El cañón real que usó Clint Eastwood en 'El bueno, el feo y el malo' aparece casi 60 años después en un museo español


La pieza de 1873, que fue clave en el rodaje de Sergio Leone en Burgos, ha sido identificada en Cartagena tras décadas pasando desapercibida como un objeto militar común


Clint Eastwood durante el rodaje de 'El bueno, el feo y el malo', dirigida por Sergio Leone en 1966© Getty Images
18 de mayo de 2026 a las 18:05 CEST

Hay películas que cuesta identificar donde fueron rodadas. El bueno, el feo y el malo huele a polvo, pólvora, sol abrasador y Lejano Oeste, pero una parte esencial de su leyenda se rodó muy lejos de Nuevo México: en España. Durante el verano de 1966, Sergio Leone convirtió paisajes de Burgos, Almería, Madrid y Granada en el escenario de uno de los westerns más famosos de la historia del cine. Y ahora, casi seis décadas después, por muy increíble que parezca, una pieza real de aquel rodaje ha vuelto a salir a la luz cuando se creía perdida. 

'El bueno, el feo y el malo se rodó en varias localizaciones españolas, entre ellas Burgos, Almería, Madrid y Granada© Getty Images
'El bueno, el feo y el malo se rodó en varias localizaciones españolas, entre ellas Burgos, Almería, Madrid y Granada

No es un sombrero, ni un poncho, ni una pistola. Es algo mucho más grande e inesperado: un cañón Whitworth de 1873 que Clint Eastwood utilizó en una de las secuencias de El bueno, el feo y el malo. La pieza, que durante años estuvo expuesta como parte de una colección militar, ha sido identificada en el Museo Histórico Militar de Cartagena gracias al trabajo de Diego Montero, integrante de la Asociación Cultural Sad Hill, el colectivo que desde hace años mantiene viva la memoria de la película en Burgos.

Un anacronismo de película

La historia de este cañón es de lo más curiosa. Clint Eastwood aparece en El bueno, el feo y el malo usando un cañón real del siglo XIX. La película era italiana, se rodó en parte en España y recreaba la Guerra Civil estadounidense. Esa mezcla de lugares, épocas y leyendas es una de las razones por las que el filme sigue fascinando casi 60 años después.

El cañón localizado es un Whitworth de 75 milímetros, fabricado en Mánchester en 1873 y utilizado durante la Tercera Guerra Carlista. En el museo figura con el número de inventario MUE-5410 y conserva inscripciones que han permitido confirmar su identidad. Según el director del Museo Histórico Militar de Cartagena, no es un cañón parecido ni una pieza del mismo modelo,es exactamente el que se usó en la película.

Además, hay un detalle que hace el hallazgo todavía más llamativo. La historia de El bueno, el feo y el malo transcurre hacia 1862, durante la Guerra Civil estadounidense, pero el cañón que aparece en pantalla fue fabricado en 1873, once años después. Es decir, históricamente no podía estar allí, aunque en la película funcionaba a la perfección.

Cartel de 'El bueno, el feo y el malo', el western de Sergio Leone estrenado en 1966 y protagonizado por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef y en donde se le da protagonismo al cañon © Getty Images
Cartel de 'El bueno, el feo y el malo', el western de Sergio Leone estrenado en 1966 y protagonizado por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef y en donde se le da protagonismo al cañon

El secreto del proyectil pepino

Durante el rodaje, el equipo de Sergio Leone solicitó al Museo del Ejército de Madrid varios cañones y morteros originales de los siglos XVIII y XIX. Las piezas fueron trasladadas bajo custodia militar hasta las localizaciones de Burgos, donde el director italiano estaba construyendo su particular versión del Oeste americano.

El responsable de seleccionar ese material fue Giancarlo Santi, ayudante de dirección de Leone, que se inspiró en fotografías reales de la Guerra de Secesión estadounidense para buscar cañones similares a los que quería mostrar en pantalla. Así, un arma británica fabricada en 1873 y vinculada a la historia militar española terminó formando parte de una de las películas más reconocibles del western europeo.

El detalle técnico también tiene su encanto. El cañón posee ánima hexagonal, una característica que permitía que el proyectil, también de forma hexagonal y apodado "pepino", tuviera más estabilidad y precisión. Antes de ser identificado como pieza cinematográfica, ya era considerado un elemento singular dentro de la colección del Museo Histórico Militar de Cartagena.

Un cañón Whitworth usado por los carlistas en Navarra durante las Guerras Carlistas, en una ilustración de 1875. El modelo ayuda a entender el origen histórico del cañón de 1873 que terminó apareciendo en El bueno, el feo y el malo.© Getty Images
Un cañón Whitworth usado por los carlistas en Navarra durante las Guerras Carlistas, en una ilustración de 1875. El modelo ayuda a entender el origen histórico del cañón de 1873 que terminó apareciendo en El bueno, el feo y el malo.

¿Dónde se rodó El bueno, el feo y el malo en España?

El hallazgo llega en un momento especialmente simbólico: a las puertas del 60 aniversario del rodaje de El bueno, el feo y el malo en la provincia de Burgos. Allí, entre Salas de los Infantes y Covarrubias, Sergio Leone encontró paisajes capaces de transformarse en el Oeste americano. El valle del Arlanza y el entorno de Santo Domingo de Silos se convirtieron en escenario de algunas de las secuencias más recordadas de la película.

Uno de esos lugares es el cementerio de Sad Hill, construido expresamente para la escena final y abandonado después durante décadas. Con el tiempo, un grupo de vecinos y aficionados lo recuperó hasta convertirlo en lugar de peregrinación para seguidores de la película de todo el mundo. Lo que durante años fue un prado olvidado volvió a parecerse al escenario donde Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach se miraban en silencio antes de uno de los duelos más famosos de la historia del cine.

Ahora, el cañón de Cartagena suma una nueva parada a ese mapa español de El bueno, el feo y el malo, junto al valle del Arlanza, el desierto de Tabernas, la sierra madrileña o la zona de La Calahorra, en Granada. No es solo una curiosidad de museo, pues es una prueba física de cómo España ayudó a fabricar el imaginario de un Oeste que millones de espectadores siguen asociando a Clint Eastwood, al poncho verde y a la música de Ennio Morricone.

El cementerio de Sad Hill, construido en Burgos para la escena final de 'El bueno, el feo y el malo', se convirtió con el tiempo en lugar de peregrinación para los fans de Sergio Leone© Getty Images
El cementerio de Sad Hill, construido en Burgos para la escena final de 'El bueno, el feo y el malo', se convirtió con el tiempo en lugar de peregrinación para los fans de Sergio Leone

Oculto a plena vista durante décadas

Lo más curioso del hallazgo es que el cañón no estaba realmente perdido. Estaba expuesto en el Museo Histórico Militar de Cartagena, pero nadie sabía que tenía relación con El bueno, el feo y el malo. Fue el trabajo de documentación de Diego Montero, miembro de la Asociación Cultural Sad Hill, el que permitió identificarlo. Para ello, comparó la información del libro Behind the Scenes of Sergio Leone’s The Good, the Bad and the Ugly, de Peter J. Hanley, con los datos conservados en el museo.

El presidente de la Asociación Cultural Sad Hill, Sergio García, ha comparado la emoción del descubrimiento con la que podría sentir Indiana Jones al encontrar el Arca Perdida. Puede sonar exagerado, pero se entiende bien ya que para algunos será solo un cañón antiguo, pero para los seguidores de la película, en cambio, es una pieza cargada de simbolismo.

Ahí reside la curiosidad de este hallazgo. No se trata solo de saber dónde acabó un cañón utilizado en un rodaje. Se trata de descubrir que una pieza real de 1873, nacida para la guerra, terminó formando parte de una película inmortal y pasó décadas a la vista del público sin que casi nadie supiera que Clint Eastwood la había tenido delante de la cámara.

Sergio Leone junto a sus hijas y Clint Eastwood en 1966, el año en que 'El bueno, el feo y el malo' terminó de convertir al actor en el Hombre Sin Nombre. © Getty Images
Sergio Leone junto a sus hijas y Clint Eastwood en 1966, el año en que 'El bueno, el feo y el malo' terminó de convertir al actor en el Hombre Sin Nombre.

El poncho que nunca se lavó

Cuando El bueno, el feo y el malo se estrenó en 1966, no fue recibida de forma unánime como la obra maestra que hoy se considera. Con el tiempo, sin embargo, la película se convirtió en el gran título del spaghetti western y en la culminación de la llamada Trilogía del Dólar de Sergio Leone.

La imagen de Clint Eastwood como el 'Hombre Sin Nombre', con su mirada entrecerrada y la música de Morricone, terminó creando un icono universal. Gran parte de ese mito se construyó con decisiones prácticas: su característico poncho verde, aunque comprado en California, adquirió su textura y color definitivos gracias al polvo y al sol de Almería. Clint nunca permitió que se lavara durante años para mantener la esencia de un personaje curtido por el clima español.

Por eso el hallazgo del cañón de 1873 funciona tan bien ya que recuerda que el cine también se compone de piezas físicas y de rastros que sobreviven a los decorados. A veces, esos rastros están en una sala de museo esperando a que alguien los mire con los ojos adecuados.