Eugenia Martínez de Irujo siempre ha tenido una relación muy personal con la ropa. El estilo de la duquesa de Montono no responde demasiado a las tendencias ni busca la perfección de un conjunto estudiado al milímetro, pero en los últimos meses hay algo que ha cambiado: cada vez disfruta más experimentando con la moda. El lanzamiento de Felicità, la colección cápsula que ha creado junto a Antik Batik a partir de sus propias pinturas, ha llevado esa afición un paso más allá. Ahora, además, juega con sus diseños y explica ella misma cómo los combina. «Esta vez he combinado la falda de mi colección con un chaleco negro de smoking», cuenta junto a unas imágenes de su último look. La elección resulta especialmente interesante porque enfrenta dos códigos muy diferentes: la feminidad ligera y de inspiración andaluza de la falda y la sobriedad masculina del esmoquin.
Una falda sevillana con un giro masculino
La protagonista del look es la falda Grenada, una de las piezas de Felicità. Es larga, de algodón ligero y con la cintura fruncida, varios volantes superpuestos y pequeños bordados repartidos por el tejido. Además, está adornada con diminutos cascabeles que acompañan el movimiento de la prenda.
La propia fundadora de Antik Batik explica que su diseño evoca «el estilo sevillano tan querido por Eugenia Martínez de Irujo». La colección nació precisamente de su universo artístico y de sus pinturas florales, que la firma francesa transformó en bordados y motivos textiles.
Eugenia decide, sin embargo, alejarla de la combinación bohemia más evidente. En lugar de acompañarla con otra pieza bordada o con una blusa vaporosa, introduce un chaleco negro de esmoquin, de líneas limpias y con la espalda abierta. El resultado tiene ese punto masculino que caracteriza a la sastrería, pero llevado de una manera decididamente femenina.
El contraste está también en los accesorios
El contraste continúa en los zapatos. Eugenia completa la falda y el chaleco con unos mules negros de tacón alto con tiras, una elección mucho más sofisticada que unas sandalias planas y que ayuda a llevar la falda hacia un terreno más elegante.
Las joyas son, en cambio, mucho más fieles a su estilo habitual. Pulseras, collares y anillos de aire bohemio acompañan el conjunto. Es precisamente esa mezcla entre piezas de inspiración masculina, joyería personal y una falda llena de movimiento la que hace que el look resulte reconociblemente suyo.
De sus pinturas a su propio armario
Felicità ha supuesto un paso importante en la relación de Eugenia con la moda. La colección, formada por 22 piezas, nació de sus pinturas florales y de su colaboración con Gabriella Cortese, fundadora y directora creativa de Antik Batik. Cortese ha explicado que quiso trasladar al bordado la energía de las obras de Eugenia, con colores, artesanía y prendas que conservasen ese carácter alegre y espontáneo.
Para Eugenia, además, la colaboración tenía un componente especialmente personal. En la presentación de la colección contó que Antik Batik era una de sus firmas preferidas desde hacía años y que entrar en el universo creativo de Cortese había sido una oportunidad para aprender y experimentar.
Desde entonces, sus diseños han empezado a tener vida propia fuera de la colección. La falda Grenada, por ejemplo, ya la hemos visto reinterpretada en otros looks y también ha conquistado a mujeres de su entorno, como Eugenia Silva y su hija, Tana Rivera.
Una forma muy Eugenia de entender la moda
Esa libertad de la duquesa de Montoro para mezclar un chaleco de esmoquin de espalda abierta con una falda de volantes, cascabeles y bordados dice bastante de su estilo: sin demasiadas reglas, con personalidad y con el toque bohemio de siempre.







