El puré de lentejas, en muchas casas españolas, es un clásico de la cocina de sobras y aprovechamiento, triturando el guiso que te ha sobrado el día anterior, tal cual o añadiéndoles más agua o caldo -mejor si es casero- y quizás otros ingredientes extras. Pero igualmente podemos preparar cremas con otras legumbres -de sobras de otros platos o haciéndolas de nuevas-. Y, además de secas, tienes la opción de usarlas ya cocidas en conserva, con lo que te ahorrarás un tiempo considerable al prepararlas.
Las cremas, para comer con cuchara, de lentejas, garbanzos, alubias y otras legumbres como habas y guisantes tienen la ventaja de que a los niños les suelen gustar bastante pero a los mayores también nos encantan y, al igual que una buena sopa, 'nos entonan el cuerpo' cuando baja el termómetro, sin olvidar que es uno de los platos más nutritivos y saludables y una magnífica fuente de proteínas, fibra y minerales esenciales como el hierro y el magnesio.
Curiosidades sobre las cremas de legumbres
- Antes de que existieran las batidoras y procesadores de alimentos modernos, muchas culturas machacaban legumbres cocidas para hacer purés digestivos y el hummus es el ejemplo más famoso.
- Estas cremas son más fáciles de digerir que las legumbres enteras, ya que al triturarlas rompen sus fibras más duras y ayudan a reducir la flatulencia.
- Para espesar estas cremas no necesitas ningún añadido, porque las legumbres al cocerse y triturar aportan una cremosidad natural.
- Si quieres aportarles un sabor más pronunciado, sofríe sus ingredientes previamente y condimenta con especias y hierbas aromáticas.
- El comino, la cúrcuma, el jengibre y el hinojo les van de cine a estas cremas para hacerlas, aún más, digestivas y depurativas, y ayudar a combatir los tan temibles gases.
- Son ideales para estómagos sensibles y perfectas como entrante o como plato único para cenas ligeras
- Además de triturarlas junto a otros vegetales, puedes utilizar algunas legumbres cocidas o fritas para decorar tus cremas.
15 recetas de cremas de legumbres deliciosas, nutritivas e ideales para combatir el frío
En las siguientes 15 recetas de cremas de legumbres, utilizamos lentejas, alubias y garbanzos, siempre en compañía de otros vegetales, especias y /o hierbas aromáticas. Tendrás más sabor si hacemos un sofrito previo y, en la mayoría de ellas, puedes poner por encima alguna guarnición o acompañamiento (semillas, daditos de pan tostado, chips vegetales...) y un chorrito de aceite de oliva virgen extra o de nata líquida también les va muy bien. Sírvelas muy calentitas
Una crema reconfortante y cremosa que convierte las lentejas de siempre en un plato ligero, nutritivo y muy fácil de repetir.
El puerro le da dulzor y suavidad a una crema de garbanzos perfecta para entrar en calor sin renunciar a comer sano.
Una receta comodín para aprovechar tu legumbre favorita y transformarla en una crema caliente, saciante y llena de energía.
Alubias convertidas en crema “de restaurante”, con jamón, setas y un toque de trufa que lo eleva todo.
Una crema especiada, rápida y anti-frío: lentejas rojas, cúrcuma y textura sedosa para días de manta y cuchara.
Exótica y suave, esta crema mezcla el dulzor de la chirivía con garbanzos y curry para una cucharada con personalidad.
Una versión más gourmet de la crema de lentejas, coronada con foie para un toque festivo y súper indulgente.
La combinación ganadora: calabaza dulce, garbanzos cremosos y chorizo crujiente para combatir el frío a lo grande.
Judías blancas en versión fina y delicada, con gambas y pimienta rosa para un plato elegante y muy sabroso.
Una crema fácil y familiar, de esas que abrazan: garbanzos, patata y una textura extra suave que apetece siempre.
Un plato de cuchara con aire de lujo: alubias cremosas y daditos de foie para convertir un día frío en planazo.
Cremosa, aromática y muy de temporada, esta crema une garbanzos, puerro y setas para una cena redonda.
Lentejas en versión fina y sedosa, con brandada de bacalao para un plato completo que sabe a casa… pero con twist.
Suave, sencilla y muy nutritiva: una crema de habas que demuestra que lo humilde también puede ser delicioso.
Una crema verde, dulce y muy agradable, con beicon crujiente para ese contraste que engancha.


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