Monzón revive uno de los episodios más fascinantes de la historia aragonesa entre castillos templarios, desfiles medievales y vecinos vestidos a modo de verdaderos caballeros del Temple. Este mayo, la localidad oscense acoge su gran homenaje a Jaime I de Aragón, una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional que convierte sus calles en un viaje al medievo y convierte su imponente fortaleza en el escenario ideal para descubrir el legado templario de España. Nos vamos a visitarla.
¿Dónde está Monzón y quiénes fueron los templarios?
Lo primero es saber la ubicación del lugar: Monzón se asienta en la margen izquierda del río Cinca, a 65 kilómetros de Huesca capital y 50 de Lleida por la autovía A-22 Lérida-Huesca y la carretera N-240 Tarragona-San Sebastián. Lo segundo es tener conocimiento de quiénes fueron los llamados templarios: Los templarios fueron una de las órdenes militares cristianas más famosas y poderosas de la Edad Media. Conocidos oficialmente como la Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón, combinaban la vida monástica con la destreza marcial, actuando como ‘monjes guerreros’ defendiendo los lugares santos y los peregrinos.
La historia de la fiesta
Cuentan las crónicas que cuando el rey Jaime I tenía 6 años, entre los años 1214 y 1217, Monzón se convirtió en el centro de todas las atenciones del reino, puesto que el pequeño rey vivió en su castillo bajo tutela templaria. Fue allí donde comenzó la apasionante historia de un niño destinado a convertirse en uno de los reyes más grandes de la Historia de Aragón y de España.
Su infancia no fue fácil. Cuando tenía tres años, el futuro rey quedó bajo la custodia de Simón de Montfort y fue recluido en el castillo de Carcasona. A la muerte de su padre Pedro II el Católico, en la batalla de Muret, Montfort se vio obligado a entregarlo a los aragoneses por orden del papa Inocencio III. Cuando fue devuelto, su educación fue puesta en manos de los caballeros templarios del castillo de Monzón, donde estaba la sede general de la Orden del Temple de Cataluña y Aragón. El maestre Guillem de Mont-rodón se convirtió en el tutor del niño. En 1217, Jaime I abandonó Monzón y se convertiría en el rey Jaime I ‘El Conquistador’.
Este capítulo de la Historia de España es recreado en el pueblo de Monzón desde hace 23 años en una fiesta que tiene un gran componente sentimental y donde los lugareños se sienten partícipes de las celebraciones. La fiesta, una de las más importantes de Aragón, que ha dado en llamarse ‘Homenaje Templario a Jaime I y Guillem de Mont-rodón', fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en mayo de 2025.
El Monzón Templario
Durante los días en los que Monzón celebra el acontecimiento, cientos de montisonenses van ataviados a guisa templaria, ¡qué no consiste en un disfraz!, ya que llevan todo el año preparando el atuendo, es decir: los caballeros templarios vestidos de blanco con amplia capa y la cruz anconada roja; y para rematar su aspecto acorde con el evento, ‘los más mayores’ lucen luengas barbas blancas. Las mujeres hacen gala de ricos vestidos de encaje con lujosos tocados medievales.
Para los ajenos participantes en el evento —es decir, los turistas— es una buena ocasión para acercarse a los rostros de los lugareños porque, lejos de causarles incomodidad, están encantados de que se les pida ‘un posado’, llevan un año preparándose para lucirse en la gran celebración templaria y se prestan gustosos para ser inmortalizados en los móviles de los forasteros.
¿Qué más tiene Monzón?
El castillo es la visita obligada, ya que está magníficamente conservado. Pocas fortalezas muestran las transformaciones y cicatrices de sus mil años de historia. A los cimientos de un primer castillo musulmán del siglo X, los templarios sumaron, en el siglo XII, otras dependencias y una iglesia. En 1949 fue declarado Monumento Nacional y hoy alberga un Centro de Interpretación Templario. La torre del homenaje es un espectacular mirador a toda la comarca y también acoge un muestrario de piezas arqueológicas. El itinerario tiene visitas guiadas que nos descubre los secretos de palacio, como los dormitorios y las galerías subterráneas que aún se conservan.
El castillo forma parte de la llamada Ruta del Temple -Domus Templi-, un itinerario cultural y también turístico, que lo enlaza con las fortalezas de Peñíscola, Tortosa, Miravet y Lérida, todas ellas rebosantes de huellas templarias.
Otros sitios de interés en el pueblo son la concatedral de Santa María del Romeral, con una peculiar mezcla de estilos románico y mudéjar; la iglesia de San Juan, de estilo gótico tardío, que tiene (como curiosidad) un belén monumental con 7.000 figuras que instalan todos los años en Navidad.
¿Dónde se come en Monzón?
Recomendar tres magníficos restaurantes… cada uno en su especialidad: Para disfrutar de un tradicional ternasco hay que ir al restaurante La Masía (Avda. Lérida, 56); para degustar de un menú clásico-modernizado tenemos que ir al restaurante Masfarré del Hotel MasMonzón (Paseo San Juan Bosco,10); y para sentir la emoción de un verdadero menú evolución, el lugar ideal es El Cacao (Joaquín Costa, 28), donde Carlos y Lidia, que ya ostentan un merecido Sol Repsol ofrecen un menú degustación de 7 pasos en el que los productos autóctonos, como el tomate rosa, el queso de Fonz o la longaniza de Graus, cobran otra dimensión.












