Como dos gotas de agua y con una sintonía envidiable, Lydia Bosch y Andrea Molina posan en un excepcional reportaje en el que nos desvelan todo lo que comparten... y es mucho más que genética. La icónica actriz guía en esta sesión de fotos a su hija, que ha heredado la belleza de su madre y su arrolladora personalidad. Juntas han protagonizado la campaña de la nueva colección del Día de la Madre de Cortefiel, algo que, nos dicen, les ha hecho especial ilusión, por lo que han querido celebrar un día tan simbólico también con ¡HOLA!.
Andrea, nacida hace 34 años de la relación entre Lydia y el también actor Micky Molina, nos desvela cómo el ejemplo de su madre ha forjado la mujer que es hoy. Junto a los mellizos Juan y Ana, de 23 años, ella es el mayor orgullo de la protagonista de Médico de familia. Madre e hija se sinceran sobre el apoyo incondicional que se brindan en los momentos difíciles y la alegría de caminar de la mano en una etapa llena de luz para ambas. Lydia prepara su regreso al teatro, después de más de tres décadas sin pisar las tablas. Y Andrea, que, tras trabajar como actriz y modelo, está volcada en la gestión de eventos, comparte su vida con Juan Fernández Castaño, guitarrista de la banda Marlon, con el que hace unas semanas celebró diez años de noviazgo.
"Siempre digo que es mi gran maestra, la volvería a elegir siempre. La admiro, la quiero y cada día la entiendo más", admite Andrea
¿Es la primera vez que hacéis una acción de este tipo juntas?
LYDIA: La verdad es que la propuesta nos hizo ilusión porque, anteriormente, en alguna ocasión, ya estuvimos vinculadas al grupo Cortefiel colaborando en otras acciones y nos lo pasamos tan bien que repetir, y hacerlo para un motivo tan especial como el Día de la Madre, nos pareció una gran idea.
ANDREA: No es la primera vez que nos sale algo de publicidad juntas, pero esta nos hace especial ilusión al ser por el Día de la Madre, y si de algo nos sentimos afortunadas las dos es de la relación que tenemos de madre e hija.
¿Y cómo es vuestra relación?
L:Mi relación con Andrea es una relación de absoluta complicidad. Doy gracias a Dios todos los días por el regalo que significa para mí ser su madre.
A: Y yo tengo la suerte de poder decir que tenemos una relación maravillosa. Hemos trabajado mucho en ella para saber entendernos, perdonarnos y sanar ambas muchas cosas, pero creo que eso es lo que hace que realmente tengamos la relación tan increíble y sana que tenemos a día de hoy. La valentía y generosidad que hemos tenido ambas de querer mirarnos a los ojos, escucharnos desde el corazón y entender que las dos hemos hecho las cosas siempre de la mejor manera que hemos sabido y podido. Siempre digo que mi madre es mi gran maestra, la volvería a elegir siempre. La admiro, la quiero y cada día la entiendo más.
"Mi madre es mi referente en todo, y supongo que una siempre termina imitando o copiando a la persona que admira de manera inconsciente"
Físicamente sois casi iguales... En cuestiones de moda, ¿también os parecéis, tenéis los mismos gustos?
L: Definitivamente sí, tenemos el mismo gusto y no solo en el tema de la moda.
A: La verdad es que nos parecemos un montón, y a medida que yo me hago mayor, más. De repente me veo poniéndome todo lo que, cuando era más jovencita, veía a mi madre ponerse y que yo, por aquel entonces, no entendía. Monos de pata ancha, jerséis oversize, camisetas de rayas... Al final, mi madre es mi referente en todo, y supongo que una siempre termina imitando o copiando a la persona que admira de manera inconsciente.
¿Os identificáis con el estilo de las prendas con las que posáis?
A: Para nosotras es esencial que la ropa que nos pongamos nos haga sentir bien, a gusto y seguras. Y con Cortefiel esos tres requisitos los tenemos.
L: Pienso lo mismo.
"Cuando aparece la inseguridad"
Ahora que tenéis casi la misma talla, ¿quién es la que pide más ropa prestada a la otra?
L: Yo creo que ocasionalmente, y si hay algún evento especial, Andrea a mí. Pero ella no es una "asaltadora de armarios", para nada.
A: Sí, definitivamente yo, porque mi madre tiene el mejor armario del mundo. Cuida muchísimo su ropa y eso hace que tenga muchísimas prendas increíbles y para todas las diferentes ocasiones que puedan surgir. Cuando era pequeña, teníamos broncas porque no me las dejaba, decía que no las cuidaba, y entonces se las robaba y siempre terminaba pillándome.
Entre madres e hijas siempre hay diferencias. ¿Vosotras en qué chocáis?
A: Soy de las que creen que, cuando algo de lo que hace o dice una persona te remueve a ti mucho, es porque en el fondo te está haciendo de espejo en algo tuyo. En mi caso, con mi madre me cuesta mucho sostenerla cuando, en alguna ocasión, le aparece la inseguridad y veo que no se observa a sí misma con la mirada correcta. Todos esos miedos y limitaciones que de algún modo se autoimpone de manera inconsciente me ponen nerviosísima y, en muchas ocasiones, provoca que termine hablándole mal porque yo la veo tan inmensa, sabia y maravillosa que no entiendo cómo no puede verlo ni sentirlo de esa manera. Pero como comentaba al principio, el hecho de que me ponga tan nerviosa es porque a mí me pasa lo mismo.
L: Sí, reconozco que una de las cosas que peor llevo es que me hablen mal. Si esto sucede, ya no lo permito y zanjo la conversación.
Andrea: "Hemos trabajado mucho en nuestra relación para saber entendernos, perdonarnos y sanar ambas muchas cosas; eso es lo que hace que tengamos, a día de hoy, una relación tan increíble y sana"
Algunas madres y sus hijas se consideran las mejores amigas, ¿es vuestro caso?
A: Toda mi vida he contestado "sí" a esta pregunta, pero la realidad es que no es así. A mi madre la considero mi madre, y ese título es infinitamente más importante y especial que el de mejor amiga. Para mí el término madre lleva implícito el hecho de tener la mayor confianza del mundo con ella como para poder compartir cualquier cosa, sabiendo que estoy en zona segura al cien por cien. Eso solo te sucede con una madre.
L: Mi relación con Andrea está muy por encima de la expresión "mejores amigas". Tengo plena confianza en ella; me gusta compartir mi día a día, lo bueno y lo menos bueno. Su opinión, su criterio, es algo muy valioso para mí. Andy es muy importante. Es un pilar fundamental en mi vida.
'La niña que llevamos dentro'
Andrea, ¿qué has heredado de tu madre?
De mi madre he heredado su sonrisa y su forma de vivir la vida: desde la ilusión, las ganas… desde la niña que llevamos dentro.
Lydia, ¿en qué te ves reflejada en Andrea?
En su alegría, en la forma de ver y sentir la vida, en su capacidad de ilusionarse, de sorprenderse, en sus valores...
En la educación de tus hijos, ¿qué es lo que siempre te ha preocupado?
Más que preocuparme, me he enfocado en esforzarme para que sean felices, a pesar de que la vida a veces no lo ponga fácil; para que sean capaces de ver el vaso medio lleno y no medio vacío; que sepan construir relaciones sanas desde el respeto y la empatía; que no se dejen vencer por el miedo y sigan ilusionados por sus sueños haciéndolos realidad.
Andrea, ¿qué admiras de tu madre?
Su manera de confiar en Dios, en la vida. Su capacidad de sentir y saber desde lo más profundo de su ser que en la vida todo, pase lo que pase, siempre sucede por algo y por nuestro bien mayor.
Preciosa energía
Y tú, Lydia, ¿cuáles son las cualidades que más admiras de Andrea?
Pues, añadiendo a lo que he dicho antes, te diría que su preciosa energía, su sensibilidad, su resiliencia, su capacidad de superación, su tenacidad, su fuerza interior, su entereza, su bondad...
"Tengo plena confianza en Andrea. Me gusta compartir con ella mi día a día, lo bueno y lo menos bueno. Es un pilar fundamental en mi vida"
¿Qué le has enseñado a Andrea sobre el trabajo, la disciplina y la paciencia?
Le he enseñado que son las herramientas fundamentales para alcanzar el éxito. Y yo añadiría otra en primer lugar: la pasión.
Andrea, ¿cómo fue crecer con una madre tan popular? ¿Eras consciente de su fama cuando eras pequeña?
Lo viví desde la normalidad absoluta. Desde bien pequeñita he crecido viendo a mi madre disfrutar de lo que hacía y entendiendo que era un trabajo como otro cualquiera. Además, siempre he visto todo el cariño y respeto que ha recibido en la calle por parte del público y en cada uno de sus trabajos. Y eso es una auténtica suerte.
'La vida es cambio constante'
Parecías decidida a seguir los pasos de tu madre en el mundo de la interpretación, pero ahora estás más volcada en el mundo de los eventos y la comunicación. ¿Qué te hizo cambiar de rumbo?
Por alguna razón, desde que somos muy pequeños nos enseñan que debemos decidir quiénes somos y qué queremos hacer; a muy temprana edad, cuando ni siquiera sabemos quiénes somos nosotros mismos. Una vez que lo hacemos, esa decisión te define, te etiqueta y, de manera inconsciente, te limita. Si algo he aprendido en estos 34 años, es que la vida es cambio constante y, como tal, mis inquietudes, preferencias, gustos y rumbo también cambian. En mí conviven muchísimas Andreas y todas son igual de reales y válidas. La actriz, la comunicadora, la organizadora de eventos...
¿Qué es lo que más te gusta de trabajo? En los meses de verano, estarás a tope, ¿no?
Trabajar en Starlite es una suerte, requiere de mucha exigencia, pero también es muy gratificante. Es estar rodeada de un equipo humano maravilloso, capitaneado por Sandra García-Sanjuán, de la que he aprendido y aprendo todos los días.
Andrea destaca "la valentía y generosidad que hemos tenido de querer mirarnos a los ojos, escucharnos desde el corazón y entender que las dos hemos hecho las cosas de la mejor manera que hemos sabido y podido"
En tu caso, Lydia, vuelves al teatro, después de más de 30 años, con 'Fedra en los infiernos'. ¿Qué emociones sientes ante este regreso después de tanto tiempo? ¿Tenías ya ganas de subirte al escenario?
Estoy absolutamente agradecida a José María del Castillo por este regalo tan inesperado como deseado, pudiendo ir de su mano al Festival de Teatro Clásico de Mérida, donde la estrenaremos este agosto. Para mí es todo un honor y una responsabilidad meterme en la piel de esta Fedra tan humana, poderosa y, a la vez, tan sensible que ha escrito en esta reformulación del mito. Y, aún más, arropada por un equipo humano y artístico inmejorable, entre ellos Julio Peña como Hipólito, Alejandro Albarracín como Teseo y la felicidad enorme de poder reencontrarme profesionalmente con mi querida amiga del alma Marta Calvó.
'A fuego lento'
¿Qué es para ti lo más gratificante y lo más duro de interpretar una obra de estas características?
Lo más gratificante será el poder disfrutar del encuentro directo con el público cada noche y, a la vez, poder indagar y profundizar en el personaje, creándolo a fuego lento. Y lo más duro, entregarme en cuerpo y alma a esta Fedra sabiendo que no puedo bajar el nivel de entrega y emoción que me exige esta función.
¿Cuáles son vuestros planes preferidos juntas?
A: Cualquier plan juntas es perfecto.
L: Sí, cualquier plan juntas se convierte en el mejor plan.
"En la educación de mis hijos me he enfocado en esforzarme para que sean felices, a pesar de que la vida a veces no lo ponga fácil, y que sepan construir relaciones sanas desde el respeto y la empatía"
"Cuando era pequeña, mi madre y yo teníamos broncas porque no me dejaba su ropa, decía que no se la cuidaba. Entonces yo se la robaba y siempre me pillaba", recuerda Andrea
Andrea, eres once años mayor que tus hermanos. ¿Recuerdas lo que sentiste cuando Lydia te dijo que iba a ser madre otra vez?
No me acuerdo del momento en el que me dijo que estaba embarazada, pero sí del momento en el que los vi por primera vez. Mi vida cambió desde entonces. Mis hermanos son el mayor regalo que me ha hecho mi madre nunca.
'Abrazos puzle'
¿Hay alguna costumbre o tradición que mantengáis solo entre vosotras?
A: Siempre que me voy de casa de mi madre, aunque nos despedimos en la puerta, ella siempre se queda esperando a que esté en la calle para que me vuelva a dar la vuelta y me haga con las manos el símbolo del corazón.
L: Y también nuestros "abrazos puzle". Los llamamos así por la sensación al abrazarnos de encajar milimétricamente la una en la otra. Es un momento de paz muy pero que muy especial para nosotras.
¿Habláis todos los días por teléfono?
A: Sí, todos los días.
L: Sí, y más de una vez.
¿Qué es lo primero que hacéis cuando os llamáis?
L: Exactamente lo primero no creo que nos acordemos, pero sí que coincidiremos en lo último, ¿verdad, Andy?
A: No te sabría decir qué es lo primero que hacemos, pero sí te puedo decir qué es lo último que hacemos siempre, que es recordarnos lo muchísimo que nos queremos. No hay llamada que terminemos sin decirnos "te quiero".
"Entregarme en cuerpo y alma, sabiendo que no puedo bajar el nivel de entrega y emoción que me exige esta función, va a ser lo más duro", comenta Lydia de su regreso al teatro después de más de 30 años















