Sabemos que en verano las ensaladas siempre triunfan, pero como siempre solemos recurrir a las mismas, queremos darte una nueva idea para que te inspires. Esta vez, apostamos por una ensalada de bacalao, aguacate y kiwi. ¡Una mezcla explosiva, y al mismo tiempo, sorprendente y deliciosa!
La función de cada ingrediente en el plato: grasa buena del aguacate, acidez del kiwi y salinidad del bacalao ahumado
Es un triángulo perfecto el de aguacate + kiwi + bacalao: grasa buena, acidez fresca y salinidad. ¡Esta ensalada lo tiene todo!
El aguacate aporta la grasa vegetal que redondea el plato, además de cremosidad y untuosidad, y de equilibrar la acidez del kiwi y suavizar la salinidad del bacalao.
El kiwi es el contrapunto que aporta frescor, chispa y jugosidad. Su acidez corta la grasa del aguacate y del bacalao y aporta un dulzor ligero, que equilibra el ahumado.
El bacalao ahumado aporta el umami y salinidad, además de ser una proteína ligera y de contrastar con la cremosidad del aguacate.
El aliño que une la mezcla: aceite de oliva virgen extra, vinagre, perejil y cilantro
Cada ingrediente del aliño cumple una función distinta, y juntos actúan como el “pegamento” de esta refrescante y sabrosa ensalada. Equilibra la grasa, la acidez y la salinidad del plato.
El aceite de oliva virgen extra es el ingrediente que conecta los tres elementos principales del plato; el vinagre realza los sabores, potencia el frescor y equilibra la grasa del aguacate y del bacalao; el perejil aporta frescura y limpieza; y el cilantro introduce un frescor más aromático y cítrico.
El truco para que el aguacate no se oxide ni el kiwi suelte agua si preparas la ensalada con antelación
El aguacate se oxida por contacto con el aire, pero para evitarlo, mézclalo con unas gotas de limón o lima y AOVE; el ácido frena la oxidación y el aceite crea una película protectora que evita el contacto con el aire.
Y el kiwi suelta agua por dos motivos: su acidez y su estructura gelatinosa. Si lo cortas muy fino, libera agua, pero si lo cortas en dados medianos, mantiene mejor su jugosidad interna. Y un truco estupendo es secarlo con papel de cocina antes de añadirlo a la ensalada.
Con qué acompañar esta ensalada
Un buen pan es el acompañamiento perfecto, ya sea en forma de tostas finas, picos, regañás o pan de semillas. Y si quieres convertir la ensalada en un plato más completo, puedes añadir huevo cocido, encurtidos, lechuga, rúcula o canónigos.
Y para reforzar el perfil fresco del plato, le puedes poner gajos de lima, limón, naranja o pomelo. Aportan también sabor y textura.
Otras alternativas
Puedes adaptar la receta según tus gustos con otros ingredientes como cebolla morada, tomates cherry, pepino, semillas, rúcula, queso fresco y otras frutas como naranja, manzana, mango, piña o pera.
Y el aliño también es intercambiable con otros elementos como lima, eneldo, mostaza, miel, yogur, hierbabuena, guindilla... pero siempre con una base de un buen aceite de oliva virgen extra, que para eso en España tenemos los mejores.





