Adolescentes

Amaya Prado, psicóloga, sobre los 'sisis': "Suelen ser jóvenes responsables, organizados, constantes, que quieren algo y van hacia ello"


Explica qué pueden hacer los padres para que sus hijos alcancen ese grado tan alto de responsabilidad y motivación


Amaya Prado, psicóloga experta en Psicología Educativa y Psicología Clínica en infancia y adolescencia© Amaya Prado
6 de abril de 2026 a las 7:32 CEST

Se habla mucho de los ninis y también de la llamada generación de cristal, pero también hay muchos jóvenes que estudian y trabajan al mismo tiempo. Hay quien ha dado en bautizarlos como los sisis, como si de una especie de tribu urbana minoritaria se tratase, pero ¿realmente es así? ¿Estos chicos y chicas son una excepción? Amaya Prado, psicóloga experta en Psicología Educativa y Psicología Clínica en infancia y adolescencia y miembro del Colegio de la Psicología de Madrid, considera que, lejos de ser tan solo unos pocos, representan a la juventud de hoy en día. Hemos hablado con ella acerca de cómo motivar esa iniciativa y esa capacidad de esfuerzo en los hijos y nos aclara qué es lo que hay que tener en cuenta, desde que son pequeños, para lograrlo.

Se habla mucho de los ‘ninis’ y también de la llamada generación de cristal, pero también hay muchos jóvenes que estudian y trabajan al mismo tiempo. ¿Son una excepción?

Yo no creo que estos chicos sean una excepción. Yo creo que es una realidad, pero que está muchísimo menos visibilizada. Estos chicos están y son la mayoría de los jóvenes.

Hay muchos jóvenes que por responsabilidad o bien por necesidad económica o, simplemente, por deseo de labrarse un mejor futuro, compatibilizan los estudios con un trabajo. Son perfiles que pasan más desapercibidos porque es cierto que no encajan en ciertos estereotipos, no llaman la atención, pero representan a una juventud muy comprometida, muy resolutiva y con gran capacidad de adaptación.

Cuando crecen en entornos donde se fomenta la autonomía, la responsabilidad, el compromiso... es mucho más fácil que desarrollen una actitud activa ante la vida.

Amaya Prado, psicóloga experta en Psicología Educativa y Psicología Clínica en infancia y adolescencia

¿Cómo educar a los hijos para que tengan esa iniciativa?

Se cultiva desde la infancia. Es importante no educar desde la exigencia, sino en la confianza, sobre todo, en la confianza en ellos mismos. Para educar a niños que puedan ser jóvenes así, es importante desde pequeños, darles responsabilidades que sean acordes a su edad y también enseñarles a tolerar la frustración. Eso es importantísimo; permitirles tomar pequeñas decisiones desde que son pequeños y, sobre todo, transmitirles que el esfuerzo tiene un gran valor. También la flexibilidad cognitiva, que puedan ver distintas realidades. Esa sería la forma de educarles.

Lógicamente, también influye el ejemplo que se ve desde casa. Cuando crecen en entornos donde se fomenta la autonomía, la responsabilidad, el compromiso... es mucho más fácil que desarrollen esta actitud activa ante la vida y no que se lo den todo hecho, sino que ellos, si quieren algo, ssaben que se tienen que esforzar. Esto es lo que tendrían que hacer unos padres para que sus hijos tengan tengan estas iniciativas.

¿Qué características en común suelen tener estos chicos y chicas?

Suelen ser jóvenes bastante responsables, aunque cada uno tenga sus características individuales; es decir, no se puede generalizar que todos sean de esta forma, pero en términos generales, suelen ser jóvenes responsables, organizados, constantes, que quieren algo y van hacia hacia ello, con una motivación clara, con bastante capacidad de sacrificio. Suelen ser chicos que tienen buena tolerancia a la frustración. Muchos tienen una madurez afectiva notable para su edad y una visión muy clara de lo que quieren conseguir en su futuro.

Aunque también conviene recordar que, detrás de esta fortaleza y de esta responsabilidad y madurez, puede haber también una presión interna, un cansancio acumulado, una sensación de poder con todo, a veces de hiperexigencia. Pero son jóvenes que, si gestionan bien estas características de hiperexigencia, de presión interna o de cansancio acumulado, si son capaces de gestionarlo bien, son chicos que van a conseguir muchas de las cosas que se proponen.

También suelen ser chicos con una inteligencia en general y, sobre todo, emocional bastante grande.

Joven que estudia y trabaja© Getty Images

¿Les puede llegar a afectar psicológicamente esa sobrecarga de quehaceres?

Yo diría que sí, que les puede llegar a afectar, porque sostener en el tiempo esa doble exigencia de la que hablábamos, académica y laboral, puede pasar factura si no se gestiona bien. Ellos tienen que equilibrar el estrés, el agotamiento de hacer doblete, de ir a la universidad y trabajar, o de estudiar y trabajar, y pueden llegar a tener esa sensación de no desconectar nunca. Son bastante frecuentes estas dificultades que pueden llegar a tener cuando realmente no hay espacios reales de descanso.

Desde fuera pueden parecer jóvenes muy capaces, muy maduros, pero eso no significa que no estén haciendo un sobresfuerzo importante. De ahí la importancia de saber gestionar, de que a pesar de de doblar en el estudio y a la vez trabajar, también tienen que tener claro que necesitan tener tiempo para ellos mismos y para poder liberar ese agotamiento, ese estrés, que pueden llegar a tener.

Representan a una juventud muy comprometida, muy resolutiva y con gran capacidad de adaptación.

Amaya Prado, psicóloga experta en Psicología Educativa y Psicología Clínica en infancia y adolescencia

¿Cómo afecta a su autoestima el hecho de ser siempre “el responsable”?

Puede reforzarla, no tiene por qué ser algo negativo. Puede ser una persona joven, resolutiva, comprometida y se suele generar una sensación de competencia y de conseguir lo que se proponen. Pero también puede hacer que la autoestima dependa demasiado del rendimiento; es decir, que se sientan valiosos solamente cuando cumplen, cuando responden o cuando llegan a todo. Y ahí aparece, a veces, un riesgo y es que les cueste sentirse suficientes cuando descansan o se equivocan o simplemente no pueden más. Es importante que ellos se valoren no solamente por lo que consigan, sino también por lo que son en general.

¿Cómo diferenciar entre responsabilidad sana y autoexigencia dañina?

La responsabilidad sana sería comprometerse con las obligaciones sin perder ese equilibrio personal del que hablaba antes. Hay que saber equilibrar ambas cosas y la autoexigencia dañina es, en cambio, cuando aparece esta sensación de que nunca nada parece suficiente, cuando estás descansando y esto te está generando culpa o cuando cometes un error y éste se vive como un fracaso personal.

La diferencia está en si esa actitud ayuda a crecer, que sería la primera -la de la responsabilidad sana- o, si termina desgastando emocionalmente y con un estrés brutal, estaríamos ante una autoexigencia dañina. Habría que ver cómo se están sintiendo estos chicos porque, muchas veces, cuando es su tiempo libre, resulta que están tan cansados y sin energía, que ahí podríamos estar hablando de esa autoexigencia dañina. Pero si en su tiempo libre disfrutan, descansan y desconectan, estaríamos hablando de esa responsabilidad sana.

¿Qué impacto puede tener en sus relaciones, ya sea con la familia, ya con la pareja o con los amigos?

Lo que decía antes; el impacto puede ser importante, sobre todo, si hay falta de tiempo o falta de energía para las relaciones (estamos hablando, entonces, de una autoexigencia dañina, pero si saben equilibrar un poco todo, estaríamos hablando de esa responsabilidad sana). A veces ocurre que estos chicos que tienen tantísimas cosas, reducen mucho su vida social y se aíslan sin querer o se muestran más irritables, pero por el cansancio.

También pueden adoptar un papel autoexigente en sus en sus vínculos, queriendo estar siempre a la altura. Y luego, si sus amigos son chicos que solamente estudian o solamente trabajan, ahí sienten que a lo mejor tampoco ellos están a su altura. Por eso a mí me parece fundamental que su entorno pueda entender ese esfuerzo, pero también que no les coloquen siempre en el rol de que pueden con todo, sino que les animen a descansar, que eso también está bien. Y que no solamente les refuercen cuando consiguen cosas o cuando hacen las cosas de una manera mucho más responsable, sino que, si un día uno se queda sentado en el sillón leyendo un libro, pues que eso también está bien, eso también es productivo.

Adolescente en clase© Getty Images/Maskot

¿Qué señales indican que un chico así está sobrecargado?

Algunas señales que podemos ver son el cansancio constante, la irritabilidad, los problemas de sueño, la dificultad para concentrarse, la apatía -no tienen ganas de hacer nada cuando es su tiempo libre- o si antes hacían muchas cosas, pero de pronto empieza a descender el rendimiento o hay una pérdida interés por actividades que antes sí que les gustaba o disfrutaban. Hay que tener en cuenta este tipo de señales.

Y también conviene prestar atención a cierta rigidez mental o inflexibilidad cognitiva; hay que ver su discurso y su narrativa y, cuando sienten que no pueden parar nunca o que pedir ayuda es un signo de debilidad, es algo que conviene también hablar con ellos.

¿Qué les motiva a estudiar y a trabajar a la vez? ¿Suele tratarse de una necesidad económica o más bien la ilusión por prosperar profesionalmente?

Pueden ser ambos factores. Aunque, en algunos casos, existe una necesidad económica real y tienen que trabajar para pagarse el carné de conducir, por ejemplo, o para ayudar a su familia en algo, pero en otros muchas casos, por lo que yo veo, pesa más el deseo de independencia, de poder comprarse sus propias cosas sin tener que pedirlo, no por una cuestión de autosuficiencia, sino por una cuestión de sentirse bien y también de adquirir experiencia o de avanzar  en su proyecto profesional, porque saben que eso va a ser muy bueno para su currículum.

Aunque lo habitual es que no haya una sola razón, sino una combinación de factores o de circunstancias personales. También lo que decíamos antes, lo que hayan visto en la familia, los valores familiares, y ganas de construirse oportunidades. Yo creo que eso es algo muy importante y que hay que fomentar y hay que reforzar: si un chico está en esta situación y con esta motivación, hay que incentivarlo y hay que reforzarle este tipo de de iniciativas.

¿Cuál es la clave para llegar a todo de los jóvenes que estudian y trabajan?

Más que llegar a todo, yo creo que la clave está en saber priorizar. Como si por algo se caracterizan estos chicos es que son organizados, que saben priorizar las necesidades, suelen tener esta organización y este sentido de la responsabilidad como unos objetivos muy claros. Pero no dejan tampoco, y esto es importante, de necesitar apoyo de personas que sostengan emocionalmente, que se les apoye también en los descansos.

A veces también hay que ponerles límites y decirles "hasta aquí, ya está", "este verano no trabajes y disfruta, haz un viaje". Hay que estar ahí también para ese sostén porque yo creo que no solo se trata de rendir mucho, sino de hacerlo sin dejarse a uno mismo por el camino (esto también les pasa a los adultos). Saber equilibrar y ayudar al joven a que sepa equilibrar es algo importantísimo.