El fallecimiento del Emir Padre de Catar desató un despliegue de emociones que se trasladaron hasta la corte de los Al Thani. Todo ello enmarcado en el profundo amor que las monarquías de Europa, así como los mandatarios más destacados del mundo, profesaban a quien reinó en el territorio de Oriente Próximo durante casi dos décadas. No obstante, fue su esposa —la elegante Moza bint Nasser— quien desveló los detalles más íntimos del que fue el amor de su vida y con quien llevó al país a un histórico nivel de riqueza y proyección. Ahora, dos meses después de la muerte de Hamad bin Jalifa Al Thani, la jequesa ha reaparecido con un mensaje más significativo de lo que puede parecer, pues, en cierto modo, se resuelve una de las incógnitas presentes hasta el momento: cuál sería su papel como madre del emir y viuda del padre que llevó al país hasta su era moderna.
El momento más triste de su vida
El fallecimiento de Hamad bin Jalifa Al Thani desveló el profundo amor compartido entre la dinastía Al Thani y el resto de familias reinantes del mundo. Un apoyo que recayó sobre el actual emir, así como sobre la propia Moza bint Nasser, quien pudo sentir el calor más profundo de la Honorable Dama de Omán y de la propia Rania de Jordania, quienes se desplazaron hasta el palacio Al Wajbah —ubicado a unos 15 kilómetros al oeste de Doha— para mostrar su sumo respeto a quien fue una de las compañeras de vida del monarca, quien quedó desolada tras su muerte: "Con el corazón roto, ruego a Dios, glorificado y exaltado sea, que lo cubra con su infinita misericordia y le conceda un lugar en los más amplios jardines del Paraíso", rezaba el comunicado de la jequesa un día después del anuncio del fallecimiento del emir, destacando la tristeza que en ese momento sentía, pues fueron el matrimonio perfecto durante cincuenta años.
Fue a raíz del fallecimiento del soberano cuando surgieron los interrogantes sobre el papel institucional de la jequesa. Pese a ser la madre del actual emir, cobró fuerza la hipótesis de que sus responsabilidades oficiales terminasen recayendo en la esposa de este, Jawaher bint Hamad Al Thani, aunque ahora parece que no será así. Ha sido la propia Moza quien, a través de su Instagram, ha llevado a cabo su primer gesto institucional tras la muerte de su marido, retomando así su compromiso con la educación. "La educación es la primera línea de defensa para construir un futuro mejor y más estable. Si no siempre podemos proteger los edificios escolares, debemos, al menos, garantizar la protección del aprendizaje mismo", ha dicho a través de sus redes sociales con motivo del International Day to Protect Education from Attack —el Día Internacional para Proteger la Educación de Ataques—, que se celebra cada 9 de septiembre para visibilizar y detener la violencia contra estudiantes, docentes e instituciones educativas en zonas de conflicto.
Fue en 1995 cuando, junto al entonces emir, fundó la Qatar Foundation, creando además la Ciudad de la Educación en Doha e invitando a prestigiosas universidades internacionales de Estados Unidos y Europa a abrir campus mixtos en el país, lo que a lo largo del tiempo ha reflejado su compromiso con la educación. Asimismo, la jequesa Moza bint Nasser promovió activamente esta resolución ante la ONU a través de su fundación, Education Above All. Un historial relacionado con sus objetivos que Moza ha querido volver a poner de relieve con este comunicado, que, lejos de tratarse de un mensaje más, podría suponer el fiel reflejo de lo que será su papel en la corte del actual emir, su hijo Tamim bin Hamad Al Thani. Un recordatorio de que su papel seguiría intacto, intentando retomar una relevancia que, hasta el momento, se limita a los entornos palaciegos, pues desde la muerte del emir no se ha distribuido imagen alguna de la jequesa ni tampoco declaraciones más allá del emotivo comunicado emitido por ella misma. Dos meses de silencio que se traducen en el asentamiento de lo que será el regreso de Moza, tan esperado como necesario, para retomar un papel histórico que marcó un hito en las monarquías árabes.
El cumpleaños más amargo de la jequesa
Cuando resuena el nombre de Moza bint Nasser, resulta inevitable pensar en los tres pilares que han caracterizado su vida: solidaridad, elegancia y un constante desafío por posicionarse en un país donde las mujeres han quedado relegadas tradicionalmente a un segundo plano. Sin embargo, ella consiguió profundizar tras esos planos a través de su influencia extendida, especialmente en el ámbito de la educación, la cultura y la acción social, siendo entonces uno de los rostros más reconocibles de la transformación internacional de Catar. Este hecho la ha situado en una posición completamente diferente a la del resto de las mujeres de la realeza del Golfo. Moza se convirtió en pionera al ejercer un papel de proyección internacional, impulsada por la profunda complicidad que la unía a su esposo. A pesar de haber tenido tres mujeres, Hamad bin Jalifa Al Thani solo le otorgó un rol público a ella, a quien consideraba el gran amor de su vida. En un entorno donde las muestras de afecto en público se perciben como un quiebre del protocolo, el emir no dudaba en dedicarle guiños y elogios en sus discursos. De las otras dos esposas con las que contaba el monarca, por el contrario, apenas se conocen datos.
Tal fue el amor que Hamad sintió por Moza, que pronto quedó claro que lo suyo iba mucho más allá de un pacto de conveniencia. A pesar de que el emir tuvo 24 hijos con sus tres esposas, designó como heredero —y actual emir de Catar tras su abdicación en 2013— a Tamim bin Hamad, el segundo hijo de su matrimonio con Moza. Aquel traspaso de poder no solo consolidó la influencia de la jequesa, sino que permitió a la pareja alejarse de las estrictas obligaciones institucionales y disfrutar de su unión con mayor libertad durante sus últimos años juntos. Fue de este modo, a través del amor y el poder que Moza logró convertirse en una mujer excepcional, donde la belleza se convirtió en su sello personal. Todo ello a través de lujo, la excentricidad y el poder. Ahora, ese mensaje transmitido representa el posible regreso a esa causa que lleva defendiendo gran parte de su vida.








