"Vodka, Pepe, Trucho, Luigi, Gaga (como Lady Gaga), Chencho, Alicia -que es una galga maltratada por cazadores-, Sultán, Mousse, Betty, Balú, Lasa, Whisky -que es muy jovencito y gracioso-, Capone y Tango, que fueron retirados de la Guardia Civil con 12 y 10 años...”. Y así, hasta 14 perros, que son los que tiene adoptados actualmente, son los animales que la duquesa nombra con cariño infinito y que forman parte de la familia de Eugenia Martínez de Irujo.
Catorce perros adoptados que viven con ella entre Madrid, Ibiza y el campo. “Me gustaría decir que a los que trabajan para la Guardia Civil deberían intentar jubilarlos antes, con 8 años, porque se pasan toda su existencia salvando vidas y hay veces que vienen ya con reúma, artrosis y casi sin poder andar”, nos cuenta la duquesa de Montoro, especialmente comprometida con el bienestar de los perros abandonados.
“Mis perros me aportan un cariño, una compañía, un reírme con ellos... Cuando juegan, me muero de la risa”, Eugenia
“Historias hay de todo. Por ejemplo, Lasa, una perrita que estaba encerrada solo para criar, criar y criar y vender los cachorros en criaderos; también están los perros desechados por los cazadores -como Pepe, el último perro que he adoptado- y al que por lo visto intentaron ahorcar. En fin, historias muy tristes y tremendas”, relata Eugenia sobre una de las grandes pasiones de su vida, los perros.
Además de colaborar con varias protectoras, la duquesa siempre intenta concienciar de la importancia de la adopción. Por eso, incluso en el reverso de los platos de la nueva colección de vajilla de Eugenia&Sushita, a la que ha llamado Los perros de Eugenia, basada en los lienzos pintados por ella misma de sus amados canes, figura un mensaje claro escrito a mano: “Adopta, no compres”. “En esta colección me he inspirado en muchos perros que han sido importantes en diferentes momentos de mi vida.
“Eugenia es creativa e imaginativa, pero a la vez muy germana; es puntual y le gusta el trabajo bien planteado, pero también muy divertida”, Sandra
En los dibujos hay bastantes que desgraciadamente ya no viven, pero sí he querido reflejar los más importantes y los más especiales. En las vajillas y bandejas se ve que ninguno tiene raza, son todos adoptados”, explica Eugenia con detalle. “Es una colección llena de color y frescura”, corrobora Sandra Segimón, cofundadora de Sushita y partner in crime de la duquesa de Montoro desde que esta comenzara a colaborar con el grupo. Parte de la recaudación obtenida por la venta de las nuevas vajillas irá destinada a varias protectoras.
“Estoy muy, muy unida a ellos [mis perros], tanto a los de Madrid como a los del campo; también tengo otro en Ibiza. Me aportan un cariño, una compañía, un reírme con ellos… porque todos son muy expresivos y cuando juegan, me muero de la risa. Me producen muchísima alegría y muchísima satisfacción”.
Este año ha habido otro acontecimiento en la vida de Eugenia que la ha motivado especialmente. “Es el centenario de mi madre y me ha encantado participar con el equipo de la fundación de la Casa de Alba en la exposición Cayetana: Grande de España en el palacio de Las Dueñas de Sevilla. Estoy muy agradecida de que mi hermano Carlos quisiera que yo la comisariara junto con Cristina Carrillo de Albornoz y para mí ha sido un trabajo interesantísimo, y muy bonito, sumergirme en todos los archivos de la casa y lo que ha sido la vida de mi madre, de mi abuelo... con acceso a infinidad de documentos. Además, creo que está teniendo una aceptación increíble y que se ha demostrado en la exposición todo el cariño que se le ha puesto”, apunta.
“Ha sido un trabajo muy bonito sumergirme en todos los archivos de la casa y en todo lo que ha sido la vida de mi madre en su centenario”, Eugenia
Eugenia, que reconoce que su afición por la pintura la ha heredado de su madre, doña Cayetana, a la que le apasionaba. “Ella dio clases con un pintor contemporáneo fantástico, andaluz, que se llamaba José Caballero. Yo me acuerdo mucho de estar de pequeña pintando en el cuarto de mi madre y rodeada de perros y caballos en estos jardines. Todavía guardo los cuadernos antiguos de aquella época”, recuerda.
“Luego lo retomé con mucha fuerza durante el confinamiento y ahí, como todos mis cuadros son de colores muy vivos y alegres, quizá quise poner una nota de color y alegría en ese momento tan triste y oscuro que vivimos. No he querido dar clases porque me da miedo que me quiten la espontaneidad. Siempre corrijo con el pincel directamente en el lienzo”, explica Eugenia. Sandra Segimón, amiga de la duquesa, no puede estar más de acuerdo: “La verdad es que Eugenia es muy creativa e imaginativa, pero a la vez muy germana; es puntual y le gusta el trabajo bien planteado y organizado, pero también muy divertida”, interviene.
Esa misma imaginación y espíritu lúdico son los que Eugenia aplica al arte de vestir la mesa, otra de sus aficiones. “Me encanta poner las mesas; me gusta mucho mezclar vasos de colores, vajillas diferentes… Me considero muy buena anfitriona porque soy muy detallista y muy perfeccionista. Me gusta decorarlas con alguna flor o frutas y, si es de noche, por supuestísimo, con velas. El espíritu de las vajillas de Eugenia&Sushita es justo ese, que se puedan mezclar copas, vasos, platos, todo muy colorido, y que combina entre sí”, comenta.
Para acertar con sus invitados, Eugenia tampoco duda: “Me gusta mucho el sushi y maridarlo con un buen vino. Sandra me ha enseñado mucho sobre el mundo de Sushita y, cuando tengo invitados, intento que no falte en mi mesa”, concluye. ¡Buen apetito!
“Me recuerdo de pequeña pintando en el cuarto de mi madre y rodeada de perros y caballos en estos jardines. Guardo todavía los cuadernos antiguos de aquella época, Eugenia
Tardes en el jardín
El estilo bucólico protagoniza el tono de las piezas que decoran un jardín ya preparado para recibir los días de buen tiempo. Cojines, sillones y vajillas listos para las tardes cálidas de primavera.































