El féretro de la Reina madre, de madera clara y con asas doradas, fue conducido desde el palacio de Saint-James hasta el edificio del Parlamento
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Carlos de Inglaterra, el duque de Edimburgo, el duque de York, la princesa Ana, y otros miembros de la Familia Real caminaron detrás del ataúd depositado sobre un armón de artillería conducido por seis caballos
5 ABRIL 2002
La Reina la esperó de pie
A las 12.30 horas, y con el sonido de fondo del Big Ben, el cortejo fúnebre partió del palacio de St.James para recorrer las avenidas de Londres que separan el edifico del Parlamento, donde la reina Isabel II esperaba el féretro de su madre.
14 miembros de la Familia Real
Carlos de Inglaterra, el duque de Edimburgo, el duque de York, la princesa Ana, y otros miembros de la Familia Real caminaron detrás del ataúd depositado sobre un armón de artillería conducido por seis caballos. Sobre el ataúd, una corona de rosas sobre la que aparecía una tarjeta firmada por la Reina: “Para siempre en mi memoria y con amor”; y la corona de 2.800 brillantes que llevó el díaa de la coronación de su marido, el Rey Jorge VI.
Una procesión impresionante
La procesión, que comenzó su recorrido a las 12.30 (hora española), pasó por delante de la estatua inmaculada del rey Jorge VI, esposo de la reina madre fallecido en 1952, y recorrió, arropada por 3.000 hombres de las Fuerzas Armadas, el eje de las calles en las que se centró gran parte de su existencia.
Casi treinta minutos de marcha; 28 salvas de cañón, una por minuto, impresionante dispositivo policial y los bobbies -hay uno cada 10 metros- ataviados con su uniforme de luto, blanco y negro.