Es bien sabido el carácter familiar de Harald V. El rey de Noruega era consciente de que su responsabilidad era sostener y perpetuar la Corona, pero nunca dejó de lado su papel de esposo, padre, abuelo y también suegro. Abrazó la llegada de Mette-Marit a la familia real entre profundas críticas y, a pesar de la salida de su hija, la princesa Marta Luisa de la casa real tras su compromiso con Durek Verret, nunca permitió que eso afectará a su vínculo familiar y el chamán siempre presumió de una excelente relación con el monarca. Ahora, la tristeza de su nuera y su yerno en el funeral es fiel reflejo de lo que significó para ellos.
La reina Mette-Marit ha llegado a la catedral de Oslo en un coche junto a la reina viuda -recordemos que aún se recupera de un reciente trasplante de pulmón- a la que daba consuelo en la triste despedida a su marido. A ella también le costaba contener las lágrimas y sentada en primera fila, entre su suegra y el rey Haakon VIII, no podía ocultar su dolor.
Las lágrimas de Mette-Marit tras un complicado año
No ha sido un año fácil para ella. Además de sus problemas de salud, su futuro en el reinado de su marido estuvo en entredicho tras salir a la luz su cercana relación con el magnate fallecido Jeffrey Epstein. Entonces el Rey tuvo unas palabras hacía ella en un discurso oficial que se interpretaron como un apoyo explícito de la Corona. No fue la primera vez que contó con su apoyo. Como decíamos, su matrimonio con el entonces príncipe heredero no fue un camino de rosas. Su pasado no era lo que los sectores más tradiciones consideraban adecuado para una futura reina, pero Harald, que vivió algo parecido cuando anunció su intención de casarse con Sonia, con la diferencia de que él hizo frente a la oposición de su padre, no quiso hacer pasar por lo mismo a su hijo. "Mette-Marit, eres una mujer excepcional. Tienes una gran fuerza interior", dijo en el discurso que dio en su boda, dándole la bienvenida a la familia a ella y a su hijo Marius, que entonces tenía 4 años.
Durek Verret despide a su "papá"
También era evidente el dolor en el rostro de Durek Verret que ha llegado acompañado de las hijas de Marta Luisa de Noruega: Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah. Mientras la princesa, absolutamente rota, flanqueaba a su hermano, el rey Haakon en el cortejo fúnebre del Palacio Real a la catedral de Oslo. En el templo esperaba su marido, también visiblemente afectado, junto a las tres jóvenes, que estaban muy unidas a su abuelo.
Había dudas sobre la asistencia del chamán al funeral, ya que recientemente se sometió a un trasplante de riñón por lo que su salud tal vez no le permitía aguantar la jornada, pero finalmente ha querido y ha podido despedirse de su suegro. Apenas unas horas después de conocer la noticia ya le homenajeó en sus redes sociales: "Te quiero, papá. Echaré de menos los buenos momentos que compartimos". El apelativo no es casual y ya habló de ello en una entrevista al diario Aftonbladet. "Siempre los he llamado mamá y papá. En la tradición africana, los padres de tu pareja también se convierten en tus padres cuando pasas a formar parte de la familia", explicó. "Es una muestra de amor, cercanía y respeto. Simplemente, así ha sido siempre entre nosotros. Son como de mi familia, así que es natural llamarlos mamá y papá", insistió.








