El ciberacoso toma cada vez formas más refinadas y que escapan al control inmediato. Es el caso del uso de la inteligencia artificial (IA) para crear vídeos falsos y suplantar la identidad de otra persona. Según el VII Informe de Acoso Escolar en Centros Educativos 2025, elaborado por la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR, la IA está ya presente en el 14,2% de los casos de ciberbullying.
Es un problema que está creciendo y que se gesta en espacios donde los adultos no están presentes. De hecho, según el citado informe, el 12,3% de los alumnos tiene conciencia de casos de acoso en su entorno, una cifra que sube casi tres puntos con respecto al año interior y cuyos casos se concentran sobre todo en el ciberacoso, como destacan desde Recurra Ginso.
Precisamente con Javier Urra, doctor en Psicología y Ciencias de la Salud y director clínico de Recurra Ginso, analizamos este fenómeno tan preocupante.
Cuando el acoso escapa al control adulto
El acoso escolar es una realidad tan dramática y preocupante que la Fiscalía General del Estado la ha incluido como categoría estadística propia en su Memoria Anual. En ella se citan 1.196 expedientes abiertos durante el año 2024, una cifra que en la realidad se supera ampliamente, ya que aquí solo se recogen los casos que llegan al sistema judicial.
"El acoso ya no termina cuando el menor sale del centro educativo. Continúa en el móvil, en redes sociales y en espacios donde muchas veces no están presentes los adultos. Eso aumenta el impacto emocional y dificulta su detección", señala el especialista.
En este sentido, hay que tener en cuenta que la IA no es una amenaza futura sino una realidad presente en las aulas españolas. Pero, ¿son conscientes los menores de que crear vídeos falsos o suplantar la identidad con una IA es también una forma de acoso? "Los menores no son muy conscientes de que cuando suplantan la identidad con una inteligencia artificial es un acoso y que puede llegar a ser un hecho tipificado como delito o falta. Creo que lo viven como una experiencia, como una curiosidad, como un juego", señala Javier Urra.
4 señales de advertencia ante el ciberacoso
Parar tratar de frenar la tendencia creciente del acoso escolar, el Ministerio de Educación y Formación Profesional ha actualizado el protocolo estatal frente al acoso y ciberacoso, reduciendo los plazos de notificación a 24 horas y garantizando que la intervención ha de producirse en 10 días como máximo. Es una protección ampliada que tiene que llevarse a la práctica.
"La clave está en detectar a tiempo y no mirar hacia otro lado. La intervención debe proteger a la víctima y marcar límites claros. No puede recaer en el menor la responsabilidad de cambiar de entorno", recalca Urra.
Desde Recurra Ginso destacan cuatro señales que no hay que ignorar y que pueden advertir de que el menor está sufriendo este tipo de acoso basado en la IA y en el mundo digital:
- Irritabilidad y tristeza sin causa aparente. En el entorno digital, el malestar emocional asociado al ciberacoso rara vez viene acompañado de una explicación. Los cambios de humor, el llanto sin motivo aparente o la apatía sostenida pueden confundirse con los vaivenes propios de la adolescencia, lo que retrasa su detección y la intervención.
- De repente, tienen una relación distinta con el móvil. Evitar el teléfono de forma repentina o, por el contrario, mostrar una necesidad constante de revisarlo con nerviosismo, puede indicar que algo está ocurriendo en el entorno digital.
- Pérdida de amigos o exclusión del grupo. El ciberacoso suele ir acompañado de exclusión social. La pérdida de amistades o rechazo del grupo son indicadores relevantes.
- Sensación de que no se puede controlar lo que ocurre online. La difusión de imágenes, mensajes o contenidos humillantes que puede amplificarse rápidamente. La sensación de no poder controlar lo que ocurre online incrementa el malestar emocional.
Además, resaltan que es muy importante crear espacios de confianza antes de que sea tarde. "Muchos menores no piden ayuda por miedo o vergüenza. Generar espacios de confianza y actuar de forma coordinada con el centro educativo marca la diferencia entre una intervención a tiempo y un problema cronificado".
Así lo vive la víctima de acoso mediante IA
El menor que es ridiculizado o expuesto a través de la inteligencia artificial ante otros como forma de acoso pasa por un proceso en el que, aunque no hay violencia física, su imagen se denigra. ¿Qué efectos puede tener en él?
"La víctima ve que todo el mundo se entera de esa situación, que la han ridiculizado y no tiene forma de luchar contra ello. Es muy terrible saber que alguien te acosa, te ridiculiza, te banaliza... Y que lo cuelga para todos y para siempre. Por lo tanto, la víctima sufre una victimización muy continuada", advierte Javier Urra. "Es verdad que muchas veces no es violencia física, pero la violencia psíquica, la violencia emocional, a veces genera un sufrimiento que es mayor que lo que sería el dolor de un golpe físico. Por lo tanto, sienten una gran indefensión, una indefensión aprendida que no tiene otro tipo de respuesta".
Así, desde Recurra Ginso se señala que la respuesta ante el ciberacoso exige un enfoque coordinado en cuatro frentes: educación en el uso responsable de la tecnología; fomento de la empatía y el respeto en entornos digitales; establecimiento de límites claros en el hogar, y mejora de los mecanismos de detección temprana tanto en familias como en centros educativos.







