Isabel Allende, las confesiones de una escritora de éxito: "Mi hija Paula tenía 28 años cuando cayó en coma y 29 cuando murió. Le prometí que yo iba a vivir por ella"


La gran dama de las letras nos abre su corazón en su refugio de California


Isabel Allende concede una íntima entrevista a HOLA© @LORI BARRA / PENGUIN RANDOM HOUSE / PLAZA & JANÉS
Por: GUADALUPE DOMÍNGUEZ
26 de julio de 2026 a las 15:16 CEST

Con su inconfundible tono cálido —el mismo que ha fascinado a sus lectores durante casi medio siglo de trayectoria literaria—, Isabel Allende nos ofrece hoy una conversación sincera y emotiva en la que repasa, a veces con nostalgia y otras con el humor que la caracteriza, las subidas y bajadas de la "montaña rusa" que ha sido su vida. Nuestro encuentro coincide con el lanzamiento de su nuevo libro, La palabra mágica. Una vida escrita (Penguin Random House), una publicación singular en la que la autora, una de las más leídas del mundo, nos invita a conocer generosamente los secretos de su proceso creativo. "Mis libros son mi única contribución; cada uno es una ofrenda que preparo con gran cuidado, con la esperanza de que sea bien recibido. Por eso, al acercarme al final de mi vida, me parece importante escribir sobre… escribir".

Nacida en Perú el 2 de agosto de 1942, es la mayor de tres hermanos, hijos de Tomás Allende Pesse y Francisca Llona Barros, ambos diplomáticos. A los 19 se enamoró de Miguel Frías y se casó con él. Tuvieron dos hijos: Paula —fallecida en 1992— y Nicolás. Después de 25 años de matrimonio, la pareja se divorció. Tiempo después se casó con Willie Gordon, un abogado con quien permaneció 27 años, y, en 2019, contrajo matrimonio por tercera vez con Roger Cukras, un abogado estadounidense jubilado, con quien comparte su vida en Sausalito (California).

Isabel Allende junto a su querida mascota© @LORI BARRA / PENGUIN RANDOM HOUSE / PLAZA & JANÉS

Una montaña rusa

En agosto cumples 84 años, ¿cómo te encuentras en este mo­mento?

Estoy en un momento estupendo de mi vida; por fin he encontrado paz y amor. Me siento plena conmigo misma, sigo escribiendo y llevo una vida totalmente sencilla, en la que ahora solo veo a las personas que realmente me apetece ver y no hago viajes de trabajo ni grandes esfuerzos, salvo en la escritura. En cuanto a todo lo demás, disfruto de una tranquilidad que nunca había tenido antes.

Tu vida ha sido como de novela.

Mi vida siempre fue una montaña rusa, de subidas y bajadas: un día disfrutando del máximo éxito y, al siguiente, padeciendo la desgracia de la muerte de mi hija. Todo ha sido así. Y ahora, por fin, cuando me queda poca vida, he encontrado este momento estupendo. Además, tengo una relación muy bonita con mi marido y, como los dos somos mayores, tenemos la sensación de que nos queda muy poco tiempo; vivimos el amor y la vida con una sensación de urgencia, de que no se puede perder el tiempo en tonterías, y eso le da un brillo especial a todo.

¿Dirías que estás satisfecha con tu vida?

Sí.

"Estoy en un momento estupendo de mi vida; por fin he encontrado paz y amor. Me siento plena conmigo misma, sigo escribiendo y llevo una vida totalmente sencilla"

¿Te arrepientes de algo?

De todo (ríe). Mira, cuando pasas de los 80 años vienen a la memoria cosas del pasado que no habías recordado; me refiero al pasado más remoto, y de todo lo que me voy acordando resulta que me da vergüenza y pienso: "Pero, ¿cómo pude haber sido tan ingenua, tan apurada, tan improvisada?…". Pero estoy contenta con mi vida porque me ha tocado de todo; ha sido una vida muy plena, con mucho dolor, mucha alegría y también mucho amor. Pero muchas cosas las haría de otra manera, por supuesto.

¿Cuáles son tus 'palabras mágicas' más poderosas?

Te quiero.

En tu nuevo libro, nos obsequias generosamente con tus experiencias más personales e íntimas relacionadas con tu proceso creativo, ¿qué efecto te gustaría que tuviera a largo plazo?

De partida, yo no pienso a largo plazo; no pienso que nada de lo que hago vaya a trascender. Me interesa, más bien, un impacto en un momento determinado, quizá en ciertas personas. Cuando escribo ficción, no hay un objetivo: simplemente contar una historia. Pero, en este caso, que es no ficción, lo que quiero es que quien tenga miedo a la palabra escrita deje de tenerlo, ya sea quien quiere escribir o quien va a leer. Al mostrar los entresijos de mi trabajo, creo que puedo ayudar a quienes están bloqueados tratando de escribir o a quienes ya han escrito y no pueden seguir. Quiero alentar a quienes desean redactar pero piensan que no tienen tiempo ni posibilidades de hacerlo. Todos los días, lo primero que hago es contestar los mensajes, y mucha gente me dice que tiene un libro, poesías o que ha plasmado sus memorias; hay personas que llevan años escribiendo y acumulan páginas que no van a ninguna parte. Me gustaría que este libro fuera un empujón para todas esas personas: "¡Tírese al agua, no pasa nada!".

En toda tu obra presentas mujeres fuertes a pesar de contextos difíciles, ¿cómo describirías la diferencia entre ser mujer en el pasado comparado con la actualidad?

La mujer ha adquirido muchos derechos en diferentes partes del mundo, pero también puede perderlos en cualquier instante, ya sea por una guerra, una crisis económica, un gobierno autoritario, el fundamentalismo… Hay que defenderlos todo el tiempo.

'Un ser generoso' 

¿Qué es lo que más extrañas de tu madre?

Las cartas. Mi mamá me escribía todos los días y yo a ella. Ese ejercicio diario de escribir significaba que yo prestaba atención: iba por la vida fijándome en lo que le contaría a mi mamá. Además, toda esa vivencia quedaba registrada en un documento. Cuando mi madre murió, se acabaron las cartas y ahora paso por la vida a toda carrera, sin fijarme mucho, porque no tengo a quién contárselo. Si tú me preguntas por lo que pasó ayer, no me acuerdo; pero si me preguntas qué pasó el 17 de julio de 1999, voy a una caja, busco la carta y ahí está.

Isabel Allende concede una íntima entrevista a HOLA© @LORI BARRA / PENGUIN RANDOM HOUSE / PLAZA & JANÉS

¿Cómo está tu hijo Nicolás?

Nico vive a doce minutos de mi casa. Trabajamos juntos en la fundación y en la oficina. Mi nuera se encarga mayormente de lo relacionado con la fundación y él se ocupa de todas las demás gestiones. Mantenemos mucha independencia, pero estamos muy unidos y nos lo contamos todo.

Sabes lo que es perder a una hija, ¿qué palabra de consuelo darías a alguien que haya pasado por lo mismo?

Lo único que me ha servido a mí es tenerla presente. Paula tenía 28 años cuando cayó en coma y 29 cuando murió. Le prometí que yo iba a vivir por ella. Y trato de vivir como ella habría querido hacerlo en cada circunstancia. Cuando me encuentro ante un dilema pienso: "¿Qué haría Paula en este momento?".

¿Cómo era ella?

Era un ser absolutamente generoso y desprendido de todo. Su mantra era: "Mamá, ¿qué es lo más generoso que puedes hacer en este momento?". Y eso lo resuelve todo. Llevar a mi hija dentro de mí, como antes de que naciera, me ha servido porque nunca me siento sola. Creo que la muerte es un terrible inconveniente, pero no es un obstáculo para el amor ni para la comunicación.

Estás felizmente casada con el abogado Roger Cukras. ¿Qué te enamora de él?

La forma en que me trata, cómo me cuida… Mira, me acaba de traer unas flores. Es el cariño, la constante presencia y el hecho de que no interviene en mi trabajo para nada; y si lo hace, es porque le pregunto algo y generalmente tiene una respuesta que me sirve. Es esa camaradería, esa amistad y esa confianza absoluta. Saber que no tenemos tiempo nos lleva a aprovecharlo muy bien.

¿Cómo te gustaría ser recordada?

Quisiera que quienes me rodean, mi marido, mi hijo y mi nuera me recuerden como alguien que los amó mucho.