Basta con alejarse unos kilómetros de Barcelona para cambiar por completo de escenario. Bosques y cumbres, pueblos medievales, caminos junto al Mediterráneo, paisajes que se descubren a golpe de pedal o desde el agua y ciudades con tradiciones que merecen todo un viaje aguardan a poca distancia de la capital catalana. Cinco escapadas muy diferentes para improvisar un día fuera, aprovechar un fin de semana o, sencillamente, descubrir que algunos de los mejores planes están mucho más cerca de lo que imaginamos.
© MELBA PHOTO AGENCY / Alamy Stock PhotoNATURALEZA, PUEBLO Y GASTRONOMÍA: NOS VAMOS AL MONTSENY
Distancia de Barcelona: 1 h.
El Montseny, a solo 50 kilómetros de Barcelona, combina naturaleza, pueblos con encanto y patrimonio. Su gran reclamo es el Parque Natural del Montseny, Reserva de la Biosfera desde 1978, donde conviven bosques de pino, alcornoques, abetos, encinas, hayas y castaños, además de ríos y arroyos. Para organizar las excursiones, el Centro Can Casades es un buen punto de partida, con itinerarios señalizados y adaptados también a personas con discapacidad visual o de movilidad. Entre las rutas destaca la de Turó de l’Home (1.706 m) y Les Agudes (1.705 m), de 11 kilómetros y unas cinco horas, mientras que el pantano de Santa Fe, con un recorrido de una hora, y la experiencia sensorial de la Riera de Martinet son opciones para hacer en familia.
La escapada puede ampliarse con el castillo de Montsoriu, el Circo Cric de Sant Esteve de Palautordera, las termas de La Garriga o el balneario de Sant Hilari Sacalm. En Viladrau destacan el bosque de castaños centenarios de Nueve Ramas y las posibilidades de buscar setas, especialmente en otoño, en lugares como la Riera d’Arbúcies y los alrededores de El Brull. La gastronomía es otro de los grandes atractivos, con masías donde probar cocina tradicional catalana, productos de la huerta local, embutidos artesanos, caza, frutos del bosque, pan con tomate y butifarra con judías.
© Pavel - stock.adobe.comEN BICI POR EL MARESME
Distancia de Barcelona: 45 min.
Reconocido con el sello de Cicloturismo en Cataluña, el Maresme invita a emprender rutas en bicicleta, entre el mar y la montaña, con vistas al Mediterráneo. Existen itinerarios señalizados de distintos niveles, para BTT o sencillas rutas de ocio pensadas para hacer en familia. La conocida como ‘El Eje de la Costa’ enlaza, a lo largo de 52 kilómetros, los paseos marítimos de distintas localidades costeras de la comarca, como Canet de Mar, Pineda de Mar, Calella o Santa Susana. En estas dos últimas encontrarás tanto alojamientos como servicios especializados para ciclistas.

EN KAYAK POR EL PANTANO DE SAU
Distancia de Barcelona: 1 h. 30 min.
El plan principal podría ser navegar en kayak, porque este pantano, a una hora de Barcelona, es el lugar ideal para unos días entregados a los deportes acuáticos, pero también para otros, como conocer preciosos pueblos anclados en el medievo o templos románicos. Mientras navegas –el Club Nàutic Vic-Sau (vicsau.com) ofrece rutas en kayak o canoa– encontrarás una sorpresa: palear a un palmo del campanario de la iglesia románica de Sant Romà de Sau, oculta bajo las aguas.

¿UN VERMUT EN REUS?
Distancia de Barcelona: 1 h. 45 min.
Reus es uno de los grandes destinos para los amantes del vermú, una tradición que alcanzó su esplendor entre los siglos XIX y XX y que todavía forma parte de la identidad de la ciudad. La ruta puede comenzar en la Estació Enològica (Passeig de Sunyer, 4-6), donde la Casa del Vermut y del Vino explica la historia de esta bebida y de la importancia comercial que tuvo Reus. La visita es gratuita y por 3 € incluye una degustación. Después, el Museu del Vermut (Vallroquetes, 7) reúne 2.200 botellas, 300 carteles y 4.000 objetos relacionados con el vermú de 56 países, además de una carta con más de 70 vermús de cinco países y una propuesta gastronómica.
A cinco minutos a pie se encuentra Vermuts Rofes (Sant Vicenç, 21), abierto desde 1908 y convertido hoy en restaurante. Conserva la antigua bodega, con barricas de 50.000 litros y fotografías históricas de la fábrica, aunque el vermú se produce actualmente por encargo en una de las tres fábricas de Reus. La ruta termina en la plaça del Mercadal, la más animada de la ciudad, donde sus terrazas son perfectas para el último aperitivo. Desde allí se puede contemplar Casa Navàs, una de las grandes joyas del modernismo de Reus, obra de Lluís Domènech i Montaner y con su interior original conservado.
© @hotelpapibouUN DESCANSO EN LA TOSCANA CATALANA
Distancia de Barcelona: 1 h. 50 min.
Esta tierra de paso que es el Empordà, bautizada como la Toscana catalana, esconde pueblos medievales deliciosos como Peratallada, esculpido en piedra de color miel. La villa creció protegida por murallas, un foso excavado en la roca de hasta siete metros de profundidad y un castillo fortificado, documentado desde 1065. La visita puede comenzar en la iglesia de Sant Esteve, ejemplo del románico tardío ampurdanés, para acceder después al recinto por el Portal de la Virgen, única puerta conservada de la antigua muralla.
En el interior merece la pena recorrer la calle Mayor, la plaza de los Esquiladores y la plaza de Les Voltes, reconocible por sus pórticos y con terrazas como las de Pau Dolç y Cala Nena. El punto culminante es la plaza del Castell, presidida por el castillo y su torre del homenaje.
Para comer, además, están Can Nau, de cocina ampurdanesa, y El Pati, con un agradable jardín interior. Y para alargar la escapada, a solo 10 kilómetros, os espera Encís D’Empordá, una masía del siglo XVI de acogedoras habitaciones con chimenea, como la de la antigua torre de vigilancia o el loft para dos personas. Un elegante alojamiento only adults, rodeado de jardines. hotelruralencisdemporda.com.




