Catalina Hoffmann, experta en entrenamiento cerebral: "Tu cerebro no necesita que lo cambies todo en septiembre, sino que hagas una transición"


La creadora del método Neurofitness explica por qué nos exigimos tanto al regresar de vacaciones y cómo afrontar la vuelta sin caer en la frustración


© Getty Images
Elisa García FayaRedactora de Belleza y Estar Bien
3 de septiembre de 2026 a las 17:27 CEST

Septiembre llega acompañado de una curiosa sensación de urgencia. De repente parece que tenemos que volver a tenerlo todo bajo control: recuperar los horarios, organizar la agenda, ponernos al día con el trabajo, volver al gimnasio, comer mejor, dormir más... Como si el verano terminara y, con él, se activara un botón que nos obligara a recuperar nuestra mejor versión inmediatamente.

Pero quizá el problema está precisamente en esa exigencia. Después de unas semanas con otros horarios, más descanso y menos obligaciones, nuestro cerebro necesita un periodo de adaptación. Así lo explica Catalina Hoffmann, experta en entrenamiento cerebral y desarrollo cognitivo, conferenciante, creadora del método Neurofitness y especialista en música binaural. "Hemos convertido septiembre en un momento de 'ahora sí'. Como si al volver de vacaciones tuviéramos que tenerlo todo claro, organizado y bajo control", explica. Frente a esta presión, propone cambiar la mirada y entender la vuelta como lo que es: un proceso.

Septiembre debería ser más una transición que una exigencia.

Catalina Hoffmann
Una chica en un partido de tenis como entrenamiento© dashandstars

La trampa de querer cambiarlo todo el 1 de septiembre

Uno de los errores más habituales consiste en convertir el inicio de septiembre en una lista interminable de propósitos. Queremos hacer deporte cuatro días por semana, comer mejor, dormir ocho horas, meditar, organizarnos y, al mismo tiempo, recuperar todo el trabajo pendiente. El problema llega cuando no conseguimos cumplirlo. Es entonces cuando podemos empezar a hablarnos desde la frustración: "no soy constante", "no tengo fuerza de voluntad", "otra vez no lo he conseguido". 

Sin embargo, Hoffmann señala que muchas veces el problema no está en nuestra capacidad para mantener hábitos, sino en que hemos intentado incorporar demasiados cambios a la vez. Su recomendación es empezar por una sola cosa y hacerla sostenible antes de añadir la siguiente. "El cerebro no necesita que lo cambiemos todo. Necesita pequeñas acciones repetidas que pueda integrar", afirma. Y hay algo más importante: fallar un día no significa volver a empezar de cero. Si un día no entrenamos, no comemos como habíamos planeado o no conseguimos completar nuestra agenda, simplemente podemos continuar al día siguiente. 

Model Gigi Hadid during a photosesion for Maybelline New York Campaign, USA - 26 Mar 2024© GTRES

El peligro de compararse demasiado con los demás

A la presión de septiembre se suma la comparación. Abrimos las redess y encontramos agendas perfectamente organizadas, entrenamientos a primera hora, comidas saludables preparadas y personas que parecen haber retomado su rutina sin ningún esfuerzo. Pero solo estamos viendo una parte de la realidad. "No podemos comparar nuestro proceso con la fotografía que otra persona decide enseñarnos", recuerda Hoffmann. No sabemos qué hay detrás de esa imagen, cuánto le ha costado construir esa rutina ni si ese ritmo funcionaría en nuestra propia vida. 

Por eso, cuando aparezca el pensamiento de "yo debería estar haciendo lo mismo", la experta propone hacerse una pregunta diferente: "¿Qué necesito yo ahora?". Puede que necesitemos volver a entrenar. Pero también puede que necesitemos dormir más, recuperar nuestros horarios o simplemente unos días para aterrizar después de las vacaciones.

Juana Acosta haciendo yoga en la India© @juana_acosta

El daño de la autoexigencia desmedida

"Debería estar más organizada". "Debería haber vuelto al gimnasio". "Debería estar al día". "Debería tener más energía". Hoffmann propone sustituir ese "debería" por "necesito". En lugar de decirnos "debería organizarme mejor", preguntarnos "¿necesito organizarme mejor?". Y en lugar de pensar "debería hacer deporte", plantearnos "¿mi cuerpo necesita movimiento?".

El cambio parece pequeño, pero modifica la forma en la que nos relacionamos con nuestras propias necesidades. "Cuando dejamos de hablarnos desde la exigencia y empezamos a escucharnos desde la necesidad, cambia completamente la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos."

Incluir proteína en tus desayunos es más fácil de lo que crees© @annaastrup

Primero adaptarnos y después establecer objetivos

La recomendación de la experta para los primeros días de septiembre es clara: primero adaptarnos y después marcarnos objetivos. Este periodo puede servir para recuperar progresivamente los horarios, observar cómo estamos durmiendo, comprobar cómo se encuentra nuestra energía y decidir qué hábitos queremos recuperar y cuáles quizá ya no necesitamos.

Después podremos establecer pequeños objetivos, pero que sean realmente sostenibles. Una sola cosa puede ser suficiente para empezar. Porque septiembre no tiene por qué convertirse en otro momento del año en el que sentir que no llegamos a todo. No necesitamos volver de vacaciones siendo una persona nueva ni recuperar nuestra rutina perfecta de un día para otro. Quizá solo necesitamos darnos permiso para volver poco a poco. Piénsalo bien: "No vas tarde. Estás volviendo".