Vanesa Lorenzo se pregunta si comemos demasiada fruta y nuestra experta en nutrición aclara cuánta deberíamos tomar al día


¿Se ha quedado obsoleto el mensaje de cinco raciones al día? ¿Existe una cantidad recomendada? Te lo contamos


Vanesa Lorenzo sin maquillaje© vanesalorenzo_
5 de agosto de 2026 a las 17:35 CEST

Comemos demasiada fruta?". La pregunta la plantea Vanesa Lorenzo en uno de los vídeos del Plan Nutricional Verano de OMA, donde conversa con la dietista-nutricionista Gemma Bes sobre algunos de los hábitos alimentarios que más dudas generan. Durante la charla, la especialista recuerda que la fruta contiene azúcares naturales y que, en su consulta, observa una tendencia a consumir más cantidad de la necesaria. Una reflexión que invita a hacerse otra pregunta: ¿deberíamos empezar a controlar la fruta que comemos?

La respuesta es más compleja de lo que parece. Porque, aunque la fruta contiene azúcares, también es uno de los alimentos más completos desde el punto de vista nutricional. Rica en fibra, vitaminas, minerales, agua y antioxidantes, forma parte de cualquier patrón de alimentación saludable. Entonces, ¿dónde está el equilibrio? Para resolver las dudas hablamos con Paloma Quintana, dietista-nutricionista, que considera que el debate no debería centrarse en la fruta, sino en el conjunto de la alimentación.

Las guarniciones saludables de Vanesa Lorenzo© vanesalorenzo_

¿Estamos abusando de la fruta?

Durante la conversación, Gemma Bes comenta que "la tendencia es comer demasiada fruta". No porque sea un alimento perjudicial, sino porque muchas personas piensan que pueden consumirla sin límite por el simple hecho de ser saludable.

Este mensaje puede sorprender, ya que durante años se ha insistido en aumentar el consumo de frutas y verduras. Sin embargo, Paloma Quintana cree que antes de señalar a la fruta conviene analizar el resto de la dieta. "La fruta me parece un alimento ideal y creo que lo más importante es que sea fresca, de temporada y de cercanía", explica.

Vanesa Lorenzo con Gemma Bes hablando de nutrición© vanesalorenzo_

Para la especialista, la clave está en el papel que desempeña dentro de la alimentación. "Siempre y cuando la fruta desplace otros alimentos azucarados, va a ser positiva", resume.

Es decir, cambiar unas galletas del desayuno por un yogur con fruta o elegir una pieza de fruta como postre en lugar de un dulce mejora la calidad de la dieta. Otra cosa muy distinta sería sustituir una comida completa y equilibrada por un plato de fruta, ya que dejaríamos de aportar proteínas y grasas saludables necesarias para el organismo.

Las recetas sanas veraniegas de Vanesa Lorenzo

El problema no es el azúcar de la fruta

Como decíamos, la fruta contiene azúcares de forma natural, pero eso no significa que debamos equipararla a los productos azucarados.

"Vale mucho más lo que aporta la fruta de micronutrientes, vitaminas y disfrute que esos azúcares", asegura Paloma Quintana al hablar de personas sanas y físicamente activas.

Y es que el azúcar de una pieza de fruta llega acompañado de fibra, agua, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes, una combinación que hace que su absorción sea diferente a la del azúcar libre presente en refrescos, bollería o dulces.

Por eso, la dietista-nutricionista insiste en que el objetivo debería ser que la mayor parte de los azúcares presentes en nuestra alimentación procedieran precisamente de alimentos como la fruta y no de productos ultraprocesados.

El truco de nutrición de Vanesa Lorenzo para potenciar el colágeno© vanesalorenzo_

¿Y qué ocurre con las personas con diabetes?

La respuesta cambia cuando hablamos de personas con diabetes o con alteraciones en el metabolismo de la glucosa.

"Estamos hablando de personas enfermas, con un problema para la metabolización de los azúcares", explica Quintana. En estos casos, incluso los azúcares presentes de forma natural en la fruta pueden requerir un control más individualizado.

Eso no significa que la fruta esté prohibida. Al contrario. Sigue siendo un alimento saludable, pero la cantidad y el tipo de fruta deben adaptarse a las necesidades de cada paciente y seguir siempre las recomendaciones de los profesionales sanitarios.

Vanesa Lorenzo relajada al sol con una botella de agua con limón © vanesalorenzo_

Cinco raciones al día no es la cantidad que debemos consumir 

Otro de los mensajes que Paloma Quintana considera importante matizar tiene que ver con la conocida recomendación de las cinco raciones diarias.

"Cinco raciones de fruta, como recomendación general, no me parece la correcta", explica. La dietista-nutricionista recuerda que muchas personas interpretan este mensaje como una especie de salvoconducto para compensar una alimentación poco saludable. Por ello insiste en que "cinco raciones de fruta no te arreglan el resto de la alimentación", afirma.

En realidad, la recomendación hace referencia al conjunto de frutas y verduras y siempre debe entenderse dentro de un patrón de alimentación equilibrado. De poco sirve comer varias piezas de fruta al día si el resto de la dieta está formado por refrescos, bollería, pizzas, panes refinados o productos ultraprocesados.

Los ejercicios de Vanesa Lorenzo para fortalecer abdomen y gluteos a la vez© vanesalorenzo

El problema no es la fruta, sino el conjunto de la dieta

La experta en nutrición insiste insiste en que más que preguntarnos si comemos demasiada fruta, quizá deberíamos revisar cuántas galletas, refrescos, bollería o productos ultraprocesados siguen formando parte de nuestra alimentación habitual.

Porque, como resume Paloma Quintana, el mensaje no es quitar la fruta del plato. "La cuestión no es quitar la fruta; la cuestión es quitar la galleta, la bollería y los panes". Una reflexión que recuerda que una alimentación saludable no depende de un único alimento, sino del equilibrio del conjunto.

Ese, probablemente, sea el mensaje más importante que deja la reflexión de Vanesa Lorenzo. La conversación no pretende demonizar la fruta ni invitar a reducirla de forma indiscriminada. Al contrario. Nos recuerda que la calidad global de la dieta pesa mucho más que un alimento aislado.

Porque la pregunta no debería ser únicamente cuánta fruta comemos, sino qué dejamos de comer cuando elegimos una pieza de fruta y qué otros alimentos siguen ocupando espacio en nuestro plato. Ahí, más que en el frutero, es donde suele encontrarse la respuesta.