La Casa Real de Noruega atraviesa un momento doblemente doloroso. Solo dos semanas después del fallecimiento del rey Harald V, ha muerto su hermana mayor, la princesa Astrid. La tía de Haakon perdió la vida este pasado viernes, 11 de septiembre, a los 94 años. Una desgarradora noticia para su familia, pero también para todos aquellos que la conocieron, como reflejan los cariñosos mensajes de condolencias que ha recibido la Casa Glücksburg.
Tras su fallecimiento, las autoridades noruegas, así como la Casa Real de Suecia, le dieron su último adiós a través de sus canales sociales. Este sábado, 12 de septiembre, a los mensajes de despedida se ha sumado el chamán Durek Verrett, marido de la princesa Marta Luisa. En las últimas horas, el guía espiritual ha reposteado varias imágenes y vídeos que rinden homenaje a la princesa Astrid, además de escribirle unas emotivas palabras que desvelan lo especial que fue la hermana del rey Harald V en su vida.
“Te quiero, tía Astrid. Ahora estás en casa con la familia en el cielo. Tu fuego y tu espíritu siempre serán valorados. De verdad, te echaré de menos. Estoy muy triste. Que Dios te bendiga, alma dulce”, ha escrito Durek Verrett, quien desde que comenzó su relación con la princesa Marta Luisa ha tratado de integrarse y ser uno más dentro de la Familia Real noruega. Hay que recordar que, hace apenas dos semanas, también despidió a su suegro a través de sus redes sociales.
“Te quiero, papá. Echaré de menos los buenos momentos que compartimos”, escribió entonces el guía espiritual en sus stories de Instagram junto a una fotografía del monarca, quien falleció mientras Durek se encontraba ingresado en el mismo hospital donde él murió tras recibir un trasplante de riñón. Una muestra del profundo cariño que sentía por su suegro, al que llamaba cariñosamente "papá".
El apelativo no era casual. Durek Verrett, de hecho, también llama "mamá" a la reina Sonia. "Siempre los he llamado mamá y papá. En la tradición africana, los padres de tu pareja también se convierten en tus padres cuando pasas a formar parte de la familia", explicó en una conversación con Dagbladet. "Es una muestra de amor, cercanía y respeto. Simplemente, así ha sido siempre entre nosotros. Son como de mi familia, así que es natural llamarlos mamá y papá", insistió.
Último adiós a la princesa Astrid
Horas antes de que el chamán rindiera su propio homenaje a la princesa Astrid, la Casa Real de Noruega también le daba su último adiós con un emotivo vídeo publicado en su perfil de Instagram, repleto de bonitas imágenes que recorren la historia de su vida dentro y fuera de palacio, acompañado de un mensaje que firma el rey Haakon.
"Durante 14 años, de 1954 a 1968, fue la primera dama de Noruega y desempeñó funciones oficiales hasta el final de sus días", han recordado. "La princesa Astrid siempre se preocupó por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad. Era muy leal y siempre desempeñaba sus funciones con dedicación, presencia y un buen humor contagioso. La tía Astrid fue un importante apoyo para el rey Harald y para el resto de la familia", han añadido.
La fascinante vida de Astrid de Noruega
"A lo largo de su dilatada vida, la princesa Astrid representó a la Casa Real con calidez y dedicación", recordó el rey Haakon en una anterior carta que publicó poco después de la muerte de su tía. "A los 22 años, tuvo que asumir el papel de primera dama tras el fallecimiento de mi abuela, la princesa heredera Martha. En su labor, la princesa Astrid siempre se preocupó especialmente por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad. Fue muy leal y siempre desempeñó sus funciones con compromiso, presencia y un espíritu contagioso", rememoró el soberano sobre el importante rol que ejerció la hermana de su padre cuando el rey Olav quedó viudo.
Haakon también quiso destacar la estrecha relación que su tía mantuvo con su padre, el rey Harald, a quien la princesa Astrid despidió con profundo dolor hace tan solo dos semanas. "La tía Astrid fue un gran apoyo para el rey Harald y para el resto de la familia. Aprendimos mucho de ella y no tenía miedo de expresar su opinión", escribió el monarca. "Su fallecimiento es una gran pérdida para nosotros. La echaremos mucho de menos", reconoció antes de extender su cariño y apoyo a todos aquellos que la conocieron: "Mi familia y yo enviamos nuestras más sentidas condolencias a los amigos más cercanos de la tía Astrid".
Sobre cómo era en las distancias cortas, relató: "La princesa Astrid tenía un gran sentido del humor y solía ser el alma de las reuniones familiares gracias a su gran habilidad para contar historias y sus comentarios ingeniosos. Además, poseía una memoria prodigiosa y compartía con gusto sus recuerdos, ricos y detallados, de su infancia y juventud, especialmente de los años de la guerra. Esto enriqueció enormemente a familiares y amigos, pero también a historiadores, escritores y medios de comunicación".








