Psicología

Así impacta en los niños el doble trauma de abandono como el que sufrió Fernando Tejero en su infancia, según una psicóloga


El actor no supo de este doble trauma hasta que no fue a terapia, ya de adulto


Fernando Tejero© GTRES
14 de mayo de 2026 a las 18:06 CEST

Fernando Tejero hablaba hace poco, en el programa Lo de Évole, en la Sexta, acerca del doble trauma que sufrió en su infancia y en su adolescencia y que le ha llevado, ya de adulto, a acudir a terapia. Contaba que, cuando tan solo tenía 9 meses de vida, sus padres lo dejaron al cuidado de sus tíos porque su madre debía someterse a una operación; cuando fueron a por él, con ella ya recuperada, los tíos (que eran sus tíos abuelos y cuyos hijos ya eran mayores) les pidieron que el niño se quedara más tiempo con ellos. Tejero acabó viviendo hasta los 14 años con sus tíos. "A los 9 meses, que parece que no te enteras de nada, tú sufres un abandono porque te dejan en una casa que no es la tuya" -relataba el actor-. "Eso te deja huella. Mis padres lo hicieron, yo creo, con la mejor intención, pero a mí me afectó".

La psicóloga Montse Lapastora, especialista en adopción, trauma y apego, directora de Psicoveritas y miembro del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, nos confirma que el sentimiento de abandono queda grabado en la psique de quien lo sufre, sobre todo cuando esta experiencia ocurre en la infancia. "Las situaciones que lo provocan pueden estar más o menos justificadas, pero los niños no lo entienden, su cabeza, su cuerpo y su corazón quedan marcados por esa experiencia vivida como un rechazo, haciendo que desarrollen creencias irracionales negativas", dice puntualizando que responde a nuestras preguntas de modo general, basándose en su formación y su experiencia con sus pacientes, sin hacer referencia, a nadie en particular, "pues cada persona vive sus situaciones traumáticas de forma diferente".

En una situación en la que se experimentan dos o más abandonos el mensaje inconsciente es: ¡ves como no vales nada!¡ves como nadie puede quererte para siempre!

Montse Lapastora, psicóloga especialista en adopción, trauma y apego

Lapastora explica que los niños y las niñas tienen un pensamiento autorreferencial, es decir, creen que todo lo que pasa a su alrededor es por su culpa, por lo que esas creencias irracionales negativas de las que habla serán del tipo: "si solo me abandonan a mí, es porque yo soy malo o porque algo malo hay en mí" o "no soy digno de que me quieran".

La consecuencia directa de esas falsas creencias es que la autoestima se verá afectada negativamente, así como sus relaciones sociales, "pues es posible que se introyecte la creencia de que 'al ser malo' tiene que hacer todo lo que los demás le digan o pidan para que le acepten".

Fernando Tejero, de niño, cuando vivía en casa de sus tíos© fernando_tejero
Fernando Tejero, de niño, cuando vivía en casa de sus tíos

Doble abandono

Fernando Tejero no rompió del todo el contacto con sus progenitores; cuenta que los veía en fechas muy señaladas, como alguna Navidad o un cumpleaños, pero no tenían el vínculo que se espera. "Para mí, mis padres y mis hermanos en teoría eran desconocidos", confesaba. Por eso, volver de casa de sus tíos a su casa paterna con 14 años fue un golpe muy duro. Para él fue "otro abandono". Explica que su tía enfermó de cáncer y se trasladó, junto a su hija, a Sevilla, para recibir tratamiento; eso hizo que su tío se fuese a vivir con su hijo casado y a él, de vuelta a casa de sus padres.

Aunque no sea un abandono real, toda separación de las figuras referenciales de apego suele ser vivido como tal, según indica la psicóloga. "En una situación en la que se experimentan dos o más abandonos el mensaje inconsciente es: ¡ves como no vales nada!, ¡ves como nadie puede quererte para siempre!", señala. Estos mensajes inconscientes dan como resultado que el niño confirme sus creencias de que no vale como persona y de que no es ‘querible’.

"Al experimentar que les llevan de un sitio a otro, sin contar con su opinión, puede hacer que se sientan una carga", añade la experta. "Estas vivencias pueden generarles una actitud de no apegarse a nadie, porque se instala el miedo a que nadie permanezca con ellos".

Fernando Tejero habla sobre su infancia © fernando_tejero
Fernando Tejero habla sobre su infancia

Cómo superar el doble trauma de abandono

Cuando le preguntamos si es posible superar el doble trauma de abandono, Montse Lapastora manda un mensaje tranquilizador y asegura que sí; sin embargo, será necesario un trabajo terapéutico profundo. "No es algo que se 'olvide', sino que se integra", aclara. "Alguien con una experiencia como esta puede llegar a integrar, a comprender los motivos por los que se tomaron tales decisiones, pero emocionalmente es diferente: pueden comprender, pero eso no evita que sientan lo que sienten (rabia, abandono, rechazo, dolor, tristeza, etc.)". De hecho, Fernando Tejero cuenta a Jordi Évole que descubrió que tenía ese trauma de abandono cuando, ya de adulto, fue a terapia.

Al experimentar que les llevan de un sitio a otro, sin contar con su opinión, puede hacer que se sientan una carga.

Montse Lapastora, psicóloga especialista en adopción, trauma y apego

Según la psicóloga, el trabajo de reparación parte de ayudar a las personas que han vivido esto sean conscientes de que su niño interior sigue herido y, a partir de ahí, puedan reparar esas heridas y poder superar esas situaciones tan dolorosas. “En este proceso tendrán que pasar por el duelo del niño perdido; es decir, llorar al niño que no tuvo protección y aceptar que los adultos de su vida no supieron o no pudieron actuar de otra forma”.

En medio, será necesario también construir o reconstruir la autoestima, tal y como indica la directora de Psicoveritas. El objetivo es que logren separar lo que uno vale de lo que hacen los demás, es decir, separar el valor personal del rechazo sufrido. "Superar este tipo de situaciones depende de muchos factores: de la carga genética de cada persona (capacidad de resiliencia), del entorno en el que se mueva, de los apoyos emocionales de los que disponga", nos cuenta. "Cada persona es diferente y cada uno lo superará, o no, de formas y grados diferentes".