Nos han vendido durante años que estar cansada significa que necesitamos parar. Pero hay un tipo de agotamiento (el mental, el de las jornadas infinitas y la cabeza en bucle) que funciona justo al revés: se desatasca moviendo el cuerpo. Y eso es exactamente lo que ha descrito Paula Echevarría. En una entrevista reciente para la revista InStyle, la actriz confesaba que hay días en los que llega agotada del trabajo y, aun así, hace ejercicio. Lo curioso viene después. "Cuando llego muy cansada de trabajar, hago 30 o 45 minutos de ejercicio y, al terminar, tengo más energía que antes. Es como si se hubiera reseteado el cuerpo", explicaba.
La frase parece contradictoria. Si estás cansada, ¿no deberías descansar? ¿No es precisamente el agotamiento una señal para parar? Pues depende. Porque el cansancio no siempre significa lo mismo. Y la ciencia tiene bastante que decir aquí.
Paula Echevarría y entrenar cansada: por qué puede hacerte sentir mejor
Paula Echevarría no ha hablado solo de deporte. También ha reconocido que un cólico biliar le obligó hace años a replantearse su alimentación. "Tengo más conciencia", admitía al explicar cómo cambió su forma de comer tras un aviso médico claro: estar delgada no equivale necesariamente a estar sana. Esa misma conciencia parece haber llegado también a su relación con el ejercicio: ya no entrena solo por verse bien, sino por cómo le hace sentirse.
La sensación de reset que describe Paula tiene explicación fisiológica. Según explica David Piñeiro, entrenador personal especializado en perimenopausia de Days of Confidence, plataforma especializada en bienestar y entrenamiento femenino durante la transición hormonal, muchas veces ese agotamiento con el que terminamos la jornada laboral "es mental, no físico".
"Cuando llegamos agotadas del trabajo, el cuerpo lleva horas parado y cargado de cortisol, la hormona del estrés", explica el experto. Es decir, hemos pasado el día sentadas, gestionando problemas, mirando pantallas, encadenando reuniones o resolviendo la logística imposible de la vida adulta, pero físicamente apenas nos hemos movido. Y ahí entra el ejercicio como una especie de interruptor biológico. "El ejercicio actúa como una válvula de escape: libera endorfinas y dopamina, reduce ese cortisol acumulado y activa la circulación. El resultado es esa sensación de reset que describe Paula", afirma Piñeiro.
Paula tiene 48 años. Y a partir de cierta edad, el cansancio cambia de apellido. No es el mismo agotamiento que a los 28. Muchas mujeres sienten que hacen exactamente lo mismo que antes (trabajo, hijos, responsabilidades, ejercicio) y, aun así, el cuerpo responde distinto. Menos energía. Más fatiga. Más sensación de niebla mental.
David Piñeiro pone el foco en un momento del que todavía hablamos poco: la perimenopausia. "A partir de los 40, y especialmente en perimenopausia, el agotamiento tiene una capa extra. La caída de estrógenos afecta directamente a cómo producimos energía a nivel celular", explica el entrenador. Y añade algo que desmonta uno de los grandes mitos del cansancio femenino: "Moverse, aunque parezca contradictorio, es una de las herramientas más potentes para revertir esa fatiga". Quedarte quieta no siempre recupera. A veces, te hunde un poco más en esa sensación de pesadez. Claro que hay matices. Porque no todo cansancio se combate igual.
¿Cuándo entrenar cansada sí y cuándo no?
No todo agotamiento pide zapatillas. Hay días en los que el cuerpo está mandando señales muy claras de que necesita parar. "La clave está en identificar de qué tipo es tu cansancio", explica Piñeiro. "Si has pasado el día en reuniones, frente a una pantalla o gestionando mil cosas a la vez, tu cuerpo físicamente tiene energía; lo que está agotada es tu cabeza. Ahí el movimiento es tu mejor aliado".
Sin embargo, el experto diferencia muy bien cuándo conviene bajar el ritmo. "La señal de parar es otra: fiebre, dolor físico real o varias noches seguidas sin dormir bien. En ese caso, el cuerpo pide descanso, no esfuerzo". Tampoco se trata de romantizar el agotamiento ni de convertir el ejercicio en otro deber más de la lista infinita.
El entrenamiento de Paula Echevarría que sí funciona cuando llegas agotada
La actriz asegura que suele entrenar entre 30 y 45 minutos, una duración que, según la ciencia, no solo basta sino que puede ser la ideal. "Media hora de ejercicio moderado produce cambios reales en energía, estado de ánimo y calidad del sueño, con efectos que duran horas", explica Piñeiro. Pero atención, no cualquier entrenamiento sirve. Cuando llegas muy cansada, una sesión intensa de HIIT o un entrenamiento extenuante quizá no sea la mejor idea. "Lo que no recomiendo cuando se llega muy cansada es una sesión de alta intensidad, eso dispararía el cortisol en lugar de bajarlo", advierte el experto.
Entonces, ¿qué funciona para conseguir ese famoso reset del que habla Paula? Piñeiro recomienda entrenamiento de fuerza a intensidad moderada o una caminata rápida. "Son los dos formatos que mejor regulan el cortisol y activan el estado de ánimo sin sobrecargar el cuerpo". El yoga, los estiramientos o el trabajo de movilidad también pueden ayudar especialmente "cuando el agotamiento es más emocional que físico". Puede que Paula Echevarría haya dado, sin pretenderlo, con una de las lecciones más útiles del bienestar moderno: hay días en los que lo que parece agotamiento es, en realidad, puro estrés acumulado. Y moverte un poco te devuelve a ti.








