La cama de matrimonio tradicional tiene los días contados: así es la nueva tendencia que transforma el dormitorio de pareja


Si el llamado "sleep divorce" te ha hecho replantearte la distribución y decoración de tu rincón de descanso, estos proyectos te ayudarán a diseñar un espacio elegante, cómodo y con personalidad, lejos de la estética de una habitación de hotel o de un cuarto de invitados


Dormitorio de dos camas en blanco y naranja© Carla Capdevila
6 de agosto de 2026 a las 15:22 CEST

Se llama "sleep divorce", aunque el nombre suene más dramático de lo que es en realidad. Traducido al pie de la letra sería algo así como "divorcio del sueño", y consiste, ni más ni menos, en que cada miembro de la pareja duerma en su propia cama –o incluso en su propia habitación– para descansar mejor. Nada de rupturas ni de portazos: el matrimonio sigue intacto, lo que se separa es el colchón.

Los motivos son de lo más variados: ronquidos que suenan a obra en marcha, alguien con síndrome de piernas inquietas, el uso compulsivo del móvil a las tres de la madrugada, horarios laborales que no coinciden ni por casualidad o, simplemente, esa guerra silenciosa por el edredón y los grados del aire acondicionado. Según una encuesta de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño de 2023, un 43% de los adultos duerme separado de su pareja, un porcentaje que sube especialmente entre los "millennials".

Y es que no descansar bien pasa factura: aumenta la irritabilidad, dispara las discusiones y, a la larga, puede acabar afectando a la tensión arterial y hasta al sistema inmunológico. Muchas parejas que prueban esta fórmula, aunque sea de forma puntual, cuentan justo lo contrario: menos roces y mejor ambiente durante el día. El reto, claro, llega a la hora de decorar: dos camas en la misma habitación pueden recordarnos a un cuarto de invitados, o peor aún, a una habitación de hotel. Para que eso no pase, hemos reunido diez proyectos llenos de ideas para inspirarte.

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Dormitorio con dos camas decorado en tonos verdes© El Corte Inglés

Una paleta cromática compartida

En dormitorios compartidos, la mejor base suele ser una gama de colores atemporalBlancos rotos, piedra, "greige" o verdes empolvados crean un ambiente sereno y, además, son muy fácil de combinar con otros colores. 

En este proyecto, con muebles y complementos de El Corte Inglés, el tono arena de las paredes se ha combinado combinado con textiles en distintas tonalidades de verde y pinceladas terracota que animan la decoración. La mesilla, en madera clara, suma un toque de calidez y una composición de láminas con motivos de pájaros pone el punto decorativo sin caer en lo temático. Así, ninguna de las dos personas siente que duerme en "la habitación del otro".

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Dormitorio con dos camas y cabecero compartido© Ivan Casal Nieto

Dos colchones, un único cabecero

Los hoteles llevan años resolviendo este tipo de distribuciones y merece la pena fijarse en algunas de sus soluciones. Una de las más eficaces consiste en instalar un cabecero corrido que agrupa visualmente ambos colchones tal y como hizo el estudio PF1 Interiorismo Contract en esta habitación del Eurostars Lisboa Ria Baixa.

Eso sí, una vez en casa conviene alejarse de la estética hotelera. Ropa de cama estampada o de un color liso, pero mehor huye del blanco impoluto tan típico de los hoteles, unos plaids, cojines, fotografías familiares, libros o algún objeto con valor sentimental bastan para convertir un dormitorio impersonal en un espacio mucho más vivido.

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Dormitorio de dos camas en blanco y naranja© Carla Capdevila

La simetría, la vía más rápida hacia la calma

Cuando no sabes por dónde tirar, la simetría no falla. En este proyecto de MAS by Arquesta, las dos camas son idénticas, están vestidas exactamente igual y cada cabecero repite la misma composición decorativa en la pared. El efecto espejo transmite un orden casi inmediatosin necesidad de grandes alardes de estilo. 

Para que la fórmula no se resienta, conviene que el mobiliario grande –estructuras, cómoda y armario exento si lo hubiera– comparta acabado. Y ojo, porque esto no significa renunciar a pequeños detalles personales que rompan sutilmente tanto equilibrio y enriquezcan la decoración.

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Dormitorio con dos camas tapizadas© Lourenço Teixeira de Abreu

Dedica unos minutos a elegir la mesilla adecuada

Lo habitual es que las dos camas compartan un solo punto de apoyo entre ellas, así que conviene pensarlo bien antes de comprar cualquier mesilla. En este dormitorio diseñado por el estudio portugués De Rosee Sa, no es un diseño especialmente grande, pero resuelve el reparto con dos repisas, una para cada uno. 

Así que, ya sabes: a la hora de escoger, piensa en el uso que vais a darle (si los dos leéis por la noche, si necesitáis cargar el móvil, dejar las gafas…), porque un modelo con estantes o cajones resultará mucho más práctico que una pieza puramente decorativa.  

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Dormitorio con dos camas decorado en grises, blaco y amarillo© Amador Toril

Decora la pared de las camas con un mural

No siempre hacen falta cuadros o composiciones decorativas para dar protagonismo al frente de las camas. Un mural puede cumplir esa función por sí solo y, además, reforzar la sensación de unidad.

En este caso, un proyecto de Alberto Torres Interiorismo, un revestimiento de la firma Coordonné actúa como un telón de fondo que engloba ambas zonas de descanso. El acierto está también en la elección de los textiles, ya que cabeceros y plaids recuperan los tonos presentes en el papel, si bien el interiorista jugó con contrastes cromáticos en amarillo mostaza para darle un toque de dinamismo a la decoración.

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Dormitorio con dos camas© Mausha Marsá

Iluminación independiente para cada uno

Uno quiere leer un rato más. El otro necesita dormir cuanto antes. Esta escena, tan habitual en muchas parejas, explica por qué la iluminación merece una planificación específica cuando se colocan dos camas individuales.

Instalar apliques orientables sobre la mesilla central es una de las soluciones más cómodas. Ya no solo porque liberan espacio sobre la superficie de apoyo, sino también porque permiten dirigir el haz de luz para no molestar a quien ya está descansando. 

Lo vemos en este dormitorio diseñado por la interiorista Mausha Marsá que, además, nos inspira otra idea muy práctica: decorar el frente de la cama con una balda corrida. Además de servir como apoyo para libros, pequeñas obras de arte o plantas, prolonga la línea horizontal del cabecero y hace que la pared parezca más amplia.

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Media Image© Kelly Hurd / Devesa & Agenjo Interiorismo

Los cabeceros tapizados suben el nivel de la decoración 

Si buscas un resultado atemporal, apuesta por tejidos lisos en lino, chenilla o bouclé, dentro de una gama de tonos arena o piedra, que resisten mucho mejor el paso del tiempo que los estampados llamativos. Los interioristas lo saben y por eso, para este dormitorio compartido, el equipo de Devesa & Agenjo apostó por tapicerías en beis, un tono que destaca sobre el papel floral que cubre todo el frente, sin rompen la serenidad del conjunto. Recuerda también que este tipo de cabeceros resulta especialmente cómodo para quienes acostumbran a leer antes de dormir o ver una serie apoyados sobre almohadas. 


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Media Image© Luzio Studio

Una solución para espacios pequeños

Cuando las dimensiones del dormitorio no dan para más mobiliario, hay que ingeniárselas. En esta habitación diseñada por Luzio Studio, un único mueble de madera antigua hace las veces de mesilla para ambas camas, y sobre él, una sola lámpara de pared con brazo articulado se orienta hacia el lado que la necesite en cada momento. Que el aplique sea giratorio es condición innegociable para que la fórmula sea práctica: sin esa movilidad, uno de los dos se queda literalmente a oscuras.

Otra decisión acertada es mantener una paleta muy luminosa, con ropa de cama en tonos claros y cortinas ligeras que potencien la entrada de luz natural. Todo ello contribuirá a que la habitación parezca más amplia de lo que realmente es.

De este proyecto también sacamos otra idea para decorar la pared. En lugar de poner un cuadro distinto o una composición de láminas encima de cada cabecero, se ha optado por una sola obra en formato horizontal, que ocupa todo el frente de las dos camas juntas –su longitud coincide con la suma del ancho de ambas–.

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Dormitorio con paredes encaladas y ventana en forma de arco© Meritxell Arjalaguer

Si la arquitectura tiene carácter, deja que sea la protagonista

No todos los dormitorios necesitan una pared llena de cuadros o muebles con presencia. En ocasiones, la propia arquitectura ya hace todo el trabajo. 

Eso ocurre en esta casa de Cadaqués, en la Costa Brava, diseñada por Bombí+Gómez. Los gruesos muros encalados, el arco que enmarca la salida al balcón y la textura irregular de las paredes construyen una atmósfera con tanta personalidad que apenas necesita más. De ahí que su decoración sea tan sencilla: dos camas vestidas de blanco, una mesilla antigua de madera y dos apliques de fibra.

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Dormitorio con dos camas y cabecero retrolimuninado© Hotel Sercotel Amistad Murcia

Cada cual con su mesilla

Y si la escasez de metros no es un problema, la disposición más agradecida es esta que hemos fichado en el Hotel Sercotel Amistad Murcia, con interiorismo de Paolo Mauri. Las camas comparten cabecero, pero cada una cuenta con su propia mesilla en el lado exterior, una solución que aporta mayor independencia sin perder la sensación de conjunto. 

Es una distribución especialmente cómoda en habitaciones de unos 12 m2 o más, en los cuales  es posible dejar un paso libre de al menos 60 cm alrededor de las camas (lo normal es que éstas midan 90 x 190 cm).