ÚLTIMA HORA. La histórica noche de Haakon VIII y la reina Mette-Marit: reciben a la realeza europea por primera vez como los nuevos Reyes de Noruega en una cena privada


Un momento en el que se darán cita los rostros más destacados de las dinastías reinantes


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8 de septiembre de 2026 a las 20:32 CEST

El Palacio Real de Oslo se ha convertido en el gran centro de atención para los miembros de la dinastía Glücksburg. Desde el fallecimiento del rey Harald V de Noruega el pasado 28 de agosto, todas las miradas han girado en torno a la residencia oficial de la familia real, la cual despedirá mañana al monarca con todos los honores en un histórico funeral de Estado que comenzará sobre las 12:00 horas, y al que asistirá gran parte de la realeza mundial. Una lista infinita de diversos mandatarios hará acto de presencia durante la jornada de mañana en la Catedral de Oslo, donde se dará el último adiós al rey Harald ante los representantes de las distintas casas reales. Un acontecimiento que para los reyes Haakon y Mette-Marit no pasa desapercibido, pues marca asimismo el inicio de su reinado. Una nueva etapa que han querido inaugurar organizando un banquete privado en el que ejercerán de anfitriones ante los reyes y reinas de Europa. 

El féretro del rey Harald de Noruega con los miembros de la familia real© Getty
El féretro del rey Harald de Noruega con los miembros de la familia real

Una recepción de carácter privado

Tras la llegada masiva de los miembros de las dinastías reinantes de Europa, tanto Haakon VIII como Mette-Marit se convertirán en anfitriones de excepción con la celebración de un banquete privado que tendrá lugar esta noche en el Palacio Real de Oslo. Un gesto con el que consolidan las bases de su reinado, pues quienes han sido príncipes herederos del país durante un profundo tramo temporal ejercerán ante sus homólogos por primera vez como miembros reinantes de su propio país. Un momento en el que, para Haakon y Mette-Marit, se acabaron las reverencias. Será en esta ocasión cuando ambos asistan a una velada marcada por la igualdad, en la que la diferencia estará marcada únicamente por los príncipes y princesas que asistan, como es el caso de la princesa Victoria de Suecia, quien tendrá que hacer una reverencia a los nuevos reyes de Noruega. Un gesto que hasta ahora ellos debían realizar hacia el resto de monarcas, aunque eso ya ha cambiado. Un momento que no solo refleja el adiós hacia quien ha reinado durante treinta y cinco años, sino también el comienzo de una nueva etapa dinástica. 

Maertha Louise, el rey Haakon VIII de Noruega, Mette-Marit y la reina Sonja en Oslo con los tributos por la muerte del rey Harald© Getty
Marta Luisa, el rey Haakon VIII de Noruega, Mette-Marit y la reina Sonia en Oslo con los tributos por la muerte del rey Harald

Una cita que no aparecía en las agendas de ninguno de los asistentes, ni tampoco en el programa distribuido por la Casa Real de Noruega, convirtiéndose esta cena en uno de los mayores enclaves del país. Tras su llegada al Aeropuerto Internacional de Oslo, la mayor parte de los miembros de la realeza que ha llegado al país se ha desplazado hasta el Gran Hotel de la capital nórdica, donde miembros como Felipe VI y doña Letizia, así como la reina Sofía, han hecho una parada para conocer la habitación en la que se hospedarán, e incluso para poder prepararse antes de dirigirse hacia el Palacio Real de Oslo. Ha sido en este mismo hotel donde han protagonizado su entrada Nicolás y Alexia de Grecia, así como el Gran Duque de Luxemburgo, incluyéndose el príncipe Akishino y Kiko, herederos al trono de Japón. 

Alejandro y Catalina de Serbia a su llegada al Gran Hotel de Oslo donde se alojarán en la víspera del funeral de Harald V© Getty
Alejandro y Catalina de Serbia a su llegada al Gran Hotel de Oslo donde se alojarán en la víspera del funeral de Harald V

Un momento de incalculable valor histórico que trasciende la estricta agenda oficial y el protocolo regio. Entre los majestuosos salones del Palacio Real y los distinguidos pasillos del Gran Hotel, la realeza mundial se ha reunido para dar adiós a uno de los monárcas más queridos de nuestros tiempos. Esta cita privada no solo simboliza el dolor compartido y el homenaje sincero a la figura imborrable de Harald V, iniciando a su vez la era del reinado de Haakon VIII y Mette-Marit. De esta forma, la capital nórdica se reafirma como el epicentro absoluto de un hecho que trascenderá a los propios cimientos de la historia.