Afortunadamente, podemos disponer de ellos todo el año. Pero es en los meses más cálidos cuando realmente los calabacines encuentran su mejor momento. Nos gustan de todas las maneras imaginables: en salteados, en ensaladas, en carpaccios vegetales, como ingrediente de aperitivos, de cremas, como guarnición. También nos encantan cuando se cocinan al horno y rellenos, porque además de muy ricos, nos ofrecen unas presentaciones muy resultonas.
En este sentido, aunque los calabacines alargados pueden rellenarse, para esta preparación resultan especialmente idóneos los redondos, llamados luna o zapallitos. Esos suelen tener una pulpa algo más firme y menos acuosa, y su sabor es algo más concentrado. Ambos, esos sí, tienen una composición nutricional prácticamente igual, y sus ventajas en este sentido son numerosas:
PROPIEDADES NUTRICIONALES DEL CALABACÍN
- Muy bajo en calorías. El calabacín tiene muchísima agua y pocas calorías (no llega a 20 por 100 g de producto), así que es buen aliado de las dietas enfocadas en la pérdida de peso.
- Rico en agua e hidratante. Más del 90 % de su composición es agua, lo que ayuda a mantener una buena hidratación.
- Fuente de fibra suave. Aporta fibra, especialmente si se consume con piel, favoreciendo el tránsito intestinal sin ser agresivo.
- Contiene vitaminas antioxidantes. Destaca por aportar vitamina C y pequeñas cantidades de vitamina A y folatos. Estas vitaminas ayudan al sistema inmunitario y al cuidado de la piel y la vista.
- Minerales interesantes. Tiene potasio, importante para músculos y sistema nervioso, además de algo de magnesio y manganeso en cantidades moderadas.
- Fácil de digerir. Su textura tierna y su sabor suave hacen que sea una verdura muy versátil y apta para niños, personas mayores o digestiones delicadas.
¿QUÉ TENER EN CUENTA A LA HORA DE COMPRARLOS Y COCINARLOS?
- Elige piezas firmes y brillantes. Un buen calabacín debe tener la piel lisa, sin golpes ni zonas blandas. Si pesa bastante para su tamaño, normalmente estará más fresco y jugoso.
- Los pequeños suelen tener mejor textura. Los calabacines muy grandes pueden tener más semillas y una pulpa algo acuosa o fibrosa. Los medianos suelen ser más tiernos y sabrosos.
- Los redondos, ideales para rellenar. Como decíamos, gracias a su forma y a su pulpa más compacta, los redondos funcionan muy bien vaciados y horneados con distintos rellenos.
- No hace falta pelarlos siempre. La piel es fina y comestible, además de nutritiva. Solo conviene retirarla si el ejemplar es muy grande o tiene la piel endurecida.
- Cuidado con cocinarlo demasiado. Si se pasa de cocción, puede quedar aguado y blandito. Saltearlo rápido o asarlo fuerte ayuda a mantener mejor la textura.
- Se conserva mejor en frío moderado. Lo ideal es guardarlo en la nevera, en el cajón de verduras y sin lavar, donde aguanta aproximadamente una semana en buenas condiciones.
- Evita almacenarlo cerrado herméticamente. Necesita algo de ventilación para no acumular humedad y estropearse antes. Una bolsa perforada o un recipiente abierto funcionan bien.
- Recuerda que las flores del calabacín también se comen. Las flores son delicadas y muy apreciadas en cocina, especialmente rellenas o en tempura. Hay que consumirlas muy frescas porque duran poco.
RECETA DE CALABACINES RELLENOS DE ATÚN, PASO A PASO
Del inmenso abanico de recetas que nos permite este vegetal, hoy nos quedamos con unos calabacines redondos, que vamos a rellenar con atún en conserva y tomate. Si pulsas el botón ‘play’ del vídeo que abre este tema, verás lo sencilla que resulta esta receta. También dejamos detallados aquí debajo los ingredientes, con sus cantidades, y el paso a paso.
Ingredientes:
- 4 calabacines redondos
- Aceite de oliva virgen
- 1 cebolla
- 400 gramos de tomate frito
- 120 gramos de atún en conserva
- 80 gramos de queso rallado
- sal
Elaboración:
-Corta la parte superior de los calabacines. Vacía la pulpa ayudándote con una cuchara.
-Corta la pulpa en cachitos y resérvala.
-Pela, pica la cebolla y rehógala en una sartén con aceite de oliva.
-Incorpora la pulpa de calabacín que habías reservado. Echa un poco de sal y sigue rehogando.
-Añade a continuación el tomate frito y remueve.
-Suma ahora el atún en conserva escurrido y un poco desmenuzado previamente con las manos (si los cachos son muy grandes). Mezcla suavemente para que el atún se impregne del resto de ingredientes.
-A continuación, agrega 60 gramos de queso rallado y remueve todo bien hasta que se incorpore el queso.
-Rellena los calabacines con esta mezcla y colócalos en una bandeja de horno junto a las tapas.
-Espolvorea con el queso restante por encima de cada calabacín.
-Mete en el horno precalentado y cocina durante 30 minutos a 180 grados.
-Saca con cuidado del horno y sirve los calabacines rellenos. Puedes acompañar con un poco de arroz blanco.






