Desde 2019 y reforzado en 2022, existe un acuerdo claro entre Marta Luisa de Noruega y la Casa Real: no usar el título de princesa con fines comerciales, reservándolo para ocasiones vinculadas con la vida institucional -aunque ya no tiene labores de presentación- y vida privada. Las normas estaban claras y así lo aceptó la hija del rey Harald con el fin de casarse en segundas nupcias con Durek Verrett y, sobre todo, entrar de lleno en el mundo de los negocios espirituales, algo que la princesa ya había hecho en el pasado, cuando montó su escuela de ángeles mientras todavía estaba casada con Ari Behn. A pesar de ser una cuestión relativamente sencilla, la única hija de los Reyes de Noruega acaba de romper ese acuerdo por quinta vez, y el Palacio Real se ha visto obligado a pronunciarse.
Qué ha pasado: el festival y el uso del título
La nueva infracción se ha producido en la promoción del festival Om & Bass, un evento espiritual que se celebrará en septiembre en Oxfordshire, Reino Unido. Allí el matrimonio formado por Marta Luisa y Durek Verrett impartirán dos talleres exclusivos. Según ha podido documentar el medio noruego Se og Hør, la página oficial de venta de entradas utilizaba el título de "princesa" hasta siete veces para promocionar los encuentros con la pareja, incluyendo paquetes promocionales en torno a los 280 euros. El título real aparecía tanto en la descripción de los talleres como en las categorías de acceso prioritario y en la oferta de fotografías con la pareja, convirtiéndose en un reclamo comercial que aludía a esa narrativa de "la princesa y el chamán".
La polémica: quinta reincidencia y antecedentes
La polémica no se ha hecho esperar, ya que esta es la quinta vez que Marta Luisa vulnera un acuerdo que su padre se encargó de trasladar a través de una entrevista en la que dejo ver cierta pena al contar que mantedría el titulo de princesa por expreso deseo de padre, pero que no ejecería como tal. Antes ocurrió con la gira La Princesa y el Chamán en 2019; con el uso del título y un monograma en la ginebra de boda en 2024; con la boda en el fiordo de Geiranger ese mismo año, una exclusiva de HELLO!; y con el documental de Netflix, Realeza Rebelde: una insólita historia de amor en 2025, que llevó al Palacio a declarar públicamente que la participación de la pareja violaba el acuerdo. El patrón es claro: el título reaparece de forma recurrente en contextos comerciales pese a las directrices explícitas.
La respuesta de la representante: el mismo argumento de siempre
La respuesta de la representante de Marta Luisa, Carina Scheele Carlsen, ha seguido el mismo esquema que en ocasiones anteriores: atribuir el error al organizador. Según su comunicado, el texto de la página era "un borrador antiguo" publicado por descuido y corregido en cuanto ella lo detectó. Tras la consulta de Se og Hør, la web eliminó casi todas las menciones al título de princesa, aunque algunas seguían visibles horas después. La estrategia es conocida: responsabilizar a terceros y proceder a una corrección rápida una vez que el uso indebido sale a la luz.
El Palacio: un mantra que ya nadie cree
El Palacio Real, una vez más, se ha visto obligado a responder con un mensaje que ya se ha convertido en un mantra: "Estamos de acuerdo en que el título no debe utilizarse con fines comerciales". La jefa de comunicación, Guri Ofstad Varpe, ha remitido cualquier pregunta específica a la propia princesa y a su equipo, repitiendo la fórmula habitual. Sin embargo, tras siete años de fricciones y cinco reincidencias, la credibilidad del acuerdo está cada vez más erosionada y la separación entre la Casa Real y las actividades comerciales de la pareja vuelve a quedar en entredicho.








