María Rivero, arquitecta, advierte: "Un dormitorio perfecto debe decorarse para vivir, no para la foto"


¿El dormitorio, el nuevo salón? La fundadora de Trinchera Studio explica por qué la habitación más privada de la casa ha ganado la batalla al sofá y cómo sacarle todo el partido.


La arquitecta María Rivero © Trinchera Studio
21 de junio de 2026 a las 7:05 CEST

Hubo un tiempo en que el dormitorio era el cuarto al que nadie prestaba demasiada atención. El salón se llevaba toda la energía, todo el protagonismo y todo el presupuesto de decoración. Y de repente, algo ha cambiado. El dormitorio es el nuevo salón de la casa. Y no parece que vaya a ser una moda pasajera. Ahora es nuestra oficina para los días de teletrabajo, un cine improvisado para las noches de diario, el gimnasio para las tablas de ejercicio... Y entre todas esas funciones nuevas, hay una que lo cambia todo: la de refugio. La de sitio donde de verdad queremos estar

Para entender qué está pasando exactamente con nuestras habitaciones, hablamos con María Rivero, arquitecta y fundadora de Trinchera Studio. "Si tu dormitorio empieza a ser el sitio favorito de tu casa —donde lees, donde te refugias, donde respiras—, no lo estás decorando mal. Estás siguiendo la mejor tendencia de todas: la de vivir mejor". 

Dormitorio salón de Casa Decor 2026© Nacho Uribesalazar para Casa Decor 2026

El salón ya no es el refugio que era

"Durante años tratamos el dormitorio como una habitación de paso", explica Rivero. "Le dedicábamos lo que sobraba: el presupuesto que quedaba después del salón, los muebles heredados, la pintura más neutra para no equivocarnos...". 

Esa actitud hoy ha desaparecido. Tiene una explicación concreta. "Pasamos más horas en casa, llegamos saturados de pantallas y de estímulos", dice la arquitecta. "El salón ha dejado de ser el refugio que era. Se ha vuelto el espacio público de la casa. El dormitorio, en cambio, es el único que sigue siendo del todo nuestro: nadie entra sin que lo invitemos, no hay que tenerlo siempre presentable, no hay que compartirlo".  El único sitio donde de verdad bajamos el ritmo está al fondo del pasillo. Sobre todo si se trata de este diseñado por el estudio Rebuelta Domecq para Casa Decor 2026

Dormitorio con cama con dosel, cabecero tapizado, butaca a los pies de la cama, mesa auxiliar negra, ropa de cama con motivos geométricos © Marks & Spencer

Un desplazamiento silencioso

Rivero lo llama así: el desplazamiento silencioso del salón. "Sin que nadie lo decidiera del todo, la vida íntima de la casa se ha mudado de cuarto", dice. Y lo ha hecho callando: sin reforma, sin tendencia viral, sin campaña publicitaria. Solo la necesidad, sigilosa y cotidiana, de encontrar un sitio donde estar de verdad.

No es una intuición local. En la última edición del 3days of Design de Copenhagen —el evento más importante de diseño de Dinamarca—, los dormitorios expuestos apuntaban con claridad en esa misma dirección. "Santuarios esencialistas, artesanía táctil y paletas oscuras", describe Rivero. "Lo interesante es que las marcas dejaron de montar escaparates impecables y empezaron a recrear ambientes vividos, pensados para el descanso y el bienestar mental antes que para la foto. Cuando veo esa misma idea replicarse del norte de Europa a las casas que diseñamos aquí, sé que no es una moda pasajera: es un cambio en cómo entendemos el hogar". En la imagen, propuesta de Marks & Spencer. 

Dormitorio de estilo japandi con zona de estar y despacho y salida a un jardín japonés © Four Seasons

No solo para dormir

El dormitorio se ha convertido en una habitación con vocación de estar. Y eso cambia todo: cómo se diseña, cómo se equipa o cómo se decora. "No solo dormir: leer, tomarnos el café sin prisa, contestar los últimos mensajes lejos del ruido, desaparecer un rato...", resume Rivero. Ya no se trata de elegir el cabecero más espectacular para la foto. Se trata de pensar en cómo vives esa habitación de lunes a domingo.

"Ya no le pedimos al dormitorio solo que nos deje dormir. Le pedimos que nos calme, que sea el sitio donde bajamos el ritmo al final del día y donde lo arrancamos por la mañana sin sobresaltos", explica la arquitecta. "Es un cambio de fondo, casi emocional, y se nota en cómo la gente habla de su habitación cuando viene a vernos".

 El dormitorio como nuevo salón no es una metáfora decorativa. Es una forma distinta de entender qué le pedimos al hogar. Y esta suite del Four Seasons Hotel Kyoto tiene todo con lo que soñamos. Además, pone de manifiesto que el verdadero lujo no se ve, se siente. 

Dormitorio con grandes ventanales y salida al jardín, paredes cerámicas, perchero de pared © Ceramiche Novabell

La habitación que nos cuida

Hay algo más profundo detrás de todo esto. "El cambio de fondo no es decorativo", aclara Rivero. "Es que hemos vuelto a pedirle a la casa que nos cuide. Y el dormitorio, por ser el espacio más íntimo, es donde esa petición se nota primero. No estamos redecorando una habitación: estamos recuperando un sitio donde poder estar de verdad con nosotros mismos".

Cuando lo explica así, todo encaja. La obsesión reciente por los colores cálidos, las telas suaves, las lámparas de sobremesa en lugar de los plafones de toda la vida no son caprichos estéticos. Son fruto del interiorismo emocional. Esta propuesta es de Ceramiche Novabell.

Dormitorio con cama con dosel con butaca y puf blanco, alfombra, zona de escritorio de madera oscura© Alberto Amores

Un rincón para sentarse

Aquí viene la parte práctica, porque ninguna de estas ideas sirve si no se traduce en decisiones concretas. La primera, y la que más transforma una habitación, es crear una zona de estar dentro del dormitorio, como esta de Mas by Arquesta. "No hace falta una suite enorme: un par de butacas, una banqueta a los pies de la cama o una mesita para dejar la taza por la mañana ya convierten el cuarto en un lugar donde sentarse, no solo donde acostarse", señala Rivero.

El rincón de lectura se ha vuelto casi imprescindible en los proyectos de Trinchera Studio. "Cuando hay sitio, una butaca buena junto a una ventana hace más por una habitación que cualquier objeto decorativo", dice la arquitecta. "Invita a parar de verdad: a leer en papel en lugar de seguir haciendo scroll de noche". Y si no hay espacio para la butaca, basta con dejar los libros a mano en la mesita de noche y seguir ese pequeño ritual antes de apagar la luz.

Dormitorio con las paredes en azul oscuro, cama tapizada en morado, alfombra, cojines © Furniture Village

El color que abraza

Otra de las claves para que tu dormitorio sea el salón de tu casa es jugar con el color y olvidarse de la pared neutra. La arquitecta apuesta por envolver la estancia entera en un mismo tono: "arcillas, ciruelas apagadas, verdes profundos, marrones cacao, paredes, techo y carpintería incluidos". Si alguna vez quisiste apostar por el color y te echaste para atrás, quizás este sea el empujón que necesitabas.

La pared de acento, según la experta, ha quedado desfasada. "Parte la habitación en dos y le quita continuidad. Envolverlo todo en una misma gama produce, en cambio, un efecto de capullo, de abrazo. Y, al contrario de lo que se piensa, una habitación así no se ve más pequeña: se siente más íntima, más resuelta, más a propósito". Como ocurre en esta propuesta de Furniture Village. 

Dormitorio con estantería baja de madera bajo la ventana, revestimientos decorativos en las paredes, alfombra, cabecero de cuero© Noël & Marquet

El papel de la iluminación

"Ni un solo punto de luz cenital frío de los que parecen de consulta médica", dice Rivero sobre la iluminación del dormitorio. Su propuesta: lámparas de sobremesa, apliques de pared, luz cálida y tenue repartida por puntos para poder elegir el ambiente según la hora. Y esto, subraya, no es negociable.

"La luz es lo que termina de decidir si una habitación apetece o no; puedes tener los muebles perfectos, que con una mala luz no funcionará", insiste la arquitecta. En los proyectos de Trinchera Studio hay casi siempre tres o cuatro fuentes distintas en un mismo dormitorio. Ninguna en el centro del techo. En la imagen, una propuesta de Noël & Marquet. 

Dormitorio con cabecero de madera con balda y hueco para guardar, mesita de noche de madera, cortinas blancas, ropa de cama blanca, lámpara de techo sobre la mesita de noche © Hannun

Con materiales cálidos y apetecibles

A todo lo anterior, Rivero añade una máxima que aplica en todos sus proyectos: materiales que se puedan tocar. "Lino arrugado, madera maciza —mejor que el chapado, porque envejece con dignidad—, lana, un papel pintado con carácter, un cabecero con presencia. Menos cosas, pero que cada una pese", describe.

"Una habitación bien hecha se reconoce con los ojos cerrados, por el tacto y por cómo suena: mullida, silenciosa y cálida", añade. No hace falta mucho. Hace falta elegir bien. Quizás esa sea la lección: el dormitorio que cuida no es el más lleno, sino el más considerado. Este de Hannun lo es. 

Dormitorio con cortinas amarillas, zona de tocador, armarios verdes, banqueta tapizada a los pies de la cama, alfombra, collage enmarcado© HK Living

Pensado para los días grises, no para la foto

"Debe decorarse para vivir, no para la foto. Un dormitorio perfecto de revista, pero incómodo, frío o incapaz de aguantar la vida real, ha fallado en lo único que importaba. El dormitorio tiene que estar pensado para los días grises, para entrar con la maleta a medio deshacer, no para el momento del posado", afirma la fundadora de Trinchera Studio. 

Y esa lógica se aplica también a lo que ponemos dentro: menos es más, siempre que ese menos esté bien elegido. Esta propuesta de HK Living es la prueba de que esta máxima funciona. 

Dormitorio con paredes azules oscuras, ropa de cama de lino beige, cojines, suelo de madera © Lo de Manuela

Una tendencia apta para dormitorios pequeños

Si pensabas que el nuevo dormitorio con funciones de salón, debía ser obligatoriamente grande, estabas equivocada. "Un dormitorio pequeño es, de hecho, el mejor candidato a convertirse en refugio, porque la sensación de cobijo que buscamos se consigue antes en un espacio contenido que en uno enorme y frío", dice Rivero. ¿Un truco? Si no cabe una butaca, una banqueta estrecha a los pies de la cama cumple la misma función.

Además, la experta acaba con uno de los mitos de decoración: pensar que el color oscuro hace más pequeña una estancia. "Lejos de achicar, disuelve los límites y hace que la habitación parezca más profunda. Lo veo en proyectos de 12 m² que terminan sintiéndose como una suite", dice la arquitecta. "En lo pequeño, el truco es ir a por pocas piezas, pero buenas, y dejar que el suelo respire. Y para la luz no hace falta obra: un par de apliques de enchufe y una lámpara de mesilla bastan para crear ambiente". La imagen es una propuesta de Lo de Manuela. 

Dormitorio sin cabecero con cuadro pequeño en la pared, suelo de baldosas de barro, ropa de cama verde, sábanas blancas© LEFTIES

Los tres errores que lo echan a perder

Rivero los tiene clarísimos, y se repiten en casi todos los proyectos. El primero es la luz cenital fría como única fuente: "por muy bien resuelto que esté el resto, una sola luz blanca en el centro del techo lo echa todo a perder —es el error más común y el más fácil de corregir". El segundo tiene que ver con cuánto ponemos dentro. "Diez cojines, marcos por todas partes, mil objetos en la mesita de noche. Un refugio no es una habitación llena", dice la arquitecta, "es un cuarto donde cada cosa tiene su sitio y su razón. Si dudas si algo sobra, casi siempre sobra". En esta propuesta de Lefties no sobra nada. 

Y el tercero cierra el círculo: la pared de acento de toda la vida. "Parte la habitación y le quita unidad —zanja Rivero—. Si te atreves con el color, atrévete del todo y envuelve la estancia entera".