Alimentos saludables

El desconocido fruto que come Vanesa Lorenzo según nuestra nutricionista: "Es rico en vitamina C, antioxidantes y fibra"


Paloma Quintana, nuestra experta en Nutrición, nos explica todas las propiedades de la azufaifa que no es habitual en nuestras cestas de la compra y está de temporada


Vanesa Lorenzo en una foto de archivo© Getty Images
31 de agosto de 2026 a las 17:30 CEST

Hay frutos que no son tan comunes o que, al menos, no se ven demasiado en nuestras cestas de la compra. Algunos llevan siglos cultivándose en nuestro entorno y, pese a ello, son grandes desconocidos para buena parte de nosotros. Es lo que ocurre con la azufaifa, un pequeño fruto que Vanesa Lorenzo ha mostrado en sus redes sociales y que ha despertado nuestra curiosidad.

La modelo se refería a él por su nombre en catalán, gínjol, y comenzaba su publicación con una expresión que tampoco conocíamos: "Més eixerit que un gínjol". "Por fin como gínjols", celebraba Vanesa, antes de aclarar de qué alimento estaba hablando: "En castellano, azufaifa. Un pequeño fruto mediterráneo, crujiente, ligeramente dulce, con un sabor que recuerda a la manzana cuando está fresco y al dátil a medida que madura".

Y hemos hecho la prueba en la redacción: pocas compañeras conocían este fruto pero la azufaifa nos ha interesado por sus beneficios. Como explica la propia Vanesa Lorenzo, es rica en vitamina C, fibra y polifenoles. Así que hemos preguntado a Paloma Quintana, dietista-nutricionista, qué hay de interesante en este alimento y si realmente merece un hueco en nuestra dieta.

Vanesa Lorenzo recogiendo azufaifa en el campo© vanesalorenzo_

¿Qué es la azufaifa y a qué sabe?

La azufaifa es el fruto del azufaifo (Ziziphus jujuba), un árbol originario de Asia que se cultiva desde hace siglos en diferentes zonas del Mediterráneo. Según el lugar, podemos encontrarla con otros nombres, como gínjol, jujube o dátil chino.

Es un fruto pequeño, de forma redondeada u ovalada, cuyo aspecto cambia a medida que madura. Cuando está fresco presenta una piel lisa y una pulpa firme y crujiente. Su sabor es suave y ligeramente dulce, de ahí la comparación de Vanesa Lorenzo con la manzana.

Al madurar, la piel va adquiriendo tonalidades rojizas y marrones y el fruto pierde parte de su contenido en agua. Su textura se hace más blanda y su dulzor se intensifica hasta recordar al dátil. Esta característica permite consumirlo en diferentes momentos de maduración y también encontrarlo deshidratado.

Bandeja con azufaifa o jujube© Getty Images

¿Cuáles son los beneficios de la azufaifa?

Aunque sea una desconocida para muchos, desde el punto de vista nutricional encontramos buenos motivos para probarla. "La azufaifa es una fruta muy interesante nutricionalmente. Destacaría sobre todo su contenido en vitamina C y diferentes compuestos fenólicos con actividad antioxidante, además de aportar fibra, especialmente cuando se consume entera", explica Paloma Quintana.

La vitamina C es un nutriente esencial que nuestro organismo necesita obtener a través de la alimentación. Es conocida por su papel en el funcionamiento normal del sistema inmunitario, pero desempeña otras funciones importantes. Contribuye a la formación normal de colágeno para el funcionamiento de la piel, los huesos, los cartílagos y los vasos sanguíneos y, además, ayuda a proteger nuestras células frente al daño oxidativo.

Vanesa Lorenzo sin maquillaje© vanesalorenzo_

La azufaifa también contiene compuestos fenólicos, sustancias presentes de manera natural en numerosos alimentos de origen vegetal y que poseen actividad antioxidante. Estos compuestos forman parte de uno de los motivos por los que se recomienda que nuestra alimentación incluya una amplia variedad de frutas y verduras.

Como decíamos, a ello hay que sumar la fibra, otro componente esencial de una alimentación saludable. Favorece el funcionamiento normal del intestino y contribuye a aumentar la sensación de saciedad. Por eso la experta insiste en un detalle importante: siempre que sea posible, es preferible consumir la fruta entera.

En conjunto, señala Quintana, la azufaifa "puede ser una buena forma de sumar fruta, micronutrientes y compuestos bioactivos a nuestra alimentación".

Vanesa Lorenzo junto a una ventana© vanesalorenzo_

¿Cómo se come la azufaifa?

Si conseguimos encontrarla en el mercado, incorporarla a nuestra alimentación no tiene ningún misterio. "Tomarla como cualquier otra fruta: entre horas, de postre o acompañando una comida", recomienda Paloma Quintana.

Fresca podemos comerla directamente y es precisamente en ese momento cuando encontraremos esa textura crujiente similar a la de la manzana de la que habla Vanesa Lorenzo.

Otra posibilidad es consumir azufaifa deshidratada, aunque aquí conviene tener en cuenta una diferencia. "También es una opción práctica, pero al perder agua concentra bastante más sus azúcares y energía, así que la ración debería ser menor", advierte la dietista-nutricionista.

No significa que la fruta deshidratada sea una mala elección. Simplemente, al eliminar buena parte del agua, sus nutrientes, azúcares y calorías quedan concentrados en un volumen mucho menor, igual que sucede con las pasas, los orejones o los dátiles.

Vanesa Lorenzo con chaqueta de rayas amarillas y blancas sonriendo hacia arriba© vanesalorenzo_

Una fruta saludable, pero no milagrosa

En los últimos años hemos asistido a una auténtica fiebre por los llamados "superalimentos". Sin embargo, un alimento no necesita propiedades extraordinarias para ser una buena elección.

Y Paloma Quintana lo deja claro en el caso de la azufaifa: "Más allá de atribuirle propiedades 'milagrosas', que no las tiene, me parece una fruta estupenda para aprovechar especialmente cuando está de temporada, dentro de una alimentación variada".

Y ahí es, precisamente, donde reside el verdadero interés de este pequeño fruto: en ayudarnos a diversificar las frutas que consumimos y recuperar alimentos tradicionales que han ido perdiendo presencia en nuestra alimentación cotidiana.

Vanesa Lorenzo encuentra, además, una divertida conexión con aquella expresión catalana que dio origen a su publicación. "Parece que la expresión no es casualidad: estar eixerida es estar viva, despierta, lozana…", escribe antes de concluir: "Habrá que comer más gínjols".