El balcón del Palacio Real de Oslo ha conquistado cada una de las miradas que han sido alzadas tras la salida de Haakon VIII y Mette-Marit. Un momento especialmente emotivo en el que se ha entrelazado la pasión de quienes acaban de ascender al trono, así como la tristeza de la reina Sonia, quien ha perdido al amor de su vida y, a su vez, ha visto convertirse en rey a su hijo. Un hecho inédito en los últimos siete siglos y que, ahora, rompe ese molde de la historia para dar inicio a un nuevo capítulo en la monarquía noruega. Una emoción contenida que ha marcado el destello de cada una de las perlas de la reina Mette-Marit, que ha deslumbrado sobre cada uno de los rincones palaciegos que han sido testigos del homenaje más romántico de Mette-Marit hacia su marido, el rey Haakon.
El homenaje de una Reina a su Rey
Mientras cinco minutos de vítores, aplausos y lágrimas resonaban en las inmediaciones del Palacio Real de Oslo, otro detalle ha logrado acaparar todas las miradas hacia la reina Mette-Marit. Sobre su clavícula lucía un impresionante collar de perlas. Tras el funeral de Harald V —al que han acudido los miembros de las distintas casas reales—, la nueva reina de Noruega ha decidido cambiar parte de su atuendo, sus joyas e incluso el semblante austero que había mantenido durante todo el día. Este gesto no ha pasado desapercibido, pues presidiendo las imponentes perlas destacaba un enorme corazón bañado en oro. Un profundo homenaje hacia el rey Haakon VIII. Toda una declaración de amor que consolida, una vez más, la complicidad tan excepcional que une a la pareja.
Una joya que remite a los inicios del amor entre los entonces príncipes de Noruega; el momento en el que se unieron dos lazos que hoy nos trasladan a una nueva página de la historia del país. Y es que, a lo largo de su trayectoria institucional, ha lucido diversas alhajas en su condición de princesa; un vestidor de joyas que, tras su ascenso al trono, se ampliará con las tiaras más impresionantes del tesoro real. Desde su entrada en la dinastía Glücksburg, la reina ha escogido en su mayoría piezas con un gran bagaje histórico. Joyas que siempre han buscado transmitir un mensaje más allá del simple gusto ornamental y que hoy ha querido tener presentes en su primera salida al balcón del Palacio Real de Oslo. Se trata de una H que hace referencia a Haakon: la inicial que cambió su vida y que ahora, junto a ella, escribe las nuevas páginas de la historia del país nórdico
Así cierra una de las jornadas más destacadas de la historia, pues entre el estricto protocolo real y el brillo que ha inundado todas las calles de Noruega, la reina Mette-Marit ha querido dar inicio de la forma más simbólica posible. Un gesto que trasciende la simple etiqueta real para recordar al mundo que, incluso en los grandes momentos de la historia, son la complicidad, el amor y el respeto los pilares sobre los que se sostiene la Corona de toda la nación en uno de los momentos más destacados de la historia reciente de Noruega que, asimismo, se despide de quien ha reinado sobre el país los últimos treinta y cinco años. Un funeral que ha entrelazado emoción, aunque también momentos amargos, pues mientras Haakon VIII disfrutaba su ascenso al trono, también se despedía de su propio padre en un homenaje que pasará a la posteridad por el despliegue de seguridad más impresionante de la historia del país.







