumir omega 3 cuida la salud cardiovascular y la piel", señala Lucía. "No es un ingrediente milagro ni sustituye una dieta equilibrada, pero cuenta con amplia evidencia científica y cuando se integra con criterio en ese engranaje silencioso que mantiene la vida en marcha, cumple un papel discreto, pero esencial", explica. Suplementos como el Skin Omegas de Advanced Nurtition Programme (precio: 41 euros) y el Omega-3 600 de Salmo Labs (precio: 26,95 euros) cumplen esas condiciones de las que habla la experta.











