Zaragoza se transforma en un cuadro de Goya: la fiesta que te transporta al siglo XVIII


Zaragoza celebra del 24 al 26 de abril su quinta edición de las Fiestas Goyescas, tres días en los que la Plaza del Pilar y el centro histórico se transforman en un escenario de los siglos XVIII y XIX para rendir homenaje al pintor más universal de Aragón.


Pinturas de Goya en El Pilar
24 de abril de 2026 a las 14:30 CEST

Un año más –y con esta van ya cinco ediciones–, la capital maña se viste de gala para celebrar la vida y obra de uno de sus hijos más ilustres y universales: Francisco de Goya. Del 24 al 26 de abril, la Plaza del Pilar y el centro histórico volverán a transformarse en un escenario de época: pasacalles, espectáculos de gran formato, desfiles de moda y un mercado que devuelve por unos días el tiempo de las majas y las verbenas que el propio pintor inmortalizó. Las Fiestas Goyescas nacieron en 2022 con una idea clara: convertir la capital aragonesa en la ciudad de Goya. La quinta edición llega con esa misión más viva que nunca, y con la mirada puesta ya en el bicentenario de su muerte.

Monumento a Goya en Zaragoza
Monumento a Goya en Zaragoza

Este 2026 la cita viene cargada de significado: Zaragoza se prepara para la gran exposición de la Lonja en 2027 y tiene ya un ojo puesto en el bicentenario de la muerte del pintor en 2028. Mientras llegan, dos exposiciones permanecen abiertas como telón de fondo permanente: ‘Goya. Del Museo al Palacio’, instalada en las salas del palacio de la Aljafería, y ‘Goya. Interludio’, en el singular Patio de la Infanta. Dos razones más, si hicieran falta, para dejarse caer por la ciudad. 

La plaza que se convierte en escenario

El corazón más visible de las fiestas son los distintos espectáculos que recorren las calles del centro, como las Rondas Goyescas Populares, la Banda de Ministriles o los Dulzaineros de Aragón, con participantes vestidos con ropas de época: capas, mantillas, levitas y trajes de maja y majo que por un fin de semana devuelven a la ciudad al tiempo de las majas y las verbenas que el propio Goya inmortalizó en sus cartones para tapices. Otro de los actos principales tiene lugar en la Plaza del Pilar, donde el mismísimo Francisco de Goya y su querido amigo Martín Zapater protagonizan apariciones teatralizadas que acercan al público la dimensión más humana del artista. Es uno de los momentos más emotivos de la celebración, y uno de los que más público congrega.

Fiestas Goyescas en Zaragoza
Fiestas Goyescas en las calles de la ciudad

También repite este año el Campamento Napoleónico, que recrea con fidelidad el ambiente de la Guerra de la Independencia, el episodio que más hondo caló en la obra y la vida del pintor. Por las noches, la fachada del Ayuntamiento se convertirá en lienzo: un espectacular videomapping proyecta sobre ella imágenes inspiradas en sus cuadros, en un espectáculo de luz y sonido que cada edición reúne a miles de personas en la plaza del Pilar.

Hay también más música en directo, como la actuación de la Banda de Gaitas de Boto, y un photocall –‘Los cuadros de Goya’– que invita a los visitantes a colarse, por un momento, dentro de sus pinturas. No falta tampoco un mercado de artistas –Aquelarre Creativo–, donde jóvenes creadores y alumnos de la Escuela de Artes de Zaragoza, dan visibilidad a sus obras, creando un diálogo entre la creación actual y las obras universales de Francisco de Goya.

Pinturas de Goya en la plaza del Pilar, Zaragoza
Pinturas de Goya en la plaza del Pilar

Moda, pintura y décimos aniversarios

Dos concursos muy diferentes convierten las fiestas en algo más que una celebración en la calle: uno mira a la pintura, el otro a la moda, aunque los dos tienen a Goya –cómo no– como punto de partida.

El Certamen de Pintura Rápida «Pincel Goyesco» –en su segunda edición– propone a artistas de distintos niveles trasladar al lienzo, contra el reloj, su visión personal de la obra del pintor aragonés. El concurso de moda Aguja Goyesca, en cambio, llega este año a su décima edición: el 25 de abril, en la Plaza del Pilar, profesionales y estudiantes someterán sus creaciones a la opinión de un jurado presidido por Hannibal Laguna. El diseñador ha definido el certamen como un ejercicio que invita a comprender el universo de Goya –su mirada crítica, su capacidad para captar la belleza y la oscuridad– y trasladarlo al tejido, la forma y el movimiento. La pasarela reunirá a ocho finalistas que competirán en distintas categorías.

Para celebrar el décimo aniversario, el Ámbito Cultural de El Corte Inglés acoge «Diez años de Aguja Goyesca», una exposición que repasa la historia del certamen a través de bocetos, piezas ganadoras y los nombres que han pasado por su jurado. Una forma de entender cómo la figura de Goya ha seguido inspirando a la moda aragonesa durante una década.                

Atardecer sobre la basílica del Pilar, Zaragoza
Atardecer sobre la basílica del Pilar

Las huellas de Goya en la ciudad

Las fiestas se prolongan solo durante un fin de semana, pero las huellas de Goya en Zaragoza son permanentes. La ciudad ofrece durante todo el año una “ruta goyesca” que suele atraer la atención de los visitantes. El punto de partida natural es la basílica del Pilar, donde el artista dejó dos de sus primeras obras monumentales: las pinturas de la bóveda del coreto –que entusiasmaron al cabildo cuando las finalizó en 1772, recién regresado de Italia– y las de la cúpula de Regina Martyrum, que años después, ya consagrado en Madrid, no convencieron a los encargantes. «En acordarme de Zaragoza y pintura, me quemo vivo», le escribió a su amigo Martín Zapater al rememorar la disputa, en una de esas cartas en las que le vaciaba su alma con una franqueza que hoy resulta entrañable.

Frente a la Lonja –joya del Renacimiento aragonés–, el Monumento a Goya reúne una estatua del artista y varias figuras de sus célebres majos y majas. Junto a él, casi siempre ignorado, se encuentra el cenotafio que el Ayuntamiento de Burdeos entregó a Zaragoza en 1928, centenario de la muerte del pintor: un recordatorio de que Goya murió en Francia y que sus restos tardaron en regresar a España. Muy cerquita, en el Palacio Arzobispal –a la sombra de La Seo, la otra catedral de la ciudad, que comparte horizonte con el Pilar–, el museo Alma Mater conserva uno de sus retratos más sobrios y penetrantes: el del arzobispo Joaquín Company, realizado por Goya.

Monumento de Goya en la Lonja
Monumento de Goya en la Lonja

Los alrededores añaden dos etapas imprescindibles. Fuendetodos, a menos de una hora en coche, es el pequeño pueblo que vio nacer a Goya en 1746: su casa natal se conserva como museo y programa exposiciones temporales y cursos de grabado. No menos especial es la Cartuja del Aula Dei, donde un joven Goya pintó un ciclo monumental sobre la vida de la Virgen que sobrevivió a guerras y revoluciones. La cartuja (se llega fácilmente en la línea de autobús 28) es de clausura, con acceso muy limitado, así que las visitas se reparten en las de grupos (lunes, miércoles, jueves y viernes) y las de particulares (los sábados, a las 10 y a las 11:30 h). Los dos museos de la ciudad con colección propia del zaragozano –el Museo Goya, de la Fundación Ibercaja, y el Museo de Zaragoza– están actualmente cerrados por obras de ampliación, pero sus colecciones goyescas no han desaparecido: se han trasladado temporalmente a dos espacios que, por sí solos, justifican una visita a la ciudad.

En el Patio de la Infanta, la Fundación Ibercaja acoge la exposición «Goya. Interludio», una cuidada selección de obras emblemáticas del pintor que permanecerá abierta mientras se llevan a cabo las obras de ampliación del Museo Goya. La muestra recorre la evolución artística del pintor desde sus primeros trabajos, llenos de luz y color, hasta sus obras más íntimas y reflexivas. El espacio que la alberga tiene su propia historia, tan apasionante como la del propio Goya: el pórtico renacentista del antiguo palacio del banquero Gabriel Zaporta fue desmontado piedra a piedra y vendido a un anticuario de París en el siglo XIX, y no regresó a la ciudad hasta 1958, cuando Ibercaja lo restauró y lo instaló en su sede actual.

Zaragoza, Patio de la Infanta
El Patio de la Infanta acoge la exposición «Goya. Interludio»

La colección del Museo de Zaragoza tiene un destino no menos espectacular: las salas monumentales de la Aljafería, el palacio de origen islámico que más tarde perteneció a los Reyes Católicos y fue sede de la Inquisición. Allí, integrada en la visita habitual al conjunto, puede verse «Goya. Del Museo al Palacio»: una exposición de 62 obras que incluye estampas sueltas, álbumes en primera edición, lienzos, dibujos, esculturas y cartas autógrafas, con un discurso cronológico que permite entender la obra de Goya en su contexto histórico-artístico, con especial énfasis en sus facetas de grabador o retratista real.

Exposición «Goya. Interludio»
Exposición «Goya. Interludio»

El horizonte del bicentenario

Zaragoza vive estos años en modo prebicentenario. La ciudad prepara para 2027 la que promete ser una de las exposiciones más ambiciosas de su historia: «Doscientos años con Goya», que ocupará el espacio de la Lonja del 16 de abril al 8 de agosto, con obras cedidas por el Museo del Prado e instituciones de ambos lados del Atlántico. El proyecto, comisariado por Pedro J. Martínez Plaza, conservador de Pintura del siglo XIX del Museo Nacional del Prado, explorará por primera vez la influencia de Goya desde su muerte hasta la actualidad, cruzando disciplinas –pintura, escultura, grabado, literatura, cine, moda…– y fronteras. Cerca de un centenar de obras procedentes de más de 60 instituciones y colecciones, con nombres como Picasso, Manet, Fortuny, Zuloaga o Saura, entre otros artistas representados.

Entre las piezas más esperadas figura el Retrato de Pedro Mocarte, procedente de The Hispanic Society of America de Nueva York, que no se ha visto en España desde hace 25 años. El Museo del Prado aportará 13 obras, seis del propio Goya, entre ellas tres lienzos que nunca se han expuesto en Zaragoza. Y, además, El Coloso: la imponente figura que domina uno de sus cuadros más enigmáticos regresa a la ciudad por primera vez desde 1996.

Todo apunta a 2028, cuando se cumplan dos siglos de la muerte del pintor y Zaragoza ocupe el centro del mapa goyesco mundial. La capital aragonesa lleva años preparándose para ese momento. Las Fiestas Goyescas son, sin duda, la forma más viva y festiva de prepararse para ese ansiado momento.